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Charly Alberti tiene un nuevo proyecto y no es musical: acaba de lanzar una cerveza con conciencia ambiental

Durante los primeros 15 años de Soda Stereo, Charly Alberti se convirtió en uno de los bateristas más populares del continente, con un apoyo inédito de las marcas. Tras la separación de El Ultimo Concierto de 1997, tuvo éxito en el mundo de Internet y la difusión de temas ambientales.

Ahora muestra otra faceta: la creación de una cerveza con distribución masiva, con cualidades no solo de sabor sino también de todo el proceso de elaboración.

Anoche, Charly lanzó junto a Cervecería y Maltería Quilmes la marca 27 Eazy, que se describió como “la primera cerveza hecha con malta de agricultura regenerativa”.

Charly Alberti y su nueva cerveza Eazy 27. Foto: Andres D’Elia

En su elaboración -contó- 27 Eazy, apoya a 23 productores que suman 570 hectáreas de la provincia de Buenos Aires, garantizándoles la compra de su cosecha a largo plazo (y a un precio mayor de mercado) contribuyendo a la transformación necesaria hacia la agricultura regenerativa.

Antes de la conferencia, Charly habló largo y tendido sobre el proyecto. Recordó que todo comenzó hace diez años, cuando vivía en la Patagonia y vio el boom de las cervezas artesanales.

También se refirió a Soda Stereo y la gira de Gracias Totales, que en teoría culminó el 17 de mayo en Movistar Arena. No descartó una última despedida al aire libre, sin fecha todavía. “Pero ni siquiera estamos ensayando,” aclaró.

“Es mucho más que una cerveza”

-Esto parece ser más que sacar una cerveza propia, como hicieron artistas de rock como AC/DC.

-Exacto. Eso hubiera sido sacarme las ganas con un producto de menor alcance. Esto no fue, como seguramente hizo AC/DC, licenciar una marca y punto, sino que soy yo el que hace todo junto a un gran equipo. Es un proyecto hecho desde cero, donde estoy metido y comprometido en todos los aspectos, con un conocimiento que me llevó diez años aprenderlos. Estoy hace mucho tiempo pensando y soñando esto, que es mucho más que una cerveza.

Charly Alberti con su nueva cerveza Eazy 27. Foto: Andres D’Elia

-¿Cómo empezó todo?

-El comienzo fue porque estaba viviendo en la Patagonia y estaba ocurriendo la ebullición de las cervezas artesanales. De puro curioso que soy, me fui metiendo en el tema y conociendo a los cerveceros de la zona. Fue algo que me atrajo. Un día estaba viendo cómo financiar mi fundación R21 y se me ocurrió proponerle a alguno hacer una tirada especial y que la ganancia me ayude a bancar la fundación, porque no paraba de meter plata propia para sostenerla.

-¿Cómo fue tomando forma esa idea?

-Con esa idea noble y sencilla arrancó todo. Investigué mucho, estudié, me reuní con varios cerveceros y hoy conozco todo el proceso. En ese momento posteé varios comentarios sobre el tema en mis redes sociales y la respuesta fue increible, con buenos comentarios de todos los países donde siguen a Soda Stereo. También me empezaron a llamar las grandes empresas para saber en qué andaba. Insólitamente, me reuní con todas salvo con Quilmes.

-¿Y qué pasó?

-En todos los casos vi que había algunas cosas que no coincidían con mi idea general del tema ambiental. Me entusiasmé con algunas marcas y podría haber cerrado un acuerdo, pero al final siempre terminaba abortando porque veía que no iba a ser feliz con el resultado.

-¿Cómo llegaste a Quilmes?

-Le comenté a unos amigos que no encontraba la forma de concretar mi proyecto, y uno me dijo que fuera a ver a la gente de Quilmes. Me junté con Martín Ticinese, que en ese momento era gerente de marketing, le conté todo y me dijo que lo hagamos. Eso fue hace casi cinco años atrás.

Hace años que trabajo con empresas por el tema de la sustentabilidad, así que empecé a ver qué estaba haciendo Quilmes por el medio ambiental, que estaba en un cambio positivo. Sé que los procesos no se pueden cambiar de un día para otro y chequeé que no estuvieran haciendo “greenwashing”.

Al poco tiempo hicieron un anuncio que me pareció espectacular: habían hecho un cálculo del uso energético que tenía la empresa y habían decidido invertir unos 300 millones de dólares para crear su propio parque eólico. Ese compromiso me terminó de convencer que estaba con la gente correcta haciendo un proyecto que me conmovía.

