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Cecilia Bartoli: la diva romana que trae la música barroca al presente


Cecilia Bartoli, una recorrido por las grabaciones de “la reina del barroco”

El último viernes se publicó a través del sello Decca un álbum que compila grabaciones de la mezzosoprano italiana Cecilia Bartoli, una de las más importantes cantantes líricas de estos tiempos.

Cecilia suele abordar muchos de sus álbumes de manera temática. Se concentra en conceptos (y crea historias a partir de ellos), compositores y repertorios con estrechos punto de contacto entre cada obra. Claro que toda regla tiene su excepción y en algunos casos no hay pautas estrictas o historias detrás de la historia que se pueda crear en lo que dura un disco. Simplemente hay música que se quiere publicar. La flamante producción sale con el título Cecilia Bartoli reina del barroco, casi como una manera de enfatizar aquello que es su gran especialidad. Con colaboradores con los que ya había trabajado, como Philippe Jaroussky, Franco Fagioli, y la excepcional chelista argentina Sol Gabetta, el álbum ofrece un repertorio variado del barroco musical, con obras de Scarlatti, Handel, Albinoni, Caldara, Vivaldi y Pergolesi, entre muchos otros.

Esta compilación barroca aparece a menos de un año de Farinelli (con esa singular imagen de portada donde se ve a Cecilia con barba y bigotes), su segunda incursión por la vida y la obra de los castrati. Para hacer una playlist recomendada de su trabajo primero será conveniente hacer una síntesis de cada trabajo. A partir de una discografía “diseccionada” es posible releer aquello que la inspiró a crear las producciones con las que más sorprendió.


Cecilia Bartoli, una recorrido por las grabaciones de “la reina del barroco” Crédito: Decca: Kristian Schuller

Rossini Heroines (1992). Como su nombre lo indica, en este disco Cecilia Bartoli se enfoca en las heroínas de las piezas líricas de Rossini y hace el primer recorte claro en el criterio de selección de obras. Esta decisión la llevaría, en posteriores producciones, a desarrollar criterios mucho más originales e interesantes.

Opera proibita (2005). A principios de siglo XVII, el papa Inocencio XII decidió cerrar los teatros por considerarlos antros de perdición. Y fue así como, incluso desde el clero, se intentó escribir libretos para amortiguar el efecto de la decisión papal. Bartoli fue hacia aquel repertorio musicalizado por Scarlatti, Caldara y un tal Händel, que recién había llegado a Italia.

María (2007). Cecilia es una diva muy consciente de su talento para correrse constantemente del foco de atención sin que esto le dañe el ego. En este disco intentó “redescubrir” a María Malibrán, cantante francesa nacida en París, en 1808.

Sacrificium (2009). Es un trabajo que realizó con Il Giardino Armonico, con dirección de Giovanni Antonini. Con este disco, además de traer una música bella, interpretada de la mejor manera, quiso que el oyente conociera la historia trágica de los castrati. La mayoría de las arias del CD están escritas para estos cantantes. El arte de tapa es otro de los grandes aciertos de la producción.

Mission (2012). Éste es, probablemente, el disco más trabajado en cuanto a desarrollo de producción (y de marketing, por qué no admitirlo). El hecho discográfico es ni más ni menos que un conjunto de arias escritas por Agostino Steffani. Pero en paralelo Bartoli investigó una historia que es digna de una novela de espionaje. La cantante se sumergió en el barroco temprano y rescató de ese arcón la vida y la obra de Steffani (músico, compositor, obispo, diplomático y consejero del Vaticano, por no decir espía). Esta vida de misterios y espionaje inspiró a la escritora Donna Leon para escribir el libro Las joyas del paraíso. Además del disco y del libro, días antes del lanzamiento del CD se presentó una app para iPad plagada de misterios. Para el arte de tapa, Bartoli se caracterizó como un obispo (con su cabeza totalmente calva). “Me han dicho que soy una diva irreverente. Bueno, yo prefiero sentirme una diva diferente”, dijo Bartoli cuando promocionó ese álbum. No cabe duda de que lo es.

St. Petersburgo (2014). Con esta nueva entrega, la mezzo vuelve al trabajo conceptual, centrado en la música que sonaba en San Petersburgo en el siglo XVIII, en la época de las zarinas Anna, Elizabeth y Catalina. Además, Cecilia volvió a apostar al acompañamiento de I Barocchisti, con dirección de Diego Fasolis, que tan buenos resultados le dio en álbumes como Mission y el Stabat Mater según Steffani, entre otros proyectos.

Farinelli (2019). Es su última producción discográfica temática. Está alineada con Sacrificium publicado diez años antes. La grabó entre principios de 2017 y mediados de 2019. Se destacan dos registros, las arias “Lontan dal solo e caro. Lusingato dalla speme” de la ópera Polifemo (1735) del castrato Nicola Porpora, y “Sì, traditor tu sei”, de La Merope (1732), de Riccardo Broschi, hermano de Farinelli. También grabó con Il Giardino Armonico, dirigido por Giovanni Antonini, obras de Hasse, Giacomelli y Caldara.

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