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Celina Rucci: ”No me quería morir, tengo muchos proyectos por delante”

Radicada en Nueva York desde principios de 2020 y ya recuperada de una leucemia mieloide aguda, Celina Rucci contó su historia de resiliencia en Flor de equipo. Tras asegurar que el humor la ayudó a transitar el intenso tratamiento, la actriz contó cuál fue el peor momento que vivió tras enterarse de su diagnóstico.

“Me enteré de golpe, fue tan de golpe que tardé casi un año en procesarlo. Me costó muchísimo contárselo a mi círculo íntimo, que estuvieron ahí, de fierro. Mis amigas de toda la vida, otras del medio me cuidaron un montón como Pamela David que estuvo acompañándome todo el tiempo”, comentó Rucci desde su casa en Manhattan y con una incipiente melena que da cuenta de su mejoría.

Tras mudarse a los Estados Unidos por amor, la exvedette comentó cómo esta enfermedad inesperada le cambió la vida por completo. “Primero me agarró la pandemia. El foco mundial era Nueva York. Yo solo quería ver obras de teatro en Broadway, hacerme cuanto curso de canto, teatro y baile existiera. Mis hijos ya están grandes, era la primera vez en mi vida que podía hacer lo que quería y ¡pum…! Pandemia”, bromeó quien recién empezaba a convivir con su pareja. “Con Federico no nos conocíamos como para convivir 24 horas los 7 días de la semana. Por suerte, nuestra luna de miel (porque no fue en la cuarentena) nos unió y nos dimos cuenta que somos una pareja muy compatible; nos llevamos muy bien”, reveló enamorada.

Lo que no sabía es que dos meses después su enfermedad iba a ser detectada en un simple estudio de rutina. “En mayo empecé a tener algunos síntomas, pero yo que soy una mujer que nunca se enferma de nada, no le di importancia. Empezaron unos moretones y le echaba la culpa a que quizás me llevaba algún mueble por delante o decía: ‘¡Guau, qué sexo fuerte que estoy teniendo!’”, lanzó entre risas.

“Después empezaron pequeños detalles como sangrado en las encías, pero yo me sentía bárbara, salía a caminar todos los días dos horas, no me sentía anémica para nada. Es una enfermedad muy silenciosa. Hasta que fui a sacarme sangre un 28 de mayo y ese día me dicen que tenían que volverme a repetir el análisis”, recordó quien en septiembre de 2019 se había hecho un chequeo general y le había dado todo perfecto.

En cuanto a cómo fue enterarse de su diagnóstico, señaló: “A las 4 horas viene mi marido y me dice: ‘Celina, te tenemos que internar, tenés leucemia’. En ese momento me fui al baño, me puse un toallón en la cara y lloré de bronca. Me permití 5 minutos hacer ese berrinche. Luego salí y le pregunté a Fede si esto tenía cura o si me iba a morir. Me dijo que había un tratamiento y me lo tomé bien. Según un estudio que me hicieron está en un gen que tengo propenso a generar leucemia, un cáncer que ataca la médula ósea”.

Sin tiempo que perder, Rucci se internó en una clínica de Nueva York y comenzó un intenso tratamiento. “Es agotador, transitás un montón de emociones. Estás aislado. Por suerte, Fede es doctor y podía venir a verme. Hablaba con mi familia y mis amigas por videollamada”, indicó quien no decidió contarle a sus seres queridos hasta que no vio un progreso.

“Siempre estuve positiva, pero hubo un momento donde me asusté. El año pasado la pérdida de La Floppy (la amiga de Lizy Tagliani) – que falleció por lo mismo- me shockeó. Yo justo estaba empezando mi tratamiento, ahí vi la realidad. Estaba segura que le iba a dar batalla y que no quería irme de este plano porque todavía me quedaban un montón de lugares por conocer, un montón de comidas por probar, un montón de proyectos personales y laborales por concretar. Además quería ver a mis hijos ser padres”, expresó emocionada.

Mientras aclaró que su hijo mayor iba a ser el donante de médula en caso de ser necesario un trasplante, la expanelista de Incorrectas contó cómo se lo dijo a sus hijos. “Yo pensaba que en la Argentina estaban todos encerrados por esto del Covid-19 y que si les contaba esto no podían venir a verme hasta que pensé: ‘Si es al revés, si le pasa a alguno de ellos y no me lo cuentan qué sentiría’. Uno siempre quiere cuidarlos porque siempre los ve chiquitos, aunque Uriel tiene 25 años, Daniela 24 y Noelia 23 (las mujeres fueron adoptadas por Rucci cuando su hijo ya era adolescente).

La expanelista -que se hizo un canal de YouTube (Celina Russi sin fronteras) para mostrar destinos turísticos y despejar su mente- se despidió con un mensaje para quienes están pasando por alguna situación difícil en su vida: “Aún en tu peor momento, sacá una sonrisa de adentro y eso a tu mente le va a ayudar a transitar lo que tenga que transitar”.

LA NACION

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