martin-guzman-y-una-foto-con-el-papa-para-blindarse-ante-el-fuego-amigoEconomía 

Martin Guzmán y una foto con el Papa para blindarse ante el fuego amigo

La situación mueve al escepticismo. Incluso da lugar a la ironía. ¿Qué puede hacer un Papa en favor de la renegociación de la deuda externa de un país en vías de desarrollo? ¿Acaso rezar para que se le ablande el corazón a los acreedores? La cara de satisfacción que tenía el ministro de Economía, Martín Guzmán, luego de estar reunido ayer durante 45 minutos con Francisco puede llevar a pensar que es un ingenuo o un fan complacido por haber sido recibido un largo rato por su ídolo.

En el caso que nos ocupa, habría que preguntarse qué impacto puede tener en la renegociación de la deuda argentina con el FMI la excelente relación que el Papa tiene con su titular, Kristalina Georgieva; con la canciller de Alemania Angela Merkel -un país con peso en ese organismo-, y con el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden -la nación con más influencia en esa institución-, después del espaldarazo que el pontífice le dio al ministro al recibirlo?

Es cierto que convendría no hacerse muchas expectativas. Pero, sí, considerar que cualquier ayuda, por mínima que sea, puede servirle a un país como la Argentina, muy desacreditado en el mundo de las finanzas mundiales. Sus desaguisados económicos de las últimas de las últimas décadas y el hecho de haberse convertido en un defaulteador serial lo colocan en una posición muy débil.

Al fin y al cabo, la posición del Papa en favor de una consideración moral de la deuda de los países pobres (además de una mayor participación de las naciones menos desarrolladas en las discusiones económicas) le viene como anillo al dedo a la Argentina. Posición que -tras la crisis de la deuda de los ’70- asumió con fuerza Juan Pablo II (“No pagar la deuda a costa de sacrificios insoportables”).

Dicho sea de paso, el encuentro con el Papa no solo constituyó un aval a la búsqueda de un alivio del pago de la deuda -más allá de los aspectos técnicos, que escapan a la Iglesia-, sino que también lo fortalecen a Guzmán dentro de la coalición oficialista. Es sabido que Cristina Kirchner ejerce la posición negociadora más dura y acota los pasos de Guzmán fuera y dentro del país.

Pero el Papa quiso dejar bien en claro su respaldo a Guzmán apelando a un recurso del cual es especialista: los gestos. No solo porque lo recibió 45 minutos (y en la Biblioteca Vaticana, donde suele recibir a los reyes y jefes de Estado). También porque el ministro estuvo en la Pontificia Academia de Ciencias Sociales y fue invitado a visitar la Capilla Sixtina, pese a estar cerrada por la pandemia.

Es cierto que el apoyo del Papa a la renegociación de la deuda no es nuevo. A diferencia del entonces presidente Mauricio Macri, su sucesor le pidió tras asumir ayuda a Francisco ante los problemas económicos del país. Al poco tiempo, El Vaticano realizó un seminario de economía y solidaridad en el que coincidieron Georgieva y Guzmán, encuentro que cerró el pontífice.

Desde entonces, las exhortaciones de Francisco en favor de que los organismos financieros alivien y -en ciertos casos- condonen la deuda de los países pobres fue reiterada. Pero el apoyo a la Argentina, dicen en El Vaticano, no debe interpretarse como un deshielo de las relaciones del Papa con Alberto Fernández, dañadas tras la legalización del aborto.

“Una cosa es ayudar a que no se profundice el padecimiento de la población, especialmente los que menos tienen, y otra es avalar el empeño que el presidente puso en la legalización del aborto en medio de la pandemia y un severo deterioro social y atribuirle al Papa haberse pronunciado por una pronta votación del proyecto”, dijeron.

TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA

Articulos relacionados