Negocios que hacen malabares para pasar el veranoEconomía 

Negocios que hacen malabares para pasar el verano

En negocios que están muy atados a lo estacional, la llegada del verano representa una caída vertical de la facturación y obliga a replantear la estrategia que suele funcionar entre marzo y diciembre. Van desde la incorporación de productos y servicios acordes a los tiempos calurosos hasta el aprovechamiento de las nuevas oportunidades propias de la estación y sus características. A veces ni siquiera es una cuestión del negocio en sí, sino de sostener la actividad.

3H Distribución es una distribuidora de golosinas, galletitas y alimentos y su facturación disminuye hasta un 60% en el período estival. “Compramos menos mercadería como para no acumular stock”, señala Franco Morana, socio gerente la compañía.  La empresa cuenta con ocho empleados, entre vendedores, repartidores y colaboradores en el depósito. “Tratamos de generar una opción de venta con algunas bebidas chicas como pueden ser jugos o botellas de agua de 500 centímetros cúbicos”, agrega.

Franco Morana, de 3H Distribución. Foto: Luciano Thieberger.

En la Fundación Esteban Lisa, que ofrece talleres de arte para niños, utilizan los meses en los que los padres se sumen en la desesperación de la falta de la rutina escolar. Los talleres que conforman la actividad durante el resto del año se transforman, en enero y febrero, en “colonias de arte”, dirigidas a padres que buscan actividades alternativas para sus hijos. “De esta manera, nuestra actividad se mantiene estable”, aseguran desde la entidad.

Las fiestas infantiles caen de manera entre enero y febrero. En Mundomatok, una comercializadora de vajilla descartable, cotillón y otros elementos para organizar fiestas, con mucho desarrollo en venta online, optaron por diversificarse. “Para estos meses contamos con productos alternativos que nos permiten hacer frente a la baja: desde opciones puntuales para el verano, como bombitas de agua, hasta elementos para las fiestas de egresados o de fin de año”, enumera Walter Polonsky, titular del emprendimiento. “También apostamos a productos muy consumidos en los meses de más calor, como fraperas o vasos cerveceros”, añade.

Walter Polonsky, de Mundomatok. Foto Costanza Niscovolos.

Desde 2011 y junto a su madre Claudia, Florencia Llompart produce sweaters con su nombre como marca. La temporada fuerte, por supuesto, es el invierno. Sin embargo, Llompart no se da por vencida cuando el termómetro comienza a subir. “Una opción que trabajamos fue la de incorporar productos de tela: si bien es cierto que en este terreno tenemos más competencia, también nos sirve para ofrecer a las clientas que ya confían en la marca otras alternativas del mismo estilo o para captar nuevas que sólo buscan opciones de tela: camisas, pantalones y vestidos de lino”, dice. Utilizan algodón e hilo sedificado para prendas frescas y livianas. Tambien hace promociones focalizadas en enero (“muchas veces vamos al costo, pero nos sirve para cubrir los gastos fijos”, dice la emprendedora), suelen “potenciar desde diciembre la idea de compra para las personas que se van de viaje a lugares más frescos, como la Costa o el Sur”, señala Llompart.

Florencia Llompart. Foto: Juan Manuel Foglia.

En algunos casos, la mejor opción es tomarse un descanso. “El 90 por ciento de los estudios de baile, yoga o acrobacia están cerrados en enero, porque los profesores se toman vacaciones y porque los alumnos tampoco asisten, por lo que el costo de mantener un gimnasio abierto es más alto que sus ingresos”, opina Mariana Fabris, creadora de Access for Fitness, una empresa especializada en la venta de indumentaria y artículos para ese público. El primer año, en 2016, mantuvieron la tienda abierta, turnándose para atender las ventas y los despachos. Al año siguiente decidieron cerrarla durante todo enero y programar con antelación los gastos fijos de ese mes.  “El frenesí de las ventas de Navidad se termina y aprovechamos este período para hacer balances”, agrega.

Mariana Fabris, de Access For Fitness. Foto: Costanza Niscovolos

Zona Aventura Láser ofrece celebraciones de cumpleaños en un conjunto de amplios laberintos ambientados acorde a la temática de “laser tag”, una sala acondicionada para crear la sensación de estar dentro de un video juego. Tiene locales en Floresta, Villa Pueyrredón, Lanús y Belgrano y un espacio de camas elásticas en Villa Devoto, Jump Park. “Ahorramos en otros meses para poder sobrellevar los gastos fijos”, señala Pablo Vacarezza, dueño del emprendimiento. “Lo que hacemos es abrir las puertas para que los adultos también puedan sumarse a la experiencia láser y ampliar el espectro de festejos que se realizan en nuestras instalaciones, a despedidas de año, reuniones de amigos o, simplemente, una salida diferente”, agrega Vacarezza.

Publicado en Revista Pymes

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