Juegos Panamericanos: Fernanda Russo, la joven campeona que dispara hasta cuando sueñaDeportes 

Juegos Panamericanos: Fernanda Russo, la joven campeona que dispara hasta cuando sueña

Hay un metro de carpintero en el piso. Fernanda Russo lo usa como guía. Con él, sus pies no cobrarán vida ni se saldrán del eje. Inspira profundo, focaliza el tiro y dispara. Instantes después, su nombre en la pantalla se pinta de amarillo: acaba de convertirse en campeona panamericana.

“Sabía que la última en tirar era yo, porque conozco mis tiempos. Armar cada disparo es un proceso largo y mi idea era tirarlo tranquila, porque en ese momento la cabeza va a mil y hay que tratar de bajar. Por eso seguí con mi técnica de siempre: levanté la vista, lo vi quieto y saqué lo mejor que pude. Podía perder todo por una décima, pero fue un 10“, cuenta la ganadora del oro -junto a Julián Gutiérrez- en la prueba mixta de rifle de aire 10 metros, especialidad en la que fue bronce individual.

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El 2 de octubre cumplirá 20 años, pero su temperamento, su soltura al hablar y su experiencia podrían hacerla pasar por alguien mayor. Hace cuatro años, en Toronto 2015, había sido plata en esta misma prueba, lo que le permitió clasificarse para sus primeros Juegos Olímpicos. Y en Río 2016, con 16 años, lloró de felicidad al enterarse de que había terminado en el puesto 20.

Fernanda Russo y el metro de carpintero en el piso.
Foto: Maxi Failla, enviado especial.

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Como la mayoría de sus amigas, ella también dejó La Rioja al terminar el colegio secundario. Pero no se mudó a Córdoba para estudiar una carrera universitaria. “Me mudé a Buenos Aires porque sentí que mi futuro deportivo iba a crecer ahí, coordinado con la facultad. Y puedo decir que también mi forma de vida cambió”, le dice a Clarín.

Aunque confiesa que “Buenos Aires es un monstruo que te come vivo” y que recién ahora, después de un año y medio en Recoleta, se está adaptando, “el cambio de vida lo elegiría mil veces más“.

Inspiración profunda. Fernanda Russo durante la prueba mixta de rifle de aire 10 metros. Foto Maxi Failla

¿Por qué confiesa esto Fernanda? “Al margen de lo deportivo, me hizo crecer como persona y como mujer, y me abrió la cabeza. Me independicé y me libré de prejuicios. La forma de pensar me cambió. Como sucede en los viajes, que ves las realidades políticas, sociales y deportivas de otras personas de otras partes del mundo. Así que sarna con gusto no pica nunca”, cuenta la estudiante de bioingeniería y suelta una amplia sonrisa.

Para encontrar su despegue en el tiro, hay que retrotraerse a los Juegos Olímpicos de la Juventud de Nanjing 2014, cuando ganó la plata en la prueba por equipos de 10 metros rifle de aire, junto al mexicano José Valdés Martínez.

Toronto fue demostrarme a mí misma que podía. Estaba pasando por un difícil momento personal, me propuse competir lo mejor que pude y le salió. En ningún momento busqué la plaza olímpica para Río. Vino sola”, recuerda.

Y ahora, después de probar el gusto de unos Juegos Olímpicos, volverá en Tokio por la plaza ganada aquí en Lima. “Desde el último tiro de la competencia en Río, yo sabía que quería estar en Tokio y trabajé para eso. La clasificación olímpica es el resultado de todo el esfuerzo de muchos años y del trabajo en equipo. Ver que el esfuerzo que uno hace al dejar cosas de lado da resultado es un mimo al alma”, comparte.

Grito. Fernanda Russo, al ganar el oro en Lima.
Foto Maxi Failla, enviado especial.

Sus 19 años la hacen soñar con un futuro repleto de experiencias olímpicas. “Amelia Fournel, la referente del tiro argentino, tiene 42 y clasificaciones a tres Juegos Olímpicos, pero un montón de ciclos olímpicos. A nuestra edad, si vas al hilo, podés llegar a jugar seis. Yo tengo uno de yapa, así que serían siete Juegos Olímpicos de base. Siete Juegos Olímpicos de base, ¿entendés? ¿Vos tenés idea lo que es? Soñaba con uno y voy por el segundo al hilo”, expresa incrédula.

“¿Sabés la cantidad de veces que he soñado con disparos? No sueño con ganar ni verme en el podio. Me veo apuntando, haciendo lo mismo que hago, aunque a veces también desde afuera, viéndome a mí misma”.

Lima cierra el ciclo de cuatro años que empezó en Toronto, cuando perdió el título panamericano por una décima con la mexicana Goretti Zumaya. “Quería también tomarme una revancha de eso. El mundo se me vino abajo. Pero hice el trabajo de limpiar la mente y saber que uno no está vencido ni aún vencido. Y ahora lo disfrutamos muchísimo. La tercera fue la vencida y es hermoso escucharlo. Dios, soy campeona panamericana, no lo puedo creer”, relata.

Si bien el oro lo logró junto a Gutiérrez, la plaza olímpica llegó dos días antes cuando su única compañía era el rifle. “A la clasificación la disfruté muchísimo, más allá de los errores, que de no haber estado habría tenido un puntaje tremendo. A la prueba con Julián salí más relajada porque tener la clasificación olímpica agrega presión, aunque siento que la manejé bien. Quería disfrutar la final porque encima era la última prueba, se cerraba el capítulo y Lima quedaba atrás”, compara.

Es un resumen, en definitiva, de lo que imaginó desde que el tiro entró en su vida, cuando tenía 10 años y su papá la llevó al Tiro Federal de La Rioja. Por eso no sorprende que hasta lo sueñe.

Fernanda Russo y Julián Gutiérrez ganaron la medalla de oro en Lima.
Foto Maxi Failla, enviado especial.

“Por supuesto que se sueña. ¿Sabés la cantidad de veces que he soñado con disparos? No sueño con ganar ni verme en el podio. Me veo apuntando, haciendo lo mismo que hago, aunque a veces también desde afuera, viéndome a mí misma. Me imagino la mira: es la mira, el rifle y el sonido del balín”, enumera.

Confiesa también que ha tenido sueños “muy locos” con el tiro. “Yo no tiro en la prueba de tres posiciones y una vez, por ejemplo, soñé que me tiraban una carabina y yo decía: ‘Yo no tiro esto’, pero me hacían tirar. Los sueños los veo como desafíos. Son cosas que uno analiza en espacios de terapia. Para mí todo significa algo, tu cabeza algo te quiere decir”, sentencia sin parar.

Y cierra: “Soñamos con disparos, escuchamos disparos, donde caminamos vemos un blanco porque tiramos permanentemente. ¿Cómo no los vamos a soñar?“.

El otro sueño de Fernanda Russo, seguramente, será volver a la casa familiar de La Rioja. Esa a la que fue por última vez en junio para el cumpleaños de su papá. Esa en la que la esperan siempre. Con medallas o sin ellas. 

Lima, Perú. Enviada especial.

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