José Luis Machinea: “Se evitó la crisis, bajó la incertidumbre y estamos saliendo con muletas”Política 

José Luis Machinea: “Se evitó la crisis, bajó la incertidumbre y estamos saliendo con muletas”

-Cuando Alberto Fernández habla de las Leliq y del dólar alto, ¿se parece a lo que le pasó a Alfonsín con Cavallo y Di Tella?

-En el 89 también se hablaba de dólar recontra alto, de no pagar la deuda por tres años, de reducir impuestos y aumentar salarios y jubilaciones, y también la oposición les hacía saber a los bancos que el próximo gobierno vería con malos ojos que se le prestara a la Argentina. Eso no me lo contaron, me lo dijeron a mi.

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-¿Cuál es la diferencia con la situación actual?

-Entre otras cosas, que las encuestas le daban ganador a Menen por alrededor de 10 puntos y que el nivel de reservas internacionales en ese entonces era muy bajo, casi inexistente. Ese no es el caso en nuestros días, ni por las encuestas ni por la capacidad del Banco Central de evitar una corrida. Por eso los mercados no se preocupan demasiado con las afirmaciones de Alberto Fernandez.

-¿Qué hay que hacer con la deuda?

-Primero cuánto es la deuda. Llega a un 80 a 85% del PBI pero incluye las deudas con el Banco Central y la deuda con el ANSES. Y esa deuda no va a llevar a una crisis. Se puede refinanciar, pagar más tarde, no hay una emergencia. La deuda relevante es la que está en el mercado, entre 60 a 62% que, si bien aumentó mucho en los últimos años, sigue siendo una deuda manejable.

-¿En qué circunstancias?

– En la medida que haya acceso al crédito. Si no hay acceso a los mercados financieros, ninguna deuda es manejable. Una deuda de 60 a 62 puntos del PBI es bien manejable.

-¿Habrá condiciones para el regreso a los mercados o depende del resultado electoral?

-Creo que si gana Fernández-Fernández, más allá de lo que terminen haciendo, la reacción de los mercados va a ser negativa. En ese contexto va a ser muy difícil. A menos inicialmente, después dependerá de lo que digan y hacen… En el caso de Macri creo que automáticamente el riesgo país va a disminuir. No quiere decir que vaya a los niveles de Brasil. Pero Argentina tiene un riesgo país de casi 800, Brasil unos 300, por no hablar de Chile. Y llegar a lo de Brasil es una tarea de largo plazo y dependiendo lo que haga Argentina. Este es un problema serio y disminuir el riesgo país no es una cuestión como inicialmente creyó la gente de Macri, que por llegar a la Casa Rosada iba a bajar el Riesgo. Es un proceso más lento y dependerá de qué se haga.

-Se habla de reformas necesarias…

– Creo que efectivamente las reformas son importantes. Está el caso de las jubilaciones, que demandan alrededor de 12 puntos del PBI. Y las laborales e impositivas. El tema es si se pretende hacerlas todas de repente y sin generar ciertos consensos. Eso no es bueno porque se pueden revertir llegado el caso, como sabemos que pasa en este país. Hay que darse un tiempo para generar ciertos consensos. Otra cosa son los énfasis. Tomemos la reforma previsional. Nosotros intentamos, yo mandé una ley al Congreso en el año 2000, que era básicamente tratar en un período de 10 o 15 años de llevar la edad de la jubilación de la mujer de 60 a 65 años. Fue un error por que esa idea tenía simplemente un contenido fiscal, una visión fiscal. Y creo que hay que pensar de una manera más integral. Por ejemplo, más y mejores guarderías, permiso de paternidad y cierta flexibilidad horaria que no afecte la posibilidad de pensionarse. Eso tiene que ser parte de la reforma.

-¿Y la laboral?

– Da la impresión que los sindicatos son cada vez más conscientes que el mundo cambió. Hay ejemplos como Vaca Muerta, las camionetas Toyota, donde el Smata estuvo de acuerdo en hacer cambios laborales para facilitar ese proyecto y hay bastante en pequeñas y medianas empresas. Los actores sociales, el sector empresario que también forma parte del mundo sindical, están dispuestos a hablar del tema, y habría que avanzar. En cuanto a lo impositivo, para mejorar la competitividad hay que eliminar impuestos distorsivos como el cheque o ingresos brutos que es un impuesto disparatado. Las retenciones están generalizadas por la emergencia, pero no podés poner retenciones a todas las exportaciones. Tengo la impresión que Argentina quiere arreglar problemas de competitividad simplemente bajando impuestos y eso que tiene que ser parte del paquete.

-¿Le faltó un plan al Gobierno?

