La universidad, otra vez bajo la lupa por el alineamiento políticoPolítica 

La universidad, otra vez bajo la lupa por el alineamiento político

Una convocatoria desde un mail interno de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA llegó el lunes a los investigadores de esa casa de estudios. Invitaba para el miércoles, a las 15.30, “a toda la comunidad de la Facultad a participar de la visita del precandidato a presidente de la Nación, Dr. Alberto Fernández” en el aula magna del pabellón 2. “Sin ciencia no hay futuro” cerraba el mensaje junto a un flyer con la estética y tipografía de la campaña del Frente de Todos y la foto de Alberto Fernández.

Antes del escándalo por el señalamiento en público de Sandra Pitta, algunos científicos ya habían salido a criticar duramente esa convocatoria, por considerar que partía desde una “lista institucional” de la facultad (es una lista del Departamento de Biodiversidad y Biología Experimental). “Qué bueno que desde una lista institucional de una universidad con supuesta autonomía me digan por quién votar. Tráiganme la solicitada de Cambiemos de vuelta, que la voy a volver a firmar”, ironizó Pitta en su cuenta de Twitter.

Convocatoria por mail. La facultad niega que haya sido oficial.

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Consultados por Clarín, desde la facultad de Exactas de la UBA negaron que la convocatoria haya sido oficial y la atribuyeron a “una serie de investigadores, tecnólogos y personal del sistema científico tecnológico” que solicitaron el aula magna para la actividad. “Nosotros no convocamos. Todas nuestras convocatorias tienen el logo de la facultad y una estética en particular. Y las difundimos por las redes sociales”, dicen.

Más allá de si fue o no oficial, la convocatoria y el tono del acto en Exactas disparó la polémica sobre el uso político que algunas autoridades hacen, en forma oficial, de las universidades. A nadie sorprende que haya política en la universidad, de hecho los debates más enriquecedores suelen provenir de la academia. La cuestión es si corresponde que una facultad, en forma oficial, se pronuncie a favor de un sector político; o en tiempos de elecciones, de un candidato. Todavía está vivo el recuerdo de aquellos rectores de la Universidad Nacional de La Plata -y otras universidades nacionales- que, en forma manifiesta, apoyaron en 2015 la candidatura de Daniel Scioli. Eran tiempos en que militantes de La Cámpora se habían hecho cargo de la Secretaría de Políticas Universitarias del Ministerio de Educación.

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“Nos llegaban solicitadas que debíamos firmar, por ejemplo sobre la estatización de YPF. Si no la firmabas, estabas del otro lado. Era una práctica común en esa época, sobre todo al final del kirchnerismo”, recuerda Guillermo Tamarit, actual rector de la Universidad Nacional del Noroeste de la Provincia de Buenos Aires (UNNOBA) y ex presidente del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), organismo que reúne a todos los rectores de las universidades nacionales.

Con respecto al acto del miércoles, desde el rectorado de la UBA le dijeron a Clarín que son los decanos quienes disponen lo que se hace en cada una de las facultades, y que en esa casa de estudios es habitual que se hagan actos políticos. Por caso, esta misma semana el candidato Martín Lousteau presentó su libro en la facultad de Ciencias Económicas. Sin embargo, el paso de Fernández por el aula magna de Exactas generó todo tipo de suspicacias.

Es que por la autonomía universitaria, cada facultad de una universidad (a través de los claustros de estudiantes, profesores y graduados) elige a sus propias autoridades. Y en estos momentos, las únicas dos que son opositoras a la coalición que sostiene al rector Alberto Barbieri (peronistas, radicales y reformistas) son las facultades de Exactas (cuyo rector es Juan Carlos Reboreda) y Filosofía y Letras (con Graciela Morgade como rectora). Las dos conducciones están vinculadas al kirchnerismo.

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En Ciencias Sociales también conduce el kirchnerismo, pero en una coalición más amplia que incluye radicales e independientes que le ganó la interna a otra lista kirchnerista (de La Cámpora). Las otras diez facultades de la UBA tienen más afinidad con el rectorado.

Fuentes universitarias tienen una explicación a estos alineamientos. Explican que tiene que ver con las características profesionales de los graduados de cada una de las disciplinas. La mayoría de los que terminan en Exactas y en Filosofía vive del Estado, en investigación y en docencia. Y en los años del kirchnerismo resultaron beneficiados. Otras carreras, en cambio, tienen más presencia de graduados en profesiones liberales, como es el caso de los médicos, los abogados o los arquitectos.

Más allá de esta vibrante vida interna, propia de las universidades, lo que preocupa a algunos investigadores es la vuelta a prácticas de alineamiento político como los que -afirman- se vivieron en el último período del gobierno anterior. El temor es que el mal paso del candidato opositor sea una señal, un anticipo.

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