La insólita explicación de Martín Báez del video de la Rosadita: “En las financieras se cuenta plata, no es una panadería”Política 

La insólita explicación de Martín Báez del video de la Rosadita: “En las financieras se cuenta plata, no es una panadería”

La imagen era cinematográfica. Una oficina poco iluminada, personas arrastrando bolsos con dinero por un estrecho pasillo. El epicentro de la situación: una mesa con máquinas para contar dinero, cinco millones de dólares y un cierre con brindis de whisky y habanos encendidos. Los protagonistas de aquella secuencia fueron Martín Báez, el mayor de los hijos varones de Lázaro Báez, Daniel Pérez Gadín (contador), su hijo Sebastián, Fabián Rossi, Jorge Chueco y Walter Zanzot (presidente de Top Air). El hijo del empresario K, declaró por primera vez en el juicio por lavado de dinero y habló del famosos video que había sido difundido en el programa Periodismo Para Todos de Jorge Lanata. Dijo que en una financiera “lo normal es contar plata, no es una panadería” y justificó las imágenes que aceleraron la causa en la justicia. “No soy alcohólico pero me dieron whisky para brindar, hoy vas a cortarte el pelo te ofrecen algo para tomar y nadie sospecha nada”.

La Ruta del Dinero K arrancó en televisión en pleno kirchnerismo y luego llegó a la Justicia. Fue en 2013 cuando el programa Periodismo Para Todos de Jorge Lanata mostró una cámara oculta a Leonardo Fariña en la que contaba cómo había lavado plata de Lázaro Báez. Después, llegaron las imágenes de la financiera “La Rosadita” donde Martín Báez contaba los millones y luego la detención en 2016 del empresario K.

Imagen de 2012 de las Cámaras de seguridad de la finaciera SGI La Rosadita

En juego hay U$S 60 millones que se volcaron a operaciones de blanqueo y un embargo sobre toda la familia Báez por U$S 3.000 millones. La maniobra delictiva tuvo como pieza central a Austral Construcciones que recibía fondos del Estado a través de los contratos viales.

La Ruta del dinero K es uno de los expedientes de mayor envergadura en lo que a lavado de dinero respecta. La investigación cuenta con 191 cuerpos (38.200 hojas) y 270 incidentes, cada uno de estos llega a tener 50 cuerpos.

La causa quedó a cargo del Tribunal Oral Federal 4 (TOF 4) el mismo que juzgó a Amado Boudou por la causa Ciccone, integrado por los jueces Néstor Costabell, Gabriela López Iñiguez y Adriana Palliotti. El fiscal que interviene en el juicio que ya cumplió un año, es Abel Córdoba.

Cuando la causa ya llevaba un tiempo en el juzgado de Sebastián Casanello, aparecieron las imágenes de La Rosadita, la financiera SGI que perteneció a Federico Elaskar, quien había denunciado las presiones del entorno de Báez para sacarle la financiera. Allí se veía a Martín Báez contando cinco millones de dólares, arrastrando bolsos con dinero junto a su abogado Daniel Pérez Gadín. Todo concluía con un brindis con whisky y habanos.

Con las imágenes de La Rosadita, la causa avanzó a ritmo acelerado. En paralelo, Suiza comenzó a remitir documentación al juzgado -tras un acuerdo de colaboración- que mostró el entramado internacional de las operaciones: los hijos del empresario K eran beneficiarios de cuentas que se usaban para mover dinero por intermedio de firmas offshore en Panamá y otros paraísos fiscales.

Sobre esta situación habló Martín Báez, el mayor de los hijos varones del empresario K que se encuentra preso por haber violado una medida cautelar impuesta, algo que minimizó durante su indagatoria. A diferencia de su padre, no leyó su descargo pero ambos decidieron no responder preguntas.

El hijo de Báez justificó las imágenes de La Rosadita de una forma insólita: “Es algo normal, es habitual que en una financiera se cuente dinero, si fuera una panadería sería raro”, dijo ante el TOF 4. Su tono de voz seguía monocorde, cuando fue más allá: “Yo confiaba en Pérez Gadín y había salido bien una operación, por eso celebrábamos”.

Pero hubo más. Se detuvo en el brindis en medio de la pila de dólares que estaban sobre la mesa, cerca de U$S 5 millones según determinó el juez Casanello durante la instrucción, “no soy alcohólico, me dieron un vaso de whisky y brindamos, hoy vas a cortarte el pelo a una barbería y te dan un trago y nadie sospecharía nada de eso”.

Con estas explicaciones, Martín Báez se defendió de las acusaciones en su contra. También, repitiendo palabras de su padre, señaló que la causa responde a una “persecución, los números de la compañía siempre fueron claros, nunca hicimos nada raro”. Así cerró su exposición, donde dijo que Austral Construcciones siempre se manejó “en regla” y cumpliendo “con todo lo que dice la ley”.

Con un triple procesamiento, todos los acusados llegaron a juicio oral, con embargos de U$S 600 millones y una posible condena por lavado de dinero en puerta que se escuchará en abril de 2020, cuando el empresario K cumpla cuatro años en prisión.

La maniobra de lavado

El delito atribuido en esta causa fue considerado un “procesamiento conglobante” por “integrar una banda dedicada a lavar dinero entre 2010 y 2013 agravado por la habitualidad”. En esta oportunidad, el juez Casanello tuvo en cuenta el “atesoramiento de fondos en Suiza”. Hasta el momento, Lázaro Báez había sido procesado por la exteriorización de dinero y su reingreso al país.

En el expediente se dio por corroborada la existencia de una estructura de “sociedades y cuentas bancarias en el exterior que permitieron el blanqueo de por lo menos unos sesenta millones de dólares”, por eso se les trabó un embargo a los procesados de 600 millones de dólares a cada uno, porque se aplicó la pena máxima: diez veces la suma de dinero que se lavó.

La acusación que durante el juicio se leyó, formulada por el fiscal Guillermo Marijuan, sostiene que los acusados “lograron esa finalidad a través de la adquisición de bienes por un valor de más de dos mil setecientos treinta y cuatro millones de pesos, equivalentes a unos ciento ochenta y seis millones de dólares”.

Otra de las cosas que quedó confirmada para la justicia, es que el origen “ilegítimo de los fondos” que se utilizaron para las maniobras de blanqueo, tienen origen en la causa sobre el direccionamiento de la obra pública.

Esto posibilitó tanto el atesoramiento de fondos en Suiza, como la exteriorización de dinero y su reingreso al país.

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