Barcelona – Real Madrid: cuando el cero es una mentiraDeportes 

Barcelona – Real Madrid: cuando el cero es una mentira

Lo sabían todos en el mundo: este partido postergado por 53 días era el más relevante de la primera ronda de la Liga de España. El Superclásico universal, más allá de cuestiones ajenas al juego, tenía todo para encantar. Desde los nombres de los protagonistas hasta ciertas presentaciones recientes de ambos equipos. Corresponde decirlo de entrada: a la gran cita le faltó el perfecto invitado, el gol. Pero sí tuvo otras cosas: intensidad, suspenso, algunos detalles de magia, sorpresas relevantes desde lo táctico y lo estratégico.

El 0-0 mucho se pareció a una injusticia para ambos. De todos modos, nada grave ni para el Barcelona ni para el Real Madrid. Con 17 fechas disputadas por todos los equipos, ambos gigantes lideran la Liga, con cinco puntos de ventaja sobre el tercero, Sevilla.

El resultado sin goles, en pleno Camp Nou, tuvo una particularidad: sin grandes actuaciones individuales, se trató de un desarrollo atractivo. Por primera vez en 17 años el encuentro más visto a nivel de clubes en todo el mundo (alrededor de 650 millones de espectadores en 180 países) finalizó sin goles. Pero no sin fútbol del que merece ser visto.

Sirve el detalle numérico más allá del juego: hay que remontarse hasta el 23 de noviembre de 2002, el día que Figo volvió al Camp Nou pero con la camiseta del Real Madrid, para encontrar el último 0-0 en este superduelo. Desde entonces, jugaron 49 partidos y siempre había habido al menos un gol.

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Sorprendió Real Madrid con su postura audaz. Con Isco de falso nueve, con Bale rotando por donde se le antojara, con el equipo entero animándose a jugar en campo rival. Parecía un mensaje de Zidane: tampoco en Barcelona hay lugar para las especulaciones. En cualquier caso es cierto, le faltó desequilibrio cerca del área de Ter Stegen.

En consecuencia, a los culés les costó ofrecer su juego de posesión en la salida. Lo incomodó el Real Madrid en su campo, también en el mediocampo con una notable actuación de Casemiro. Y como casi siempre en su historia reciente Messi fue quien lo rescató con un puñado de acciones individuales. Pero no alcanzó para la victoria blaugrana.

Otro rasgo o curiosidad de este partido sin goles: se esperaba también un desafío de goleadores entre los dos que a esta altura -casi el final de la primera rueda- compiten por el Pichichi. Benzema y el crack rosarino lideran la tabla con 12 tantos. El francés de sangre argelina participó casi nada del juego. El crack rosarino no encontró socios impecables como sucede frecuentemente, salvo la valiosa excepción de Jordi Alba.

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Messi, sin embargo, desperdició la chance más clara del partido. Una rareza: quedó de frente al arco, con la pelota al alcance de su zurda prodigiosa, con Thibaut Courtois casi entregado y el clásico -tan parejo- a disposición de su gol decisivo. Pero esta vez falló. El mejor de este deporte también es factible de error.

La racha del cero compartido estuvo cerca de romperse. Y no se rompió estrictamente por centímetros. Porque Messi pifió en la más clara, porque el cuerpo de Mendy quedó apenas adelantado en otra jugada decisiva, porque Sergio Ramos y Piqué aparecieron en las líneas de sus arcos para despejar. Y porque, ya al final, desgastados, tanto Barcelona como Real Madrid terminaron conformes con una igualdad que los deja arriba. Para que el fin de año los encuentre felices. O algo así.

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