El peligro que decidió evitar Gallardo al anunciar ya su continuidadDeportes 

El peligro que decidió evitar Gallardo al anunciar ya su continuidad

Marcelo Gallardo fue un gran estratega como jugador y también lo es como técnico. Se sabe. Pero esa cualidad también la tiene afuera de la cancha. Es difícil encontrarle declaraciones apresuradas. Las piensa, las medita, las analiza, las transmite. Y maneja los tiempos. La confirmación sobre qué sería de su futuro en 2020 no llegó cuando se le hacían las preguntas de rigor por ese tema que él instaló tras la final de la Copa Libertadores en Lima al comentar que tenía que hacer un balance, más allá de que es algo que realiza al final de cada año. La respuesta cayó de manera sorpresiva, como tantas veces sorprendió a sus rivales con cambios en las formaciones o en los esquemas.

El periodista Maximiliano Grillo, de TNT Sports, le preguntó si iba a dar el equipo para la final de la Copa Argentina ante Central Córdoba​ y apeló al humor diciéndole si podía hacerlo como “regalo de Navidad”. El Muñeco se calzó el traje de Papá Noel pero de la bolsa no sacó la formación, sino el regalo que todos los hinchas de River aguardaban.

“Estamos esperando terminar para descansar un poquito. A fin de año suelo detenerme a ver hacia dónde voy, mis estímulos, mi estado, lo que me moviliza y cuáles con las prioridades profesionales y personales. Se empezó a generar algo con respecto a la decisión de qué voy a hacer. No quiero que se siga hablando de eso. El 2 de enero voy a estar acá y voy a hacer la pretemporada con el plantel. Todavía no está decidido dónde, hay dos o tres lugares (Punta del Este y San Martín de Los Andes son dos de esas opciones) en carpeta. No quería generar ninguna incertidumbre. Mi deseo es seguir con este plantel. Seguimos viendo cómo nos organizamos para el 2020″, expresó el entrenador de River.

Y agregó: “Nunca puse en duda mi continuidad. Estar acá lleva mucho desgaste. Con la exigencia que uno tiene consigo mismo y lo que representa estar al frente de esta institución. Por eso hay que parar la pelota y reflexionar. Más allá de mi contrato, que vence en diciembre 2021, no hay ninguna cláusula, tenemos una relación muy cordial y afectiva con la dirigencia. Está esa confianza y esa posibilidad de hablar con total sinceridad. A veces no puedo decir cosas o explayarme demasiado, son cosas que deberían ser normales. Seis años es mucho tiempo en un club como River, en un país como Argentina y con la vara que venimos manteniendo durante mucho tiempo, jugando mejor o peor, pero siempre siendo competitivos. Voy a tomarme unos días para descansar y después volver el 2 de enero para empezar a trabajar”. Ahí, él mismo terminó la conferencia de prensa. No había más que decir. Estaba todo claro.

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Si se buscan razones en la decisión de Gallardo, algunas de ellas se encuentran en el proyecto de trabajo que incluye no solo el fútbol profesional sino también el infanto-juvenil; la comodidad que tiene en River, su casa; seguir trabajando en el país y tener la cercanía de sus hijos; la relación afectiva con el presidente Rodolfo D’Onofrio y su dirigencia; el deseo de seguir compitiendo e ir por más títulos; y continuar agrandando las bases y la estructura de su trabajo para dejar un legado.

Al margen de que un resultado no le cambia la ecuación, en lo deportivo, el hecho de tener a tiro la Superliga –ese torneo esquivo- y buscar una revancha en la Copa Libertadores después de la dolorosa derrota en la final en Lima también pueden agregarse. Ya se sabe lo que vino después del golpe de Lanús en 2017.

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El Muñeco también es estratega afuera de la cancha para desactivar rápidamente una fatídica derrota que en otra época podía traer tempestad. Se pone al frente de los festejos por la final ganada a Boca en Madrid y canta –con voz desafinada, al margen- una canción de tablón en medio del campo de juego. Se gana una ovación más. Y tres días después anuncia que seguirá siendo el entrenador de River.

Así, cambió los humores. Despertó sonrisas. No solo en su rostro, como se lo observó en Ezeiza. También, en los jugadores, que están a escasas horas de disputar otra final. En los dirigentes. En los hinchas. En todo River. Y así también desactivó la posibilidad de una sangría de futbolistas a fin de año. No es lo mismo seguir con Gallardo como entrenador que la incertidumbre del post-Gallardo con otro técnico.

Esa felicidad que volvió a invadir a los hinchas de River fue expresada en las redes sociales. “Gracias Muñeco”, fue una de las frases más repetidas. No hace falta aclarar por qué es que Gallardo genera esas reacciones en los simpatizantes Millonarios. Basta con repasar su exitoso ciclo, en el que el club de Núñez obtuvo 10 títulos tras ganar 10 de las 14 finales que jugó (el viernes será la número 15) y eliminó cinco veces a Boca, ganándole dos finales, una en la Copa Libertadores 2018. Una era sobrenatural que se naturalizó y que le da esperanzas a los hinchas para lo que viene. Lógicamente, no tienen certezas de lo que ocurrirá pero la presencia de Gallardo les hace sentir que el equipo seguirá siendo competitivo y que continuará jugando instancias decisivas.

Esas certezas –obviamente- Gallardo tampoco las tiene. Pero no le preocupa. No siente temor al qué puede pasar, sino que le da más valor al desafío de seguir compitiendo y apostando por nuevos triunfos. Le gusta asumir riesgos y ponerse objetivos por delante. Y va por más. Siempre por más.

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