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Federico Pizarro, la figura de la selección en el Mundial de handball que superó el coronavirus y sueña con más

Los Gladiadores arrancaron con el pie derecho su participación en la segunda ronda del Mundial de handball masculino de Egipto. Y en la victoria ante Japón, en la primera fecha del grupo II, mucho tuvo que ver Federico Pizarro, quien fue el goleador del seleccionado argentino, con diez tantos, y se llevó además el premio al mejor jugador del partido. El lateral de 34 años es una de las grandes figuras del equipo en el torneo, el séptimo de una carrera que arrancó mucho más tarde que lo habitual para un jugador de su nivel.

Es que Pizarro recién comenzó a jugar al handball en su adolescencia. De chico, cuando tenía que elegir a qué jugar en la escuela, siempre optaba por el vóleibol. Y en sus ratos libres, como la inmensa mayoría de los niños argentinos, se dedicaba al fútbol. Pero a los 15 años decidió cambiar de rumbo, porque en ese deporte que es tan popular en nuestro país “no veía futuro”, como contó hace unos meses en entrevista con DeporTV. Y como su papá le dijo que algo tenía que hacer, fue a probar con el handball.

Empezó en Sedalo y en 2005, sin haber tenido el habitual recorrido por las categorías inferiores, ya jugaba en primera, cuando aún tenía edad de juvenil. Ese año, Fernando Capurro, que era el entrenador del seleccionado argentino sub 19, lo vio de casualidad en un partido y lo convocó para jugar el Mundial de Qatar de esa categoría. Pizarro se puso por primera vez la camiseta argentina y no se la sacó más. Y con el correr de los años, se transformó en un emblema del equipo mayor. 

Federico Pizarro se llevó el premio al Jugador del Partido en el triunfo ante Japón. Foto IHF/Egipto 2021

El bonaerense es el máximo goleador de la historia de la selección con 659 goles y ya lleva disputados más de 200 partidos. Fue oro en los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011 -donde fue figura en la final ante Brasil, con ese inolvidable gol de tiro libre en el que parece desafiar la gravedad en su intento de superar la barrera- y de Lima 2019 y plata en los de Río de Janeiro 2007 y de Toronto 2015. Disputó dos Juegos Olímpicos, Londres 2012 y Río 2016.

Formó parte de los planteles que disputaron los mundiales de Alemania 2007, Croacia 2009, Suecia 2011 (donde se consiguió un 12° lugar tras caer en octavos, uno de los mejores resultados históricos para el equipo), España 2013, Qatar 2015 (la otra edición en la que se llegó a octavos) y Francia 2017.

Hace dos años, una rotura de ligamentos cruzados de la rodilla izquierda lo dejó afuera del Mundial de Qatar 2019, pero él volvió con todo y se dio el gusto de sumar otra cita ecuménica a su cuenta personal.

En Egipto, se convirtió rápidamente en una de las figuras del seleccionado. Anotó cinco goles en la victoria en el debut ante Congo; seis frente a Bahréin y 10 ante Japón, en el arranque de la segunda fase. En esos dos últimos partidos fue elegido el mejor jugador de la cancha. Pero él aseguró que no siente ese premio como propio.

Pizarro es uno de los jugadores más destacados de Argentina en Egipto, su séptimo mundial. Foto Anne-Christine Poujoulat/AFP

“Es de todo el equipo. Porque sin lo que ellos hacen adentro de la cancha, yo no podría hacer todos los goles que hice”, comentó, tras el duelo ante los asiáticos, quien en el último año se animó a un cambio muy grande.

Porque tras jugar en Argentina durante más de 15 años -en Sedalo y UNLu-, aceptó la propuesta del club Ciudad Encantada de la Liga de España, al que llegó en agosto pasado. Allí comparte plantel con otros cuatro argentinos, que también están en Egipto, Pablo Simonet, Lucas Moscariello, Leonel Maciel y Pablo Vainstein.

¿Por qué apostó por seguir su carrera en Europa? “Una de las razones fue que pensé que era una muy buena decisión para la selección, sobre todo pensando que se vienen Tokio 2020. A mí siempre lo que más me motiva es la selección”, comentó quien vivió unas semanas complicadas a fines de octubre, tras dar positivo por Covid-19.

Con la misma garra que pone cada vez que sale a la cancha le ganó al virus, pero pasaron casi 20 días hasta que uno de sus controles dio negativo y pudo regresar a las canchas.

Hoy disfruta un Mundial especial con Argentina y sueña con meterse en los cuartos de final, ese objetivo que parece tan lejano en los papeles -solo avanzan a esa instancia los dos mejores de la segunda fase y ellos comparten grupo con Dinamarca, que les ganó en la primera fase, y Croacia, dos potencias- pero al que se niegan a renunciar.

“Llegar a cuartos sería un hito histórico para nosotros. Se sueña con ganarles a rivales de ese primer nivel, pero la realidad es que hoy, por como están las cosas, es complicado”, analizó en la previa del Mundial.

Este jueves, tras la victoria ante Japón, comentó: “Es una segunda ronda muy pareja, tanto los croatas como los daneses están unos escalones por arriba que el resto. Pero somos un equipo que pelea, hoy lo demostramos. Japón mejoró muchísimo, necesitábamos estar muy bien en la defensa para bloquear la velocidad de ellos y lo logramos. Los dos puntos que nos llevamos son importantísimos”.

“Se nos viene el partido más duro con Croacia, que es uno de los mejores cinco equipos del mundo. Tendremos que seguir subiendo el nivel para poder estar en partido”, cerró el lateral argentino, que a pesar de haber descubierto su pasión por el handball recién en la adolescencia, se transformó en un emblema de los Gladiadores y ahora quiere hacer historia en Egipto.

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