– Tuvieron una visión de entrada muy confiada en que los mercados iban a reaccionar favorablemente y que eso alcanzaba. El Gobierno no nos sorprendió con una estrategia de desarrollo de mediano y largo plazo. La sorpresa fue que implementó una política macro para la emergencia y que esa política funcionó. Primero, evitando la crisis y después disminuyendo la incertidumbre macroeconómica. Estamos saliendo con muletas, pero estamos saliendo. Es un programa modesto, pero hasta ahora efectivo.

-¿Cómo es la herencia que deja Macri?

-Macri recibió una distorsión de precios relativos porque las tarifas estaban muy atrasadas y eso costaba casi 5 puntos del producto todos los años, porque el tipo de cambio estaba muy atrasado. Uno dice acomodar los precios relativos ¿qué significa eso? Aumentar las tarifas y aumentar el tipo de cambio. La contrapartida es el salario. Entonces es una herencia muy pesada. Aparte, una economía que hacía 4 años no crecía. Y un déficit fiscal de 6,5 puntos del PBI. La herencia que deja Macri también es complicada pero no tan complicada en términos de precios relativos. En el caso de las tarifas puede ser que falte algo por aquí y por allá pero se han acomodado bastante, lo mismo el tipo de cambio, esa es una mejora sin duda.

-¿No deja ningún problema, entonces?

– La herencia en el campo social, cuando el desempleo es alto y la pobreza es alta, además del golpe fuerte a algunos sectores productivos. Será difícil reanimarlos o que vuelvan a funcionar correctamente.

-¿Cómo define una visión integral?

-Primero se deben fijar prioridades. Y la prioridad número uno, no ahora, de siempre, es el sector externo. Mientras no lo solucionemos, no habrá crecimiento en Argentina. Esto no es una novedad, nos pasa desde los años 40. Algunos dicen que el problema es el tipo de cambio y efectivamente en mucho tiempo lo ha sido el tipo de cambio y se requiere un tipo de cambio lo más alto posible, lo más rentable posible. No siempre es sencillo. Pero se requieren políticas especificas vinculadas al sector exportador. Uno puede mirar los países asiáticos, algunos países de América Latina. Tenemos ejemplos, medidas que tomaron Colombia o Chile en innovación para impulsar la exportación e impulsar las importaciones. La segunda prioridad es la inversión que es muy baja, en Brasil y Argentina que tienen un nivel de inversión insólito aún para los estándares de América Latina. Y para eso tenés que generar credibilidad, la idea que existe un horizonte, y después ciertos incentivos.

-¿Qué piensa del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea?

-Este país vivió cerrado, salvo ciertos períodos, durante ya demasiado tiempo. Quince años tienen algunos sectores industriales para adaptarse. Hay que generar las políticas para tratar de adaptarse, pero uno no puede pensar que este país puede continuar cerrado. Por otra parte , se piensa que la industria va a ser la castigada. Yo pregunto ¿cuán castigada ha sido esa industria que exportaba mucho a la Unión Europea, sigue exportando a Estados Unidos, y de repente empezó a disminuir? ¿Por qué exporta menos? Porque aparecieron competidores y en el caso de Europa apareció Europa del Este, cuando ingresó a la Unión Europea entraron sin aranceles, sin restricciones. El acuerdo con la Unión Europea puede permitir que podamos competir en igualdad de condiciones. Hay 300 o 400 acuerdos comerciales en todo el mundo, no hay casi ninguno en el Mercosur. Necesitamos integrarnos con los acuerdos comerciales y negociarlos bien.

-¿Hay recuperación económica?

– Si, muy gradual, muy lenta, pero la hay. Hubo medidas con los Precios Cuidados y créditos para jubilados, créditos para la compra de durables, programas para las pymes, eso ayudó. No es un programa de largo plazo, es un alivio. Y en cuanto al tipo de cambio siempre está la tentación de atrasarlo un poco porque ayuda en términos de salario real, en términos de expectativa. Pero es un error jugar con el tipo de cambio. Cuando uno compara con la convertibilidad, todavía estamos un 60% por arriba.

-¿Por dónde ve la salida de Argentina?

-Están los sospechosos de siempre. Obviamente Vaca Muerta, el sector agropecuario que tiene dadas las condiciones para que invierta más en el futuro y un entramado del sector industrial. También los sectores ligados a la economía del conocimiento. Y el litio, dentro de la minería. Me parece que va a depender de cada empresa y de cada sector.

-¿Le preocupa la inflación?

-Uno se acostumbra a estos niveles de inflación de Argentina, pero son insólitos. ¿Qué hacer, entonces? Si uno intentara un programa de tratar de reducir fuertemente la inflación de 40 a 10 en un período de un año, el problema es que el 65% del gasto está indexado a la inflación pasada. Por lo tanto hay que ser más gradual en el proyecto de estabilización. Pero en Argentina, ¿ vamos a tener la paciencia de Israel, de pelear contra la inflación durante 5 o 6 años e ir bajándola gradualmente?

– ¿ Habrá políticas consistentes con ese objetivo?

