Globant, el unicornio argentino que está de moda en Wall StreetEconomía 

Globant, el unicornio argentino que está de moda en Wall Street

¿Che, “Gordo”, ya te fijaste el mail que llegó esta mañana?

-No, todavía no leí nada. ¿Qué pasó?

-Nos eligieron a nosotros.

Así, con una sonrisa apenas contenida, Martín Migoya le comunicó al “Gordo” Guibert Englebienne que Globant, en aquel entonces una startup de software, se había convertido en el primer proveedor externo de Google de la historia. “Me subí a un escritorio en medio de la oficina y me puse a celebrar de la alegría”, dice Guibert, al recordar uno de los hitos clave de la compañía.

Fue en 2006, cuando Globant tenía apenas 3 años de vida. Al día de hoy contabiliza más de 40 oficinas comerciales distribuidas en 16 países, tiene 12.500 empleados y una valuación cercana a los US$6.500 millones; es la tercera empresa argentina más valiosa, detrás de Mercado Libre y Tenaris (Techint). Todo un logro, si se tiene en cuenta que Globant salió a la bolsa de Nueva York el 18 de julio de 2014, es decir hace 6 años exactos.

Llegar al Nasdaq es otro acontecimiento memorable, según coinciden sus 4 fundadores. “Estar ahí me marcó, fue uno de los días más importantes de mi vida. Estar en Wall Street con mi familia, cumplir con las tradiciones de tocar la campana y subir al balcón. Fue todo muy emotivo”, evoca hoy Néstor Nocetti, otro de sus socios. El 4° mosquetero de la historia, Martín Umarán, lo considera como el “ingreso a la realeza” de la alta tecnología.

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Globant está en la cúspide de la industria del software local. Nació en 2003 con vocación global, atrajo la atención de los fondos de inversión y expandió su influencia hasta llegar al corazón del Silicon Valley. No sorprende que hoy su historia se estudie como un caso notable en universidades de la talla de Harvard, el MIT y Stanford

Globant es fruto del empeño y la imaginación de 4 jóvenes ingenieros nativos de La Plata. Englebienne aclara que vivió allí hasta los 7 años, pero que se crió en Mar del Plata. Migoya y Umarán se conocían desde los 14 años, pero “fortalecimos la relación en la universidad y allí fue donde trabamos amistad con Nocetti”, recordó Migoya. La idea de conformar una empresa vendría después, cuando los 4 eran empleados de Tallion, una consultora ubicada en el microcentro porteño. “A fines de 2002 nos juntábamos en bares para ver si podíamos hacer algo por nuestra cuenta”, dice Nocetti.

En esos interminables after office surgió la matriz de una multinacional con 10 centros de desarrollo localizados en la Argentina y que fue ganando mercados (Estados Unidos, Inglaterra, Francia, España, la India, Brasil y Colombia, entre otros). Lleva compradas 15 empresas y trabaja para multinacionales como Google, Electronic Arts, Disney, Santander, el JP Morgan y American Airlines. El año pasado facturó US$659 millones, pero van por más.

Los pasos iniciales fueron más difíciles. Globant tomó forma definitiva en Dow Town Matías, un pub irlandés de moda a fines de los 90 y que estaba ubicado en la esquina de Viamonte y Reconquista. “Nos juntábamos una vez por semana para hablar cuál sería el ADN de la compañía, de salir al mundo, de vender software a Estados Unidos e Inglaterra”, señala Migoya. El germen estaba allí, completa Umarán, pero sin límites definidos: “El objetivo era armar la empresa lo más grande posible”, dice.

Así arrancó el proyecto. Entre los 4 conformaron el capital inicial, US$5.000, de sus ahorros. Se instalaron en una pequeña oficina en La Plata y Migoya y Umarán embarcaron hacia EE.UU. e Inglaterra para conseguir los primeros clientes. “En esos lugares teníamos conocidos, los contactamos y regresamos. Cuando llegué, mi esposa me preguntó cómo me había ido. Le dije la verdad: no vendimos nada”, comenta risueño Migoya. El primer cliente llegó 5 meses después: Lastminute.com, una web perteneciente a EMC, uno de los colosos de la industria.

El episodio remite al inicio del proyecto. Su recorrido, de todos modos, no fue lineal. Un año después, en 2004, instalaron una compañía en Londres para ofrecer servicios a un cliente específico. Pero surgieron los primeros desbalances entre costos y ganancias. “Hasta 2005, solventábamos todo con fondos propios y los ingresos que teníamos. Umarán (el CFO) estaba completamente estresado”, remarca Nocetti.

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Recién en 2006 reciben el respaldo de FS Partners, un fondo de inversión argentino. Y un año después, reciben el aporte de Riverwood Capital. En paralelo, llega un ofrecimiento concreto para vender. “Era muchísimo dinero. Tardamos unos 10 años en juntar un monto parecido a lo que nos ofrecieron”, señala Umarán. Sin embargo, la rechazaron en forma unánime. “Estábamos convencidos de que podíamos crecer mucho más”, completa Migoya.

La startup levantaba vuelo, pero hubo tiempos de zozobra. La crisis global de 2008 colocó a Globant en la cornisa. “Fue algo difícil, pero no fue el único”, sostuvo Englebienne. Umarán recuerda que “se perdieron clientes” debido al impacto económico de la caída del Lehman Brothers y la recesión. El recuerdo del episodio le quiebra la voz a Migoya: “Google, nuestro mayor cliente, bajó drásticamente la demanda, justo cuando estábamos en una ronda de inversión. Pensé que era el final, que todo había terminado”, dice.

Pero lo superaron. La salida a la bolsa ratificó el rumbo. El precio de la acción, en 2014, era de US$10. Hoy ronda los US$163, es decir más del 1.600% que el valor inicial del IPO. En 2016, Globant se consagra como unicornio, tal como la jerga define a las compañías valuadas o que facturan al menos US$1.000 millones. Englebienne explica que hay otras variables para evaluar una compañía. “Decir unicornio es muy exitista”, distingue y que existen otros factores a considerar.

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Englebienne encargó especialmente medir la cantidad de horas acumuladas que le demandó a Globant alcanzar esa categoría. “Si fuese una sola persona, tardaría 13.500 años”, graficó. Con ese cálculo intentó demostrar que una compañía es un gran esfuerzo compartido bajo una visión común. “El objetivo, hoy, es el mismo del comienzo. Hacer la empresa más grande que se pueda”, coinciden los fundadores.

La marca Globant, por otro lado, no es visible para el público común. Pero está detrás de muchas marcas premium, en su conexión con sus clientes. La multinacional de origen argentino estuvo detrás de la reconversión de los parques temáticos de Disney. Por caso, las pulseras digitales para acceder a los entretenimientos y también en la aplicación para smartphones desarrollada para el mismo fin. El viaje continúa, con el mismo espíritu y objetivo: jugar en la liga mundial del software.

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