Los cines están vacíos y nadie se pregunta cómo hacer para llenarlosEspectáculos 

Los cines están vacíos y nadie se pregunta cómo hacer para llenarlos


Entre navajas y secretos, con una leve tracción

Después de ver los números de la asistencia de público a los cines de anteayer muchos deben haberse preguntado si tenía sentido mantener abiertas las salas. Hubo ese día 23.051 entradas vendidas en todo el país. El equivalente a lo que podría recaudar un tanque mediano de Hollywood en su quinta semana de exhibición. O ni siquiera eso.

Queda como modesto consuelo el dato de que
Entre navajas y secretos, la recomendable comedia policial dirigida por Rian Johnson, logró encaramarse a lo más alto con modestas cifras para ponerle algo de pimienta a la competencia por ver cuál es el título más visto. La lista permanecía invariable desde octubre, dominada por
Guasón y
Maléfica.

Desde entonces hubo un promedio de diez estrenos por semana. ¿Alguien se acuerda de alguno? Seguramente el único que va a perdurar es
El irlandés, pero por razones atípicas y extraordinarias. Por ser una película de Netflix llegó a los cines de manera acotadísima y si bien en algunos lugares esa salida significó un éxito rotundo (en el Cinema Devoto, único espacio de esta capital donde se sigue proyectando, pueden dar fe de eso), el fuerte de este lanzamiento está en el streaming. El mayor eco local de
El irlandés frente a sus crecientes chances para convertirse en la favorita de la carrera por el Oscar tiene que ver con ese lanzamiento ajeno a los cines y poder verla en casa. Casi todos los demás estrenos ya eran material descartable apenas empezaron a correr. Cayeron todos, hasta los títulos más valiosos.

¿Por qué, entonces, los cines están vacíos en la Argentina? El valor de las entradas es un primer gran obstáculo. Con expectativas nulas y lanzamientos a desgano el desinterés se contagia al público, que en medio de la recesión piensa dos veces antes de organizar la salida al cine.

A eso se suma lo que funciona como una profecía autocumplida. En tiempos ya lejanos diciembre era un mes de ebullición para los cines. Todas las semanas había estrenos fuertes, sobre todo concebidas para el gran disfrute familiar. Hoy, los estudios siguen planificando lanzamientos fuertes con ese espíritu, pero los dueños del mercado en la Argentina ya dictaminaron, a partir de algunas experiencias circunstanciales juzgadas como definitivas, que noviembre y diciembre son meses perdidos porque la gente no quiere ir al cine.

En consecuencia, un tanque animado como
Frozen 2, en cartel desde hace varias semanas en toda América latina, posterga su estreno argentino para el 2 de enero. Disney prefirió respetar el lanzamiento simultáneo con el resto del mundo del Episodio 9 de
Star Wars, el próximo jueves, en vez de jugarse por un doble programa fuerte para fin de año. Tal vez esté convencido que sólo los fans de
Star Wars (que no son pocos) se sumarán ahora al final de la saga y que
Frozen 2 encontrará su público en enero. ¿Será así?

Otros también esperan. Son los que tienen algunas películas con potencial de Oscar y aguardan el momento de las nominaciones. Pero para entonces, esas películas (Judy y Parasites, entre otras) ya habrán sido vistas por buena parte de su público natural a través de los circuitos “informales”. Ya nadie quiere esperar y menos que esa espera resulte tan impuesta desde afuera. Por todo esto los cines están vacíos.

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