Con poca distancia social y a 9.000 kilómetros de EEUU, la izquierda marchó para pedir justicia por George Floyd

Stivenson Content es el único manifestante negro que se divisa entre los casi mil que hay en los alrededores del Obelisco para protestar por el asesinato de George Floyd a manos de la policía, en Minneapolis, a 9.516 kilómetros de distancia. No milita en ninguno de los partidos del Frente de Izquierda Unidad, que convocó a la marcha que en pocos minutos partirá a la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina para protestar contra la violencia racista de Donald Trump. Tampoco es argentino, nació en Haití y hace seis años que vive en el país, donde estudia Relaciones Internacionales. “¿Si hay racismo en la Argentina? La gente se enoja, pero hay racismo en todo el mundo”, dice en un perfecto castellano, casi inaudible por los redoblantes y la canción contra la violencia policial que una militante del FIU canta ayudada por un megáfono.

En el obelisco agrupaciones de izquierda repudian asesinato George Floyd en EEUU.
Los manifestantes marchan a la Cámara Comercio.
Cuarentena / Coronavirus Covid 19 Argentina Barbijos /
Foto German Garcia Adrasti – FTP CLARIN ADR_1382.jpg Z GAdrasti

Veinte metros más adelante, luego de atravesar las banderas que sostienen los manifestantes que cortan la avenida Corrientes, están algunos de los principales dirigentes de la coalición de Izquierda. El dos veces candidato presidencial y actual diputado Nicolás del Caño posa con una afiche de Sebastián Romero, el militante y dirigente de izquierda que se hizo famoso por disparar un mortero contra la policía en diciembre de 2017 y que la semana pasada fue detenido en Uruguay, luego de permanecer más de dos años prófugo. Antes del click del fotógrafo, un colaborador le acomoda el barbijo a Del Caño.

La concentración regala numerosas postales como esa; iguales a las que pueden verse en cualquier rincón del área metropolitana de Buenos Aires: barbijos mal colocados, por debajo de la nariz, manos en la cara. Por ahora, casi todos guardan la distancia social recomendada para evitar contagios mientras los habitantes del AMBA empiezan a transitar el pico de infecciones de covid-19.

En el obelisco agrupaciones de izquierda repudian asesinato George Floyd en EEUU.
Foto German Garcia Adrasti –

Una mujer de menos de 30 que cruza la 9 de julio increpa a los manifestantes. “¡¿Protestan por Floyd?! ¡¿Y Luis Espinoza?!”, grita mientras se lleva la mano a la sien. Casi nadie la escucha. Del Caño y el legislador Gabriel Solano recordarán luego que el FIU marchó contra la casa de la provincia de Tucumán para reclamar justicia por el peón rural que murió asesinado por la policía tucumana. También, apuntarán contra la represión de la policía chaqueña a la comunidad Qom.

Algunos manifestantes llevan carteles con la cara de Espinoza; igual que la de Floyd y otros muertos que se convirtieron en banderas contra la violencia institucional: Rafael Nahuel y Santiago Maldonado, entre otros.

Solano y Del Caño declaran que es una marcha de solidaridad con los afrodescendientes, como las que hubo en Londres y Berlín. “Para América latina es fundamental la alianza con todo el pueblo trabajador de los Estados Unidos. Somos la única fuerza que se movilizó en el país. Alberto Fernández no abrió la boca, porque negocia con los bonistas amigos de Trump”, señalan.

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Insisten en que es una marcha con distanciamiento social y reivindican el derecho de protesta. Mencionan las movilizaciones de los trabajadores de las aplicaciones en Buenos Aires, Córdoba y Rosario. “Si no, que declaren el Estado de sitio”, insisten. Aseguran que la marcha anti-cuarentena del sábado en el mismo lugar fue “delirante”, pero legítima.

No temen que haya contagios. “Acá no está el peligro, el peligro está en Villa Azul y en la Villa 31”, afirman a dúo mientras reiteran los cuidados que mantienen los manifestantes. Christian Castillo, del PTS, apunta que todos los presentes tienen permiso de circulación, aunque nadie controla. De paso, reclaman un impuesto a las grandes fortunas y una IFE de $30 mil pesos y mayor protección personal para la salud. “Hicieron lo contrario, financiaron el salario de los CEOS”, se queja Del Caño. 

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Las columnas, con banderas de los partidos del Frente y con caricaturas de Trump y Hitler, se movilizan a pie por Carlos Pellegrini y recorren los 300 metros que los separan de la Cámara de Comercio, totalmente vallada. Allí hay un escenario improvisado desde donde volverán a hablar los mismos dirigentes.

En el obelisco agrupaciones de izquierda repudian asesinato George Floyd en EEUU. Los manifestantes marchan a la Cámara Comercio Estados Unidos.
Foto German Garcia Adrasti

El hechizo de la distancia social se desvanece a pesar de las recomendaciones de uno de los oradores. A unos pocos metros, desde la pantalla gigante del gobierno de la Ciudad en la Plaza del Vaticano,  lindera con el teatro Colón, se repiten las recomendaciones sanitarias de los infectólogos. “Cuidarte es cuidarnos. Cuarentena responsable”, se lee.

Solano habla desde el estrado y tilda al presidente de los Estados Unidos de ser “un cagón”, que se escondió en el búnker por temor a “la pueblada”.

El conductor de uno de los fletes que llevaron hasta allí los parlantes del acto espera en su camión. Cuenta que con la pandemia su trabajo se redujo un 70 por ciento y la plata ya no alcanza. Debe $50 mil pesos y no pudo acceder a ninguno de los paliativos del Gobierno. No cobró IFE ni tuvo acceso a los créditos a tasa cero. Sin plata, los diez trabajadores que tiene a cargo, no cobran.

Un repartidor de mochila naranja detiene su bicicleta para escuchar a los oradores; más alejado un policía transmite imágenes de video a la sala de Control de la Policía de la Ciudad. 

Donato, un trabajador informático oriundo de Guinea Ecuatorial, se suma a la marcha. Tampoco milita, salió a la calle y se topó con la manifestación. “No se puede hacer nada. No quiero venganza, quiero justicia”, dice ahora mientras levanta una pancarta con la cara de Floyd y el logo de la Liga Internacional Socialista. Termina el acto y con menos testigos, algunos se animan a los abrazos. 

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Dirigentes de Izquierda cuentan participaciones en seis marchas desde que se declaró la cuarentena el 19 de marzo. Este miércoles sumarán una más. El Polo Obrero, el brazo piquetero del Partido Obrero, se movilizará a la Plaza de mayo con una consigna elocuente: “con hambre y violencia no hay cuarentena“. 

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