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Las restricciones que tendrán los homosexuales en Qatar 2022 y las penas que podrían recibir de no cumplir

La homosexualidad fue siempre un estigma en el ámbito del fútbol. Desde los cantos de la tribuna –“a estos putos les tenemos que ganar”, apenas por citar un ejemplo paradigmático e incluso presente- hasta el secretismo en los planteles. Pasó y pasa por los rincones del mundo. En algunos países más en otros cierta deconstrucción comienza a asomar también como retrato de un cambio en la mirada de las sociedades. Por supuesto, no en todas. El próximo Mundial se disputará por primera vez en el mundo árabe, en donde no responder al mandato de la heteronormatividad resulta un delito o la condena de vivir adentro de un placard que esconde los deseos genuinos. Qatar será la sede. Qatar, el país más chico y menos poblado en organizar una Copa del Mundo. Qatar, el dueño del Mundial más polémico de la historia. También por cuestiones de gustos sexuales.

Este miércoles, uno de los representantes del Comité Organizador de Qatar 2022, Nasser Al-Khater, dio a conocer qué libertades de expresión en público y qué límites tendrán los miembros de la comunidad LGBTIQ+ que asistan el año que viene a este territorio del Golfo Pérsico. Manifestó que los homosexuales van a ser “bienvenidos” a la gran cita del fútbol y del deporte. Pero también aclaró que tendrán prohibido mostrarse afecto delante de otra gente. Besos y abrazos a escondidas. Dijo que tal restricción era y es por “respeto a nuestra cultura”.

Expresó Al Khater: “Las demostraciones públicas de afecto (entre homosexuales) están mal vistas y esto se aplica a todos. Qatar y los países vecinos son mucho más conservadores y pedimos a los aficionados que respeten. Estamos seguros de que lo harán. Así como nosotros respetamos las diferentes culturas, esperamos que la nuestra también lo sea. Los miembros de la comunidad LGBTIQ+ vendrán a Qatar como aficionados y asistentes a un torneo de fútbol y podrán hacer lo que haría cualquier otro ser humano”. Todo lo que quieran, sí; menos demostraciones amorosas.

¿Qué les sucederá -cabe preguntarse- a los que se abracen en un gol en cualquier estadio o en el fan fest o frente a alguna megapantalla de las tantas que habrá por los rincones de Doha, la capital?

El estadio Al Thumama, al sur de Doha, será sede de partidos de octavos y cuartos de final.

En Qatar, la homosexualidad es castigada hasta con más de cinco años de cárcel. Y en caso de que los homosexuales sean musulmanes, éstos pueden llegar a ser ejecutados. Allí se rigen bajo lo que dice la Sharia; la ley islámica que detalla el código de conducta de la sociedad, los criterios morales y lo que es aceptado o no. ¿Sumará Qatar más muertos que los que ya tiene sobre sus espaldas? Esos fallecidos en silencio -llegados desde Nepal, Afganistán, Pakistán, India, Bangladesh- mientras construían los fastuosos escenarios que esta Copa del Mundo le mostrará al planeta como joyas de un primer mundo.

Casi todos los qataríes son musulmanes. Además de los árabes nativos, hay muchos extranjeros que trabajan en la industria petrolera del país. El árabe es el idioma oficial, pero el inglés es hablado también por casi la totalidad de la población. Detalle curioso: se estima que hay más de 10.000 hispanohablantes. De los 2.641.669 de los habitantes (según el censo de 2017) de este país que cuenta con el mayor ingreso per cápita de Asia y el sexto del mundo, apenas poco más del 20% nació bajo su cielo.

El resto de los habitantes son extranjeros dispuestos para los negocios o contratados para prestar servicios y/o realizar las actividades que los qataríes eligen no hacer. Y no la pasan bien los trabajadores inmigrantes: según la organización Play Fair Qatar en la construcción de los estadios y otras infraestructuras se calcula que morirán hasta 7.000 trabajadores. Las autoridades locales lo desmienten,

Las polémicas, en múltiples sentidos, brotaron al nacer. Fue un instante que parece seguir latiendo. En Zurich, aquel 2 de diciembre de 2010, justo después de que Joseph Blatter leyera las cinco letras del asombro -Qatar-, el representante de este país que organizará el Mundial de 2022, el entonces emir Hamad bin Jalifa Al Thani lo dijo: “Les agradezco por creer en nosotros. Estamos muy orgullosos. Seremos capaces de organizar un gran Mundial“. Se verá…

Todo lo que siguió a aquella decisión de la FIFA fue polémica y escándalo, con el FIFAGate incluido, que significó el final para casi todos los dirigentes de aquellos días. Ese día de hace once años fue el principio del fin de una era en la mayor multinacional del deporte y de los grandes negocios. Ya nada sería igual. En la cuarta ronda de la votación, Qatar venció por 14 a 8 a los Estados Unidos. Corea del Sur, Japón y Australia, los otros candidatos, ya habían quedado en el camino en las rondas previas.

Meses después, en los Estados Unidos -deseoso de organizar su segunda Copa del Mundo, tras la de 1994- comenzó una investigación sobre “soborno, fraude y corrupción” en la FIFA y, sobre todo, en las elecciones para las Copas del Mundo de 2018 y 2022. Cayeron casi todos…

Doha se vistió de fiesta para la inauguración de uno de los ocho estadios que ofrecerá la Copa del Mundo Qatar 2022.

Qatar es tan joven que parece mentira que ya organice un Mundial de mayores (en 1995 organizó el Sub 20, ganado por la Argentina). Tras la decisión británica de abandonar el Golfo Pérsico en 1971, ingresó en la Federación de Emiratos Árabes del Golfo Pérsico (nacida en 1968). Obtenida su independencia (en 1971), Qatar se retiró de la Federación, firmó un tratado de amistad con los británicos e ingresó en la Liga Árabe y en la ONU.

Desde entonces, al amparo de los millones que genera el petróleo que brota de sus suelos, el país no paró de crecer: en su economía, en su infraestructura, en su población (en 1986, por ejemplo, vivían poco más de 350.000 personas), en su capacidad para mostrarse al mundo desde su breve península. Se trata de un territorio breve: 11,571 kilómetros cuadrados (la mitad de la provincia de Tucumán, la más pequeña de la Argentina). Por eso, muchos analistas señalan que sobre todo el tránsito y algunos lugares de esparcimiento colapsarán. En este Mundial de las polémicas todo parece posible. Lo mejor. O lo peor

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