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Inflación: las lecciones que Argentina le puede dar a EE.UU., según el Washington Post

“Sacar pequeños préstamos. Renegociación de salarios. Compra de comestibles al por mayor. La inflación transforma la forma en que las personas gastan, ahorran y piensan”. Así, de esa forma, David Feliba comienza su artículo en el Washignton Post, en el que habla sobre la realidad que desvela a los Estados Unidos hoy por hoy, un país poco habituado a la inflación, y para hacerlo más comprensible usa la realidad argentina, donde la suba de precios es un “estilo de vida”.

Con el título: “¿Preocupado por la inflación? En Argentina, es una forma de vida”, el artículo ensaya un paralelismo entre la actual situación estadounidense, y la permanente costumbre argentina.

La inflación transforma la forma en que las personas gastan, ahorran y piensan, y eso es cierto ahora para algunos en los Estados Unidos, donde los precios aumentaron el año pasado un 7 por ciento, la tasa más alta en casi 40 años”, inicia la nota. Y continúa: “Esta ha sido la realidad en Argentina durante décadas, donde la inflación el año pasado superó el 50 por ciento, y se espera que sea igualmente alta en 2022″.

“La marcha larga y obstinada del aumento de los precios en esta nación sudamericana ha inspirado una serie de estrategias para limitar el daño”, explica Feliba.

Feliba explica en su artículo cuáles son las estrategias que usan los argentinos en un intento por contrarrestar, muchas veces casi en vano, esa enfermedad crónica llamada inflación: “Comprar productos básicos a granel puede parecer una forma de ahorro de dinero. O mejor que ahorrar dinero, porque ahorrar dinero significa que se queda ahí mientras su valor cae”, explica.

En la nota del diario norteamericano se señala que más allá del costo monetario que tiene el constante aumento de precios, está también “el costo psicológico”, algo así “como una sensación de incertidumbre sobre el valor de los bienes y servicios y, como resultado, el temor a gastar en exceso”, señala.

En un intento de explicar eso ya tan naturalizado en la cultura argentina, Feliba invita cita a la economista Marina Dal Poggeto: “Se está gestando un proceso inflacionario en Estados Unidos, aunque desde niveles bajos. En Argentina venimos de muchos años de alta inflación, lo que termina por torcer tu mentalidad”.

Y en el mismo sentido, menciona a Guillermo Oliveto, quien dirige la consultora de consumo W, y habla de la “cultura inflacionaria”. “Casi todo el mundo pierde con la inflación, y la gente está en guardia todo el tiempo”, dice el especialista.

Washington Post

La táctica de acumulación de reservas y cuotas

En esa detallada explicación que da sobre el compartamiento argentino, el autor del artículo explica que una de las tácticas principales a nivel local está en acumular reservas de bienes. “En la medida en que puedo trato de guardar todos los bienes que puedo”, cuenta una jubilada argentina de 63 años, quien explica que en un momento dado llegó a tener 48 latas de atún y que debió dejar de comprar sencillamente porque ya no tenía lugar de guardado.

Los artículos no perecederos son un objetivo popular. “Siempre que veo un descuento compro”, dice Nicolás Mónaco, de 32 años. Y explica: “Podría tener ocho promos de pasta de dientes en este momento”.

Tomar préstamos también está dentro de las opciones a los que los argentinos suelen recurrir en ese intento por contrarrestar los efectos de la inflación alta constante.

En ese intento de comparar cómo funciona la cabeza de los habitantes de uno u otro lugar, el artículo cuenta que “los estadounidenses están familiarizados con la realización de pagos mensuales de casas, coches y electrodomésticos”, y en Argentina, en cambio, “las cuotas se aplican a casi todo”.

Con una inflación del 1 por ciento semanal -que suele ser superior a las tasas de interés de los depósitos-, el dinero que permanece en el banco pierde valor cada día. Eso es un fuerte incentivo para gastar lo que se tiene en cuanto se obtiene. “Estimula una cultura de consumo porque la sensación es que los pesos de hoy valdrán menos mañana”, afirmó Oliveto en la nota.

La nota explica que los sueldos se gastan rápidamente o los pesos se cambian a alguna moneda extranjera. “En una economía de alta inflación, el mayor desafío podría ser hacer coincidir los ingresos con el aumento de los precios”, advierte.

Otra de las estrategias argentinas que señala el artículo, es “la idea detrás de Todo x 2 pesos”. “Algo que les resultará familiar a los estadounidenses. Todo en la cadena de tiendas se vendía a dos pesos. Era el equivalente argentino de Five Below”, cuenta.

En ese sentido, la nota cuenta que a fines de la década del ’90, “con la inflación (argentina) bajo control, las tiendas proliferaron”. Era la época del 1 a 1 entre el peso y el dólar.  Y en esa línea, el autor del artículo da paso a un dato de color: “No solo en las calles sino en la cultura popular, inspirando chistes, letras de canciones, incluso un programa de televisión”.

SN

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