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Carlos Melconian: “Las próximas elecciones son las más importantes desde el regreso de la democracia

-Carlos Melconian, ¿a qué apunta cuando habla de Argentina como berretalandia?

-Berretalandia es un sinónimo de degradación. El mundo está con un problema de distribución y la Argentina también. Pero Argentina se ha caracterizado en Latinoamérica por ser un país de punta en la región. Berretalandia es la suma de un proceso acumulativo de retrocesos, para llegar a esa degradación. Pero lo que sí se percibe, a partir de muchas definiciones que hace este gobierno, en términos de nivelar para abajo, que se siente cómodo en berretalandia. Eso nunca lo puede hacer un gobierno. El gobierno tiene que, primero, encontrarle un piso a berretalandia. Urge. En eso, tiene una enorme importancia la sociedad argentina que habla a través de las urnas.

-Será la sociedad entonces la que encuentre el piso para dejar de caer…

-Las próximas elecciones de término medio son las más importantes desde la vuelta a la democracia en la Argentina. En términos económicos, berretalandia es que no se invierte ni lo que se deprecia. Cuando no había pandemia, a mi me gustaba ir con mi auto al interior, a hacer presentaciones. Y era deplorable el estado de los baños de las estaciones de servicio, en cualquiera de las rutas. Le preguntaba a los dueños, por qué no se reinvertía ni en la tapa del inodoro. Y me decían…porque no da la rentabilidad. El único que le puede decir basta a berretalandia es la sociedad.

-¿Qué escenario imagina en función de los resultados electorales?

-Este gobierno tiene muy definidas algunas cosas de carácter institucional y otras de política exterior. Y la sociedad argentina tiene que contarle al mundo que nosotros no somos como este gobierno dice que somos en materia de política exterior. El mundo tiene que saber que este presidente da estos discursos, que la vicepresidente tiene determinadas ideas, que el gobernador de la provincia de Buenos Aires opina como opina. Pero que también acá hubo un G20 en Argentina, donde vinieron 20 presidentes de los más importantes del mundo y no voló una cebita. Y que muchos argentinos, yo creo que la mayoría, nos encontramos cómodos en ese pedacito, el de la política exterior. Lo que no puede ocurrir es que el mundo crea que los 45 millones de argentinos o una gran mayoría, pensamos como piensa este gobierno y la respuesta es que no. Entonces, la única manera son las urnas. Me la pasé años pensando que la gente vota con el bolsillo. Hoy creo mucho en la dignidad. Nací, me crié y me hice en un lugar pobre, pero con muchísima dignidad. Rechazábamos los planes y pedíamos trabajo. Y también se repartía pan dulce y sidra y después se votaba. Todo eso continúa existiendo. Los que razonamos así no somos entreguistas. Porque hasta los chinos son capitalistas, son autoritarios en su forma de gobierno, pero capitalistas.

-Con la pandemia el mundo parece haber cambiado de la mano de multimillonarios paquetes de ayuda, impuestos a los gigantes de internet…

-Para los que nos consideramos pragmáticos y no hemos entrado en la virulencia de monetarismo versus keynesianismo, de ortodoxos versus heterodoxos, sabemos que de las recesiones se sale con plata. Si estoy en una recesión y estoy en una pandemia y estoy en cuarentena y con niveles de actividad que se me caen y tengo que cercenar voluntariamente actividades, es lógico que hagan políticas activas. Pero hay condiciones: ¿Tienen confianza en su gobierno? Sí ¿Se respetan las reglas de juego? Sí. ¿Se respetan los contratos? Sí. ¿Se cree en la ley? Sí. ¿Tienen confianza en las autoridades de su banco central? Sí. ¿Tiene moneda? Sí. Bueno, hágalo.

-Lo dice en contraposición con Argentina…

-Hagamos el ejercicio acá. ¿Tiene moneda? No, hace muchos años. ¿Tiene confianza en sus autoridades? Tampoco. ¿Se cumplen las reglas? No. ¿Tiene inflación? Sí. ¿Tiene estabilidad macroeconómica? No. ¿Tiene canuto de cuando tuvo este precio de la soja hace una década? ¿Supo guardar? No. Y, mire, usted está embromado. Acá hubo un gobierno que se quedó con los fondos de pensión, con el Banco Central, no pudo más y entregó; el otro vino y tomó deuda en dólares, no pudo más y entregó; ahora este toma deuda en pesos y hay más inflación.

-¿Por qué no se puede controlar la inflación?

-La inflación en la Argentina es ángel y demonio a la vez. Me licua salarios, paritarias, jubilados, me licua planes, ese es el demonio inflacionario. Pero, simultáneamente, el ángel inflacionario, me licua gasto público, me genera impuesto inflacionario, me licua deuda pública del tesoro, me licua deuda del Banco Central. Es “no te vayas nunca, querida inflación”. Entonces, ¿me quedo con el ángel o con el demonio? El modelo hoy tiene ese problema. Si a este gobierno le decimos que la inflación va a un 15% anual, le creamos un problema. Porque deja de licuar gasto, de licuar deuda. Me imagino al gobernador o al jefe de la bancada de diputados o al jefe de la cámara de diputados, diciendo pibe pará la inflación, porque tenemos un problema en la calle y no alcanza la plata y no podemos llenar la heladera. Y mientras tanto, me imagino a alguien que esté en un escalón diferente diciendo no pares la inflación, mirá que si parás la inflación crece el gasto en términos reales y dejamos de recaudar. Es un dilema y si me pregunta ¿cómo lo saca? Ni siquiera mi abuela lo saca de ahí.

-¿Y Carlos Melconian?

-El primero que se tiene que hacer cargo es el político. Y cuando hablo del político hablo del gobernante y de una oposición moderada. El cómo se sale de esto no da lugar a la participación de extremistas.Vivimos en un mundo raro, con sesgo ideológico inadecuado e inestabilidad macroeconómica. Necesitamos estadistas.

-¿Y la santa soja, como bautizó al súper precio de la oleaginosa?

-La santa soja ha sido clave en la zona dólar. Porque hasta la aparición de la santa soja, aún con súper cepo, el Banco Central vendía dólares para calmar. El cepo no daba más. Y aparece la santa soja, el Central termina comprando dólares, por supuesto, con súper cepo. O sea, la santa soja se ocupó de que ésto en la zona dólar no vuele por el aire.

-¿Cómo termina el año?

-Al año hay que dividirlo entre lo pre-electoral y lo post-electoral. Mi impresión es que el gobierno no quiere un acuerdo con el Fondo pre- electoral, será post- electoral. El Club de París tiene un detalle adicional, está un escalón debajo del Fondo. Al Fondo se le deben US$50 mil millones. Es un tercio de las acreencias del Fondo Monetario. Primera cuestión, Argentina es un cliente importante que le debe mucho. Este año apareció el regalo de los Derechos Especiales de Giro (DEG). Entonces, el argento dijo, te pago con esto y con los DEG nos sacamos los vencimientos de 2021. Pero en el 2022 vencen US$20.000 millones, de los cuales 4.000 vencen en marzo. Ahí uno dice, ¿esto es pagable? No. No es pagable ni con la santa soja. 

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