“Generar un cambio a gran escala”

Charly Alberti en los ensayos de la gira Gracias Totales, a fines del año pasado. Su remera ya tenía el logo de “27”. Foto de prensa

-Entonces es más que una cerveza nueva. Es “la primera cerveza hecha con malta de agricultura regenerativa”.

-Por eso digo que esto no es solamente el lanzamiento de una cerveza, porque hay muchas cosas más. Una de las patas fundamentales que tiene 27 es generar un cambio a gran escala, y eso no lo podía conseguir con una cerveza artesanal.

En la posición que estoy, como persona pública y conocida internacionalmente, creía que podía generar un cambio a gran escala. Eso era lo más complejo del proyecto, porque el líquido puede tener sus complejidades para encontrar el sabor que quería, pero mucho más complejo es cambiar la agricultura en la provincia de Buenos Aires.

-Contá cómo es el líquido de esta cerveza.

-Es una cerveza siglo XXI: moderna y con los atributos de todo lo que ha venido pasando en los últimos diez años con las cervezas. Hubo una revolución donde se incorporaron sabores y aromas que hasta hace poco no existían. Las cervezas clásicas tienen 100 años y tienen otro proceso y hasta otra graduación alcohólica. Por eso, el desafío era desarrollar una cerveza diferente, rubia y con un poco menos de alcohol.

Por eso 27 era una utopía, porque es muy complejo bajar la graduación alcohólica y no perder el gusto. Pero lo logramos y es un producto diferente a lo que hay en el mercado, además de tener una distribución masiva.

-¿Cuál es la otra pata del proyecto?

-El otro desafío era el tema ambiental y la regeneración. Tenemos un planeta con serios problemas con la mayoría de sus suelos, que han sido tremendamente maltratados con la agricultura tradicional, tanto por el arado y el monocultivo como los pesticidas. 

27 va a regenerar los campos de cebada en la provincia de Buenos Aires. Hoy, en el mundo, una de cada cuatro cervezas está hecha con cebada argentina, y el mayor productor local es Quilmes. O sea que en unos años vamos a lograr que una de cada cuadro cervezas esté hecha con cebada regenerativa. Es un cambio brutal y un desafío tremendo.

-¿Por qué el nombre?

-27 siempre fue un número que me acompañó. Si me pedían elegir un número, siempre lo elegía. Después investigué y un montón de cosas buenas hablan del número 27. Tiene muy buena energía, es la unión del 2 con el 7, y hay aspectos esotéricos y de numerología que conozco de chico porque mi mamá era tarotista. ¡Es como tratar de explicar por qué le pusimos Soda Stereo al grupo! Algunos me preguntaron si era por los músicos de rock que murieron a los 27, pero nada que ver.

-¿Te resultó difícil adaptarte a los tiempo de una compañía grande? Con Soda se movían solos y concretaban enseguida lo que soñaban.

-Es muy difícil, porque no solo es Charly Alberti yendo hacia la cerveza, sino que tiene cosas nuevas de Quilmes hacia sus procedimientos. Esto es una apuesta de Quilmes/AmBev en un nuevo negocio. La empresa tuvo un cambio muy grande en su forma de pensar. Hay toda una nueva generación de personas que está liderando la compañía y ve las cosas de otra forma. Es un aprendizaje tanto para ellos como para mí.

“La adrenalina de arrancar con algo nuevo”

-¿Este proyecto reemplaza tu actividad musical o va en paralelo?

-Creo que es algo que va a acompañarme. Obviamente mi actividad musical, después de lo que hicimos con Gracias Totales, tuvo un clima de despedida de los grandes escenarios. Pero quizás yo toque en algunos festivales con mi grupo Mole.

La realidad es que también estoy buscando un cambio en mi vida, y  27 me puede dar situaciones nuevas e interesantes. Tengo socios muy buenos y compartimos un sueño. Me puede llevar a un montón de lugares donde voy a vivenciar cosas nuevas y diferentes. Ya tuve el gran escenario, ya tuve la fama, logré muchas cosas, y esto tiene la adrenalina de arrancar con algo nuevo.

-¿Entonces un título podría ser “Charly Alberti no deja la música pero se mete de lleno con la cerveza”?

-Esto tiene más que ver con R21 que con la música. Esto es más Charly Alberti de Naciones Unidas y en temas de medio ambiente. Se podría titular “El músico ambientalista que genera tal cosa”, algo así. (sonríe y sigue) Estaba tentado a armar un story en Instagram contando que estos días voy a dar muchos reportajes y pidiendo que la gente adivine cuál será el peor título. Yo apuesto que saldrá alguien que diga que esto es “Birra Stereo”! (risas)

MFB

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