-No descarto que sea posible una estrategia de shock que de alguna manera termine con las indexaciones. Y que termine con la inercia inflacionaria.

Nacido y criado al sur del paralelo 42

Nacido en Puerto Madryn hace 72 años, hijo de un “hacendado”, como llama a su padre que manejaba los campos del abuelo, José Luis Machinea vino a Buenos Aires a iniciar sus estudios secundarios en el Colegio Don Bosco. Luego estudió en la Universidad Católica Argentina (UCA) la carrera de Economía. Cuenta que se decidió porque en su familia paterna de ocho hermanos, el más exitoso era el tío que había elegido la carrera de contador. En la UCA optó por Administración y Economía. “Me aburría con Administración y terminé como economista”, recuerda.

Con su hermano mantiene los campos familiares, al sur del paralelo 42, una zona sin aftosa y con ovejas. Pero ellos descubrieron una veta al incorporarlos al circuito turístico por su enorme población de pingüinos, unos 500.000, según asegura. “Los pingüinos nos dan un sustento que las ovejas no nos darían”, desliza risueño.

Cuando se le pregunta por su experiencia en el gobierno de Raúl Alfonsín ( fue presidente del Banco Central) recuerda la discusión por el traslado de la capital de Viedma: “Alfonsín nos había citado a Olivos, estaba el equipo económico y otras personas, éramos 10 o 12. En un momento Alfonsín tiró la idea y dijo “quién está a favor y quien en contra”. Otra persona y yo fuimos las únicas que estuvimos en contra. Le expliqué que estábamos en una situación económica muy endeble y que esos recursos debían destinarse a salir de la crisis. A la hora de la cena, me agarró de la manito y me sentó a su lado. Y al final cuando salíamos me subraya: “Bueno José Luis ya está convencido”. Y le dije: “No, pero lo que usted decida vamos a estar para apoyarlo”. A Alfonsín le era difícil admitir que no podía convencer a nadie. Probablemente él tenía razón con el traslado de la Capital, mirado con el tiempo, pero en ese momento esa fue la reacción. Y la reacción de él fue fantástica, sentarte al lado, compartir toda la cena y finalmente hacerte la pregunta”.

-¿Usted fue ministro con De la Rúa, ¿ cómo fue esa relación?

-No fue la misma. Alfonsín era extremadamente solidario. Estuve en el Banco Central y uno recibía todo el tiempo demandas, denuncias, incluso procesaron a todo el directorio del Banco Central por la venta del Banco de Italia, cuando fue la mejor operación que hicimos desde el punto de vista del Banco Central. En ese momento a Alfonsín le dio un ataque y salió a defender lo que habíamos hecho. En cuanto a De la Rúa creo que la historia ha sido excesivamente crítica con él. Uno puede discutir si tomó o no las decisiones que tuvo que tomar, pero tratar de adjudicar toda la crisis a De la Rúa es un absurdo. La convertibilidad hacía muy difícil todo.

Itinerario

JOSE LUIS MACHINEA, ECONOMISTA
FOTO JUAN MANUEL FOGLIA

Con la llegada de Raúl Alfonsín en 1983 a la presidencia, Machinea fue designado como Subsecretario de Programación y en 1986 accede a la presidencia del BCRA hasta abril de 1989. Tras esa experiencia de gobierno, a instancias de Roberto Rocca, de Techint, pasa a dirigir el Instituto para el Desarrollo Industrial de la UIA entre 1992 y 1997. El 10 de diciembre de 1999, Fernando de la Rúa lo nombra Ministro de Economía y le tocó realizar ajustes en cadena con subas de impuestos y rebajas en sueldos a los estatales. Fueron 13 meses y deja el cargo en manos de Ricardo López Murphy. Entre 2003 y 2008 se desempeñó en la Cepal.

Al toque

Un proyecto Escribir mi experiencia en el sector público. Tengo un borrador y espero poder sentarme en los próximos años y darle forma.

Un desafío Jugar al ajedrez Un líder hoy Nelson Mandela Un prócer San Martín Un sueño Tengo cinco nietos, y un sueño es que la Argentina sea un mejor país para vivir de lo que ha sido para nosotros.

Un recuerdo Cuando mi padre me llevaba a ver las ballenas y los lobos marinos. Era toda una experiencia. Ahora aparecieron los pingüinos .

Una sociedad que admire La argentina de principios de siglo que recibía a los inmigrantes y que aún los sigue recibiendo.

Una persona que admire Raúl Alfonsín

Una comida El asado

Una bebida El vino tinto

Un placer Viajar

Un libro Armas, gérmenes y acero: breve historia de la humanidad en los últimos trece mil años.Es un libro extraordinario de investigación histórica escrito por el biólogo Jared Diamond. Y también, Posguerra, una historia de Europa desde 1945 de Tony Judt que arranca con la Segunda Guerra Mundial que dejó una Europa dividida.

Una película El Padrino I y II.

Una serie Chernobyl.

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