Radiografía de Monarch, el fondo que trabaja para juntar acreedores y enfrentar la reestructuración de la deudaEconomía 

Radiografía de Monarch, el fondo que trabaja para juntar acreedores y enfrentar la reestructuración de la deuda

Monarch. El nombre dice poco y nada a un argentino de a pie. Pero el submundo financiero de los fondos interesados en deuda en problemas no es, después de todo, ni tan grande ni tan intrincado.

Monarch Alternative Fund es el “fondo buitre” que encabeza al más agresivo de los grupos de acreedores que se aglutinaron hasta ahora como reacción a la reestructuración argentina. Fue creado en 2002 por tres expertos en este tema que se conocieron trabajando para el banco de inversión estadounidense Lazard Frères, el mismo que ganó la licitación como asesor de la reestructuración encabezada por Roberto Lavagna​ en febrero de 2003, hace exactamente 17 años. Lazard Frères también es uno de los que suena hoy entre los candidatos que hacen fila para aconsejar a los funcionarios en esta nueva negociación.

Michael Weinstock, Chief Executive Officer de Monarch, fue Managing Director de Lazard, una firma a la que se había sumado hace 10 años para reforzar la investigación en materia de deuda en distress, un término que se utiliza en la jerga para referirse a la deuda que está al borde del default.

Para 1998 la revista Institutional Investor consagraba a su equipo en Lazard como el número uno del ranking en la categoría. Laureles muy celebrados en la elite financiera. El trío fundador de Monarch se completa con Andrew Herenstein y Christopher Santana. Todos del mismo palo.

Son ellos quienes contrataron al veterano abogado de Paul Singer, Dennis Hranitzky, para pelear una nueva batalla legal con la Argentina, en caso de que sea necesario otro round en los tribunales. Cuando trabajaba para el fondo buitre de Singer, Elliot Management, Hranitzky consiguió embargar la Fragata Libertad en un puerto de Ghana en 2012, en plena batalla con los fondos que se habían quedado con los papeles del default.

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Otros grupos que hoy tienen títulos que el Gobierno quiere reestructurar ya se contactaron con Monarch. Uno de ellos es BlackStone, el fondo más grande del mundo, con US$ 570.000 millones bajo administración entre diferentes clases de activos. Lo que se dice un coloso. Otro es Fidelity, que maneja US$ 2460 millones y es el fondo que bloqueó el intento del gobernador bonaerense Axel Kicillof para patear su vencimiento.

A su vez, Monarch Alternative Capital maneja activos por unos US$ 4.600 millones y reconoce y dice que su misión es enfocarse en inversores “oportunistas”. Tiene 69 empleados, 23 especializados en inversores, y oficinas en Nueva York y Londres. 

Muchos de sus intereses se concentran en Puerto Rico, y tienen, extrañamente, una nota de glamour. Allí adquirió, por ejemplo, en 2019 un hotel venido a menos para convertirlo en el ultra-lujoso Hyatt Regency Grand Reserve Puerto Rico, que acaba de ser inaugurado luego de una renovación multimillonaria.

También fue uno de los acreedores más recios en el default de Puerto Rico, que hace pocos días acaba de anunciar un acuerdo para sacar del pozo a la isla caribeña bajo mandato estadounidense después de casi cinco años de litigio.

El acuerdo final en Puerto Rico incluye más dinero en efectivo para los acreedores y bonos más atractivos (con plazos de 20 años en lugar de 30) pero borra US$ 24.000 millones de la deuda, según el Financial Times. 

El que presionó allí hasta último momento y fue el jugador más aguerrido fue, precisamente, otro conocido de la Argentina, el fondo Aurelius. Ese fondo fue contrincante del Estado en tiempos de default pero también en demandas más recientes. Ya está dicho: en este mundo donde se busca la oportunidad en el débil, no son tantos y casi todos se conocen.

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