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Por cuarto mes consecutivo, familias y empresas pidieron menos créditos

En la economía post pandemia se está dando un doble juego: las empresas y familias tienen menos margen para tomar créditos y los bancos menos incentivo para prestar.  Y aunque los números de la actividad hablan de una incipiente recuperación, en marzo, el crédito al sector privado creció apenas 1,4%, muy por debajo de la inflación estimada para el tercer mes del año, que según consultoras privadas, sería superior al 4%.

Al 30 del mes pasado, último dato oficial disponible el stock total de pesos prestados en los bancos promediaba $2.862.471 millones y si se toma el promedio de los primeros 20 días hábiles del mes y se lo compara con el promedio de febrero, el incremento fue de apenas 1,4%. Esta caída en términos reales se suma a las que ya se habían visto desde septiembre y muestran una desaceleración tanto en la inversión como en el consumo

Si bien la expectativa de los analistas para este año no era de una fuerte recuperación del crédito post pandemia, la dinámica que se ve en el sector es aún peor de lo esperado.

Por el lado de las empresas, las líneas comerciales, que son principalmente los adelantos de cuenta y los documentos, acumularon una caída el mes pasado de casi 5% en términos nominales. Es decir, que si a esos números se le descuenta el salto de los precios del mes, el impacto es mucho mayor.

Guillermo Barbero, de la consultora First, explicó: “Los créditos comerciales tuvieron una aceleración al comienzo de la pandemia el año pasado, especialmente en los meses de abril y mayo, por eso si se mira la comparación interanual presentan un crecimiento de 54% por encima de la inflación del período. Sin embargo, la demanda de las empresas fue declinándose y desde octubre pasado parecen planchados“, explicó y a la vez añadió: “El stock de estas líneas de crédito prácticamente no crece desde ese momento”.

Un combo de factores hace que las empresas estén tomando menos crédito bancario aunque la economía lentamente se haya comenzado a poner en marcha desde el fin del ASPO en noviembre pasado. Para Guido Lorenzo, de LCG: “No se recupera el financiamiento bancario, aunque si se está recuperando la actividad. Lo que vemos es un desacople entre estos dos indicadores que siempre son coincidentes. El crédito bancario se mantiene todavía en niveles de recesión: no crece y en algunos puntos, sigue cayendo”.

El economista explicó: “La razón puede estar del lado de la demanda. Las empresas no tienen necesidad de ampliar su capital y estamos viendo una baja inversión. Alguna compañías, debido al grado de incertidumbre de la economía actual y la gran liquidez, encontraron otras formas de financiarse en el mercado de capitales”.

Por el lado de la financiación a los hogares, la dinámica es similar. Según cálculos de First, si bien las tarjetas de crédito continuaron traicionando los préstamos vinculados al consumo en marzo, con un crecimiento mensual de 5,9% nominal, en el análisis trimestral se nota una fuerte baja en su uso. El stock de pesos provenientes de compras hechas con plásticos subió 5,4% en los primeros tres meses del año, casi 6% por debajo de la inflación acumulada en los últimos meses.

Lorenzo señaló: “Lo que pasa en el consumo tiene que ver con una fuerte contracción de la demanda. Las familias tienen menos capacidad de consumo por un lado y de repago por el otro. Hay menos demanda de crédito perdurable, por ejemplo en lo relacionado con la reactivación de la construcción. Muchos de los que están ampliando o remodelando prefieren deshacerse de dólares que tomar un crédito para afrontar esos costos”.

Hacia adelante, las medidas que tome el Gobierno frente a la segunda ola del coronavirus resultan claves para la evolución del financiamiento, tanto de empresas como familias. “Creemos que el impacto de la segunda ola será menos importante en la actividad de lo que se vio el año pasado y que el Gobierno buscará reactivar el consumo en el año electoral, aunque será por vía de los planes de financiación subsidiados para tarjetas de crédito”, dijo Soledad Perez Duhalde, de Abeceb. “La recuperación del crédito productivo es posible, aunque será muy tímida, añadió.

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