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El disco ”maldito” de Black Sabbath: un suicidio y muchas acusaciones

En el comienzo de la década del 70 el heavy metal era nuevo pero tenía su (pre)historia. Grupos como Blue Cheer, Vanilla Fudge, Iron Butterfly o Cream venían endureciendo cada vez más la propuesta del rock de raíces bluseras, y el debut homónimo de Black Sabbath (1970) le agregó al flamante género el culto al riff y la imaginería ocultista que lo caracterizarían de ahí en más. Sin embargo, todavía faltaba una obra maestra definitiva y con impacto comercial que lo terminara de sacar del nicho: eso fue Paranoid, segundo disco del grupo de Tony Iommi, Geezer Butler, Bill Ward y el inefable Ozzy Osbourne.

En tiempos en los que las bandas son capaces de pasarse diez años sin sacar material, suena insólito que un hito del rock como Paranoid haya salido el mismo año que su antecesor. De hecho, casi todo el disco se terminó de componer apenas cuatro meses después de que el debut saliera a la venta, con una única excepción: el tema que le dio nombre fue un agregado de último momento a pedido de la compañía discográfica. “Los demás salieron a almorzar y yo empecé a tocar Dada-DadaDadaDada DadaDadaDadaDadada, dudududududu – dudu, Dada da: ‘Paranoid’. Cuando los demás volvieron se las hice escuchar y les gustó. A Geezer se le ocurrió la letra, no recuerdo si Ozzy tuvo alguna participación”, cuenta Iommi en Iron Man, su autobiografía coescrita junto a T.J. Lammers. Si bien no es una copia exacta ni mucho menos, a la canción se le criticó su parecido con “Communication Breakdown”, de Led Zeppelin.

Edición super deluxe por los 50 años de Paranoid, de Black Sabbath

Más allá de su potencial hitero (llegó al puesto número 4 del chart de singles en Gran Bretaña y al 60 en el Billboard Hot 100), “Paranoid” terminó copando el centro de la escena para evitar polémicas. El nombre previsto para el disco era War Pigs, el del tema que lo abre. Sin embargo, una vez más el sello Vertigo exigió un cambio: quería evitar repercusiones negativas por la guerra de Vietnam, que estaba en pleno desarrollo en ese momento. Tan rápido se hizo todo que el título se cambió pero no el arte de tapa que lo apoyaba: se supone que el hombre con un escudo y una espada que se ve en la portada representa a un “cerdo guerrero”.

Lo irónico es que a la misma “War Pigs” ya se le había bajado el tono. Cuando nació de una improvisación se llamaba “Walpurgis”, refería a una fiesta pagana de Europa Central y hablaba de cuerpos chamuscados, iglesias en ruinas y comer tripas de ratas. Geezer Butler, el letrista principal de la banda, cambió los versos esotéricos por otros que implicaban una fuerte declaración de principios (“los políticos se esconden / ellos sólo empezaron la guerra / ¿por qué irían a pelear? / ese rol se lo dejan a los pobres”) que asustó a la discográfica, que eligió “Paranoid” como título por considerarlo más light.

Resulta igual de paradójico que “Paranoid” terminara despertando controversia de todos modos. A principios de los 70 una mujer en Estados Unidos se suicidó y se encontró una copia del álbum en su tocadiscos y, como siempre, la culpa fue del heavy metal. La línea de “Paranoid” que dice “I tell you to enjoy life” (“te digo que disfrutes la vida”) se malinterpretó como “I tell you to end your life” (“te digo que termines con tu vida”) y se la consideró una inducción al suicidio, algo que Ozzy volvería a sufrir durante los 80 con su tema “Suicide Solution”. Como sea: Black Sabbath no podía evitar la polémica aunque lo intentara.

Otro tema que cambió de nombre fue el icónico “Iron Man”, que originalmente iba a llamarse “Iron Bloke”, porque cuando Ozzy escuchó la versión instrumental le pareció “un tipo de hierro gigante caminando por ahí”. En el estudio se cambió por la encarnación definitiva, que -pese a lo que mucha gente cree- no fue bautizada así por el superhéroe (que apareció por primera vez en un cómic de Marvel en el 63), aunque terminaron asociadas a partir de que se usara en Iron Man, la película de 2008 con Robert Downey Jr. en el papel principal.

Black Sabbath

Ya afianzados en su rol de compositores (y aunque todavía no tenían, Iommi dixit, “ni voz ni voto”), los miembros del grupo se permitieron experimentar. “Planet Caravan” es un ejemplo de eso: un tema de ritmo lento y atmósfera volada, alejado de lo que se suponía debía hacer una banda de hard rock riffera como Sabbath, que para potenciar la sensación de “rareza” tenía la parte vocal grabada a través de un parlante Leslie y usaba… ¡bongós! No fue la única intervención de Bill Ward en la cocina de Paranoid: “Rat Salad”, el penúltimo track del lado B, nace a partir de los solos de hasta ¡45 minutos! que hacía el baterista para que los shows no quedaran demasiado cortos durante la gira de presentación del debut.

Otra canción icónica de Paranoid es “Fairies Wear Boots”, con su letra surrealista de origen indeterminado. Butler contó alguna vez que Ozzy escribió la letra en una ocasión en la que un grupo de skinheads lo llamó “fairy” (una forma despectiva para referirse a los homosexuales) por su pelo largo. El bajista también dijo que muchas veces Osbourne se iba por las ramas y terminaba escribiendo sobre cualquier cosa, gracias a lo cual la segunda parte del tema pierde el hilo conceptual y sólo es sobre LSD. Ozzy, en tanto, declaró en su autobiografía de 2010 I Am Ozzy que no tiene la más pálida idea de qué motivó aquella letra.

Para celebrar el 50° aniversario del disco, BMG lanzó el año pasado la Paranoid: Super Deluxe Edition, muy tentadora para los fans. La caja contiene el álbum original en vinilo, una mezcla cuadrofónica del 74 y dos conciertos de Montreux y Bruselas fechados en 1970 (también se consigue el box-set “hermano” de 4 CD). Eso, más una significativa cantidad de memorabilia, fotos inéditas y posters, y una réplica del libro que se vendía en la gira de presentación del elepé.

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