Hubo más crédito y los cheques rebotados cayeron a la mitadEconomía 

Hubo más crédito y los cheques rebotados cayeron a la mitad

La irrupción de la pandemia, con su cuarentena de persianas bajas, provocó una ruptura en la cadena de pagos aún peor que el quiebre del 2001 ante la cantidad de pequeñas empresas que se quedaron intempestivamente sin ingresos.

Pero la evolución de los cheques rechazados, un indicador claro de ese shock, muestra cómo el funcionamiento de la cadena se va regularizando.

El colapso había sido récord, con casi $ 36.000 millones en cheques rebotados en abril, el 7,8% del total compensado, según datos del Banco Central. Pero para mayo ese monto se redujo a $ 15.725 millones (3,7%) y en junio retrocedió a $ 7.760 millones (1,6%).

Esto supone una caída de los cheques sin fondos del 80% desde abril y del 50% respecto a mayo. De todos modos, la proporción de cheques que rebota es más del doble que a comienzos de año, con 0,7% del total en la fase pre-pandemia. 

Si miramos las cantidades en juego, hubo 571.200 cheques rechazados en abril, 228.000 en mayo y 88.200 en junio. Otra cara de la progresiva normalización de la cadena de pagos y cómo algunas empresas fueron saliendo del pozo. Es un desplome del 85% respecto del máximo alcanzado en abril y del 60% en relación a junio.

Así, el porcentaje de rebotados sobre el universo de instrumentos fue declinando desde 11,9% a 6% hasta 2,1%. A comienzos de año, se ubicaba en 0,9%.  

Durante todo el 2019 se rechazaron por falta de fondos 1.500.000 cheques por un monto de $ 91.000 millones. Sólo en abril, mayo y junio, los fondos de instrumentos rechazados sumaron el 66% de los que rebotaron durante todo el año pasado. En términos de cantidades, en tres meses el sistema rechazó el equivalente al 60% del conjunto del 2019.

La línea de crédito para MiPyMEs lanzada a fines de marzo con una tasa fija del 24 % contribuyó a que la cadena de pagos recuperara algo de fluidez (y la confianza perdida en el proceso).

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En el acumulado a junio, según el Banco Central, se destinaron a cobertura de cheques diferidos $ 90.000 millones, casi el 30 % del total del financiamiento que ofrece esta línea. Unos $ 61.000 millones fueron volcados al pago de sueldos, mientras que $ 152.000 millones fondearon el resto del capital trabajo. 

Pero el quiebre que sufrió este engranaje de pagos que sostiene a la economía no fue gratuito y dejó sus marcas. La cantidad de cheques compensados siguió disminuyendo en junio para sumar 4,2 millones por un total de $ 485.000 millones.

Si bien implica un leve repunte contra mayo, los 6,6 millones cheques por $ 700.000 millones de enero quedaron lejos en un mercado que ahora se inclina más por las transferencias.  O que en algunos casos, volvió al contado, ante la convicción de que el instrumento no tiene el mismo respaldo.

Hasta el 31 de diciembre de 2020 está suspendido el cierre y la inhabilitación de cuentas bancarias que establece la ley. En esa línea, el Banco Central amplió en treinta (30) días adicionales el plazo para la presentación de los cheques comunes o de pago diferido.

Entre las medidas de alivio también está la admisión de una segunda presentación para los cheques rechazados y la prohibición de aplicar comisiones relacionadas con el rechazo de cheques.

Además de ser un medio de pago, el cheque funciona como un mecanismo extendido de financiación para las Pymes, que pueden descontarlo en el banco o en la Bolsa. Más del 90% del monto obtenido por Pymes en el mercado este año fue vía cheques. Casi el 35% ya son cheques electrónicos.

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