El boxeo amateur intenta escapar de los desmanejos que lo llevaron al borde del abismoDeportes 

El boxeo amateur intenta escapar de los desmanejos que lo llevaron al borde del abismo

El boxeo aficionado, ese que aportó tres medallas a la delegación argentina en Lima 2019, está tratando de atravesar una profunda crisis organizativa de la que todavía no sabe como saldrá a flote y que incluso puso en riesgo la inclusión de la disciplina en el programa olímpico de Tokio 2020.

El pasado 26 de junio, el Comité Olímpico Internacional (COI), a partir de una recomendación de su Comisión Ejecutiva, suspendió a la Asociación Internacional de Boxeo (AIBA) y así le quitó la facultad para organizar el torneo olímpico en la capital japonesa y también los certámenes clasificatorios.

El ente rector del olimpismo sostuvo que está drástica decisión era consecuencia de de un conjunto de irregularidades económicas, administrativas y arbitrales (36 jueces y árbitros fueron suspendidos tras su actuación en Río 2016) en la gestión de AIBA. El principal apuntado fue el presidente Gafur Rakhimov, a quien el Departamento del Tesoro de Estados Unidos definió como “uno de los principales criminales de Uzbekistán” y a quien vincula con una organización involucrada en lavado de dinero, extorsión, soborno y robos.

Gafur Rakhimov, ex presidente de la AIBA.

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Rakhimov, que en enero de 2018 había reemplazado al taiwanés Ching-Kuo Wu (desplazado por manejos financieros irregulares y suspendido de por vida), Rahimov dimitió el 15 de julio para abocarse a la defensa legal contra las “acusaciones falsas y motivadas políticamente”, según aseguró en la carta de renuncia. Interinamente, la conducción del organismo quedó en mano del marroquí Mohamed Moustahsane hasta el próximo Congreso que renovará las autoridades.

Ante este descalabro institucional, el COI designó un grupo de trabajo, encabezado por el nipón Morinari Watanabe (presidente de la Federación Internacional de Gimnasia), que organizará los torneos preolímpicos (uno de ellos será en Buenos Aires en el primer trimestre del año próximo) y, en principio, también gestionará la actividad en los Juegos.

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“Quienes van a trabajar en la organización de Tokio son personas que hoy pertenecen a la AIBA. Se necesitan 50 personas que conozcan el tema”, sostuvo hace dos semanas Osvaldo Bisbal, vicepresidente de ese organismo e histórico ex presidente de la Federación Argentina de Box. “El problema (del COI) no es con el boxeo, sino con algunos dirigentes del Consejo Ejecutivo de la AIBA, fundamentalmente con el presidente (Rahimov)”, añadió en declaraciones realizadas en el programa radial A la vera del ring (Showsport La Red Córdoba).

Este terremoto no afectó directamente al boxeo en Lima 2019. La organización del torneo (como así también la del certamen clasificatorio que se desarrolló en abril en Managua) y la designación de árbitros y jueces estuvo a cargo de la Confederación Americana de Boxeo (AMBC), un organismo nacido en 2009 a partir de la fusión de la Confederación Panamericana de Boxeo y la Oficina Americana de la AIBA.

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El torneo panamericano estuvo en sintonía con la orientación que la AIBA intentó darle al boxeo amateur en los últimos años, cada vez más cercana al pugilismo profesional. Por eso los hombres combatieron sin cabezal (una medida que se adoptó en 2013 y que desde entonces se implementa en todos los torneos internacionales) e incluso participaron algunos que ya incursionaron en el campo rentado, lo que supone la ruptura definitiva de una frontera que parecía inquebrantable.

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