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Después del Covid, ¿hay que cambiar el cepillo de dientes?

Sabemos que el cepillo de dientes es una herramienta clave para mantener una adecuada higiene bucal y prevenir enfermedades bucodentales. Sin embargo, en ocasiones también puede convertirse en un arma de doble filo, ya que en las cerdas suelen depositarse microorganismos que pueden aumentar el riesgo de contraer infecciones bacterianas o virales, como el coronavirus.

El Covid marcó un antes y un después en nuestros hábitos de higiene y cuidado. Comenzamos a lavarnos las manos con mucha mayor frecuencia, dejamos de compartir el mate o los vasos, y el alcohol en gel se convirtió en nuestro principal aliado al salir de casa, junto con el barbijo y la distancia social. También, sobre todo al comienzo de la pandemia, la limpieza de objetos y superficies se volvió compulsiva, aunque la evidencia que existe hoy indica que el virus no suele transmitirse por esas vías.

¿Qué pasa, entonces, con el cepillo de dientes? ¿Puede ser un foco de infección?

La evidencia disponible hasta el momento pareciera indicar que sí. Así lo confirmó una investigación elaborada por científicos españoles de las universidades de Granada y de la Rey Juan Carlos de Madrid. Luego de realizar un estudio observacional con más de 300 personas infectadas por Covid, los investigadores llegaron a la conclusión de que el uso de medidas inadecuadas en la higiene bucal podrían contribuir a la transmisión indirecta del virus entre los convivientes. Tales medidas serían, entre otras, compartir el cepillo de dientes, guardar los cepillos en un mismo recipiente sin capuchón o incluso utilizar la misma pasta dental.

Ahora bien, ¿cuál es el riesgo real de contagio por esta vía?

Elena Obieta, médica infectóloga y jefa de servicio de Enfermedades Transmisibles en la Municipalidad de San Isidro, explica a Clarín que la posibilidad de contagio por contacto con un cepillo de dientes infectado depende de varios factores, entre ellos, las condiciones ambientales y la carga viral de la persona contagiada.

“Fuera del cuerpo, el virus podría sobrevivir durante cierto periodo de tiempo en función de determinadas condiciones de humedad y calor. Además, un paciente con una alta carga viral –es decir, que esté muy sintomático– expulsa mucha más cantidad de partículas contaminadas con el virus. Es en ese contexto que un cepillo de dientes podría estar infectado”, detalla Obieta.

De todas maneras, la infectóloga recuerda que hoy se sabe que la mayor transmisibilidad del virus no es por contacto con objetos o superficies contaminadas, sino por la vía aérea. Es decir, a través de los aerosoles que se expulsan al respirar y al hablar (que se concentran, sobre todo, en espacios cerrados y/o con poco distanciamiento social).

“Al ser un virus de transmisión respiratoria, es posible el contagio por saliva. Ese es el problema con los cepillos de dientes”, agrega Daniel Stecher, jefe de la División de Infectología del Hospital de Clínicas José de San Martín.

Tanto Obieta como Stecher insisten en la importancia de que el cepillo de dientes no sea compartido por convivientes, sino que cada uno tenga el suyo. Y remarcan que esta medida de cuidado no solo sirve para prevenir el contagio de Covid, sino también para toda enfermedad infectocontagiosa.

¿Qué medidas podemos tomar en casa para evitar el contagio a través de los cepillos de dientes?

Además del uso individual del cepillo de dientes, los especialistas consultados recomiendan que luego de haber tenido Covid, lo mejor es desechar el cepillo de dientes utilizado y reemplazarlo por uno nuevo. Laura Aletto, exdocente universitaria de la UBA y odontóloga del Hospital Piñero desde hace 35 años, coincide con esta recomendación y agrega una serie de medidas adicionales para tomar en casa:

  • Desinfectar el cepillo al menos una vez por semana. La odontóloga explica que para ello hay que diluir unas gotas de lavandina en un recipiente lleno de agua (es importante respetar las proporciones indicadas en el envase de la lavandina), colocar el cepillo con las cerdas hacia abajo y dejarlo reposar durante toda la noche. Luego enjuagar bien el cepillo con agua del grifo.
  • No mezclar los cepillos en el mismo recipiente o, en caso de hacerlo, cubrir el cabezal con un capuchón
  • ​Almacenar los cepillos en ambientes ventilados

  • Cambiar el cepillo cada tres meses

Por último, los profesionales de la salud consultados por Clarín coincidieron en que hasta el momento no se conoce evidencia científica que documente secuelas del Covid en la salud bucal. De todas maneras, para prevenir otras enfermedades e infecciones bucodentales, Aletto insiste en la importancia de visitar al odontólogo al menos dos veces al año.

Para llevar tranquilidad a los pacientes, la odontóloga remarca que los protocolos sanitarios que rigen en los consultorios son seguros. “Nosotros trabajamos con barbijos N95 y otro adicional, gafas, máscara facial, cofia, camisolín, doble par de guantes y botas de cirugía. En un consultorio donde se sigue el protocolo de seguridad, de ningún modo estaría contraindicada la necesaria –y no siempre considerada– visita semestral al odontólogo”, concluye.

MG

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