Coronavirus en Argentina: la provincia de Buenos Aires, sin salidas recreativas, pero habilitación casi general a industrias

Cerco epidemiológico en las villas y asentamientos donde se detecten focos de contagio de coronavirus, habilitación casi general para las actividades industriales, distensión de algunas actividades comerciales en aquellos distritos donde no hay casos o la incidencia es mínima y veda absoluta del esparcimiento recreativo.

Es el boceto que Axel Kicillof exhibe antes de los anuncios del presidente Alberto Fernández​, de continuidad de la cuarentena hasta el 21 de junio. Es una carpeta de tapas duras: el registro indica más de 7.000 contagiados en la Provincia por Covid-19. De ellos, 1.231 corresponden a los núcleos de población empobrecida. En el nuevo catálogo “barrios populares”.

La Provincia es un tren con distintas velocidades. Resulta el segundo distrito con mayor cantidad de infectados del país. Su más alto porcentaje está en el Conurbano donde viven 11 millones de personas. Allí, el celo sanitario incluye el cierre de ingresos y egresos total de barrios de emergencia. Esa medida se aplica en Villa Azul, en Avellaneda-Quilmes, donde ya se registran dos muertes por la enfermedad. Otro tanto en la Villa José Luis Cabezas, en Berisso-Ensenada, a un kilómetro de la Gobernación.

Expone la estrategia focalizada que promueve, por ejemplo, el ministro de Seguridad, Sergio Berni. Cerrojo en las barriadas comprometidas y paulatina apertura de actividades en el resto de las urbanizaciones donde el virus avanza a medias. Aparece más flexible que el propio ministro de Salud, Daniel Gollán​. El funcionario a cargo de la cartera sanitaria promueve una cerrazón preventiva más extendida. Advierte Gollan: “En Buenos Aires, nos está dando que si los contagios subieran a un ritmo exponencial tendríamos el sistema colapsado para mediados de julio”.

Es decir, que habría que frenar la curva. Incluso, como sostiene su vice, Nicolás Kreplak, retrocediendo a la fase inicial de la cuarentena.

Axel Kicillof equilibra a unos y otros. Distiende cuando sus ministros interpelan la apertura del jefe de Gobierno de la Ciudad, Horacio Rodríguez Larreta​. Apacigua el ruido. Ambos se reunieron este martes. Acordaron coordinar acciones de control del transporte público interjurisdiccional.

El gobernador tiene alguna fuga de opinión divergente en su entorno. No preocupa, aseguran. En cambio, de apariencia incipiente perciben una rebelión desde el poder administrativo de algunas comunas. Miguel Lunghi (Tandil), alertó sobre la apertura de actividades en su municipio, aún sin la autorización de Kicillof. Jorge Macri (Vicente López) amenazó en esa dirección por “la demora” del Ejecutivo bonaerense en resolver los pedidos, bajo protocolo, de habilitación en comercios no esenciales. También Gustavo Posse (San Isidro) reveló intenciones de acelerar determinaciones autónomas. Un dato: solicita el permiso para realizar carreras de caballos, sin público, en el Hipódromo de San Isidro. Para Gollán debe sonar a gestión metafísica.

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Hay antecedentes. Hace un par de semanas, en Mar del Plata hubo un ensayo de salidas recreativas y funcionamiento comercial. Como no se respetaron las normas de distanciamiento, la experiencia volvió para atrás. Pero plantó bandera. Cerca de la ciudad balnearia, en Pinamar, si hay paseo habilitado, con horario y duración. Y en otras localidades “limpias” de virus, poco a poco incrementan las actividades. Hay medio centenar a salvo del contagio que esperan turno.

¿La tensión se prolongará hasta mediados de julio, cuando esperan el pico de la pandemia? Hay descompresión. La señal la impuso Kicillof en el acto con Fernández en la planta Axion Energy, en Campana.

La prioridad es la producción industrial. Acaban de habilitarse actividades exentas de aislamiento social en San Miguel, San Isidro, San Fernando, La Plata, Ituzaingó, Hurlingham, General Rodríguez y Berazategui.

Negocios cerrados en la peatona Belgrano del distrito de San Martín, en mayo pasado.

Metalurgías, gráficas, ediciones e impresiones, fabricación de indumentaria, calzado, bicicletas y motos, calzado, cerámicos, madera y muebles, plásticos, electrónica, electrodomésticos, automotriz y autopartes. Además, se autorizó la industria naval liviana, mantenimiento esencial de embarcaciones en clubes y guarderías náuticas. Se agregan cerámicos, petroquímica, neumáticos, manufactura de cuero, juguetes. Todo con organización de turnos y de traslado que garanticen las medidas de distanciamiento e higiene.

El comercio no esencial permanece en el freezer otoñal.

La construcción en obras se incorpora en aquellos lugares donde quede determinado el distanciamientos y la posibilidad de movilidad propia de los obreros o transporte aportado por las empresas.

De las profesiones comienzan a habilitarse abogados, escribanos, kinesiólogos, etc. De acuerdo con los indicadores sanitarios de cada comuna.

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La Gobernación no permite todavía las actividades recreativas.

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