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La jueza Liliana Catucci no quiere jubilarse y reclama seguir más allá de los 75 años

Una de las juezas de la Cámara Federal de Casación Penal, el tribunal más importante por debajo de la Corte Suprema, no quiere dejar su cargo y jubilarse a los 75 años y pidió a la Justicia que declare inconstitucional ese principio establecido en la propia Constitución Nacional.

Si todo sigue como hasta ahora, en dos meses habrá una vacante en esa Cámara, atravesada por conflictos internos y que está apunto de elegir nuevo presidente.

La camarista que no quiere jubilarse es Liliana Catucci, que el 16 de septiembre próximo cumplirá 75 años. El artículo 99 inciso 4 de la Constitución Nacional, reformada en 1994, establece que a los 75 años a los jueces deben jubilarse, salvo que el Poder Ejecutivo pida al Senado que les dé un nuevo acuerdo para permanecer cinco años más en el cargo.

Catucci presentó en la Justicia contencioso administrativo federal una acción declarativa de certeza y pidió una medida cautelar de no innovar, para seguir en funciones después del 16 de septiembre. Quiere que se declare la nulidad e inaplicabilidad de lo dispuesto en la reforma de la Constitución Nacional de 1994. Su argumento es que no se le puede aplicar la exigencia de un nuevo nombramiento como jueza federal porque ella fue nombrada antes de la reforma constitucional, cuando regían otras reglas. Catucci ingresó a la Justicia en el 13 de julio de 1971 y fue designada jueza de Casación en 1992, con la primera integración de la Cámara.

Catucci dijo que le sucede lo mismo que al fallecido juez Carlos Fayt, que logró quedarse en la Corte más allá de los 75 años porque sus colegas del máximo tribunal interpretaron de ese modo su caso. Sin embargo, tras la muerte de Fayt, la Corte –íntegramente renovada con una nueva integración– cambió de criterio. En el fallo dictado a raíz de la presentación del juez Leopoldo Schiffrin, de la Cámara de Federal de La Plata, lo obligó a jubilarse a los 75 años, más allá de que su designación era previa a la reforma constitucional.

En ese juicio, Catucci ya recibió un primer revés de la jueza Rita Ailán, que le denegó la medida cautelar, tras un dictamen del fiscal Miguel Gilligan. El fiscal dijo que en este caso no se acreditó el peligro en la demora en resolver el asunto ni la verosimilitud del derecho que invoca la jueza, condiciones para consentir la medida cautelar. Entendió además que no está en juego la independencia judicial, pues la Constitución modifica el carácter vitalicio del cargo, pero no la garantía de inamovilidad de los jueces.

Carlos FaytArchivo

El Estado Nacional también se pronunció en contra. En este caso fue el Ministerio de Justicia, con la firma del abogado Pablo Perchia, que –mediante un escrito– rechazó la pretensión de la jueza de seguir en funciones más allá de los 75 años.

Esta actitud adelanta la posición que podría tener el Gobierno de no volver a pedir un nuevo acuerdo en el Senado para que la jueza pueda seguir en funciones.

El Ministerio de Justicia dijo que la argumentación de la jueza es exótica y que si se le da la razón se estaría violando la seguridad jurídica, porque se estaría yendo en contra de lo que ya tiene decidido la Corte en innumerables ocasiones.

La jueza Catucci, con un fallo en contra, peleó para que la Cámara en lo Contencioso Administrativo Federal tratara su caso en la feria judicial. Pero fracasó y ahora cifra sus últimas esperanzas en un fallo del tribunal de apelaciones, aunque son muy escasas.

La casi segura vacante que provocará la jubilación de Catucci se da en momentos en que la Cámara de Casación está atravesada por algunos conflictos. El juez Juan Carlos Gemignani fue criticado y denunciado por sus colegas mujeres por comentarios misóginos en un chat del tribunal. El presidente de la Cámara, Gustavo Hornos, tiene dos pedidos de algunos de sus colegas ara que renuncia a la presidencia del cuerpo porque visitó a Mauricio Macri en la Casa Rosada cuando era presidente, al igual que su colega Mariano Borinsky. Fueron denunciados por ello ante el Consejo de la Magistratura.

El mandato de Hornos se vence a fin de año y ya se habla en la Cámara de su sucesión. Habitualmente se elige a quien sigue en orden cronológico de designación, con lo que el puesto le tocaría al juez Alejandro Slokar. Sin embargo, hubo muchos conflictos este año en la Cámara, algunos jueces se enfrentaron con Slokar, que cuenta con algunos apoyos, pero tal vez no los suficientes para ser elegido al frente del cuerpo. Se anticipa una elección reñida, con la posibilidad de que ungir a otro candidato, inesperado.

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