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Para compensar la inflación de los alimentos, aumentarán un 50% el saldo mensual de la Tarjeta Alimentar

Los aumentos de precios que se observaron en los alimentos básicos durante 2020 castigaron con dureza a los sectores de menores ingresos. De hecho, la llamada “inflación de los más pobres” resultó sensiblemente superior a la inflación promedio y se acercó al 50% en las regiones más pobres del país, contra un 36,1% que subió el año pasado el IPC medido por el INDEC.

El programa Alimentar, del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación.

Por este motivo, el Gobierno ya tiene definido anunciar un aumento del 50% en los montos que desembolsa una vez por mes en la Tarjeta Alimentar. Así, la madre con un solo niño menor de 6 años recibiría 6.000 pesos por mes en lugar de los 4.000 pesos que venía recibiendo hasta ahora. La madre con más de un hijo menor a 6 años pasará a recibir 9000 pesos, contra los 6000 pesos actuales.

Así se lo anticipó este jueves a Clarín el ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, quien está en Mar del Plata, en una actividad de promoción de derechos y actividades culturales. “El aumento está definido e irá en línea con la inflación que se observó en los alimentos a lo largo de 2020”, aseguró Arroyo. El anuncio formal sería inminente.

El monto de la tarjeta Alimentar se había duplicado en diciembre, por única vez, pero ahora se definió un aumento permanente.

Arroyo calculó que hay 1,6 millón de tarjetas activas. En noviembre se desembolsaron por esta vía unos 7.000 millones de pesos. El monto llegó a 14.000 millones en diciembre por el aumento extraordinario. El mes que viene, una vez que el aumento esté operativo, el desembolso llegará a los 10.500 millones de pesos. El dinero llega a las tarjetas el tercer viernes de cada mes.

Uno de los efectos negativos de la inflación de alimentos es que muchas familias “empobrecieron” su dieta, según comentó Arroyo. “Hacemos un monitoreo constante de qué alimentos están consumiendo las familias que tienen la Tarjeta Alimentar. Antes de la pandemia, dos de cada tres pesos se iban en leche, frutas y verduras, pero en los últimos meses ese gasto bajó a la mitad. La otra mitad se está gastando en alimentos más pobres hablando en términos nutricionales”.

Sobre el aumento del precio de los alimentos por encima del promedio de la inflación Arroyo prefirió no opinar “porque no hablo de cuestiones macroeconómicas”, pero sí señaló que desde Desarrollo Social se están haciendo acciones para generar emprendimientos que abaraten la producción y distribución de alimentos que se consumen en los 4.400 barrios populares que, según un censo oficial, se registran en la Argentina,

“Queremos vincular a los pobladores de estos barrios con productores de la zona, para producir leche a bajo costo, pasteurizarla y ensachetarla. Es un litro de leche que se puede vender a 40 pesos. A nuestro juicio hay muchos costos de intermediación que encarecen excesivamente algunos alimentos, y con estas acciones creemos que podemos darle acceso a la gente a precios más bajos”

-Usted habla de costos de distribución. Intermediación entre el productor y el almacén hay en todo el mundo, pero inflación tan alta solo acá- le comentó este diario.

-Es verdad, y le insisto, no hablo de cuestiones macro, pero desde el ministerio haremos todo lo posible para llegar a los barrios populares con precios lo más bajos posibles. Por eso también estamos haciendo muchos emprendimientos para la fabricación de panificados a costos bajos. Y en definitiva, queremos achicar los precios entre la producción y el consumidor final. Tenemos 10.000 comedores populares, nosotros monitoreamos lo que pasa en 500, y vemos que los aumentos de precios son constantes. Apostamos a la producción de microemprendimientos y creemos que el esfuerzo vale la pena.”

En un año donde se volvieron a disparar los indicadores de pobreza e indigencia, Arroyo reconoce que los sectores vulnerables hoy padecen, sobre todo, la inflación de los alimentos y el costo del endeudamiento en canales informales.

-La gente de más bajos recursos ya tomó el crédito que le puede ofrecer la ANSeS, pero como eso no le alcanza, termina tomando microcréditos a tasas del 200% anual para poder comprar los alimentos que necesita consumir. Es un problema que está creciendo, y tenemos que solucionarlo con nuevas líneas de crédito a tasas accesibles”.

No obstante esta descripción dramática de la realidad, Arroyo insistió en que en los últimos meses se observó un resurgimiento de las changas, asociadas a dos sectores: textil y construcción. “Hay un poco más de trabajo, pero ese ingreso extra de los hogares termina consumido por la suba de precios” reconoce.

-Dado el ascenso de la pobreza y la indigencia, ¿Teme que se esté incubando algo parecido a un estallido social?

-No, para nada. Hoy hay muchos más recursos del Estado volcados a asistir a los más pobres, hay redes de contención tendidas por la propia sociedad, la Iglesia está jugando un papel importante. Y además la gente no quiere ni desea una convulsión social.

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