El verdulero murió cuando corría a quienes lo habían asaltadoSociedad 

El verdulero murió cuando corría a quienes lo habían asaltado

Hacía poco más de un mes que Rodrigo Miliotto había montado el mercadito “El Rolfi” en el barrio Reconquista de Las Heras. El último viernes por la noche fue asesinado de un disparo en el cuello. Dos ladrones ingresaron a la despensa -donde también vendía verduras- y, al resistirse al asalto, le dispararon. El comerciante de 41 años murió en la calle cuando se disponía a perseguir a los delincuentes.

“La hipótesis que estamos trabajando es la de un intento de robo. La víctima se habría resistido y en la salida, persiguiendo a los ladrones, le dispararon en el cuello. Salió tras ellos y quedó tendido en la calle; murió cuando corría”, confió a Los Andes un pesquisa.

El plomo ingresó en el medio del cuello del verdulero, centímetros debajo de su pera, en la Nuez de Adán.

Miliotto alquilaba el local en la esquina de Los Tilos y Los Alerces en el Reconquista tras haber cobrado una indemnización pero vivía con su madre en Ciudad, según contaron vecinos de ese barrio a este diario.

Luego de abrir fuego, los asaltantes escaparon hacia el Oeste. “Tenemos como dirección de fuga el barrio San Martín”, aseguraron fuentes de la investigación.

Diego Parés / Los Andes

Una cámara del Ministerio de Seguridad ubicada a unos metros, sobre Boulogne Sur Mer, captó a los asesinos mientras huían.

Los vecinos aseguran que es una de las vías de escape más comunes que adoptan los delincuentes en la zona. “O si no cortan camino por la villa Newbery (emplazada en el antiguo club Jorge Newbwery, sobre Boulogne Sur Mer). Hace varios años que estamos pidiendo por la erradicación de la villa porque sirve de pasada para todos los que delinquen”, contó frustrada Edith Cassino, vecina de la zona.

Y agregó: “En la villa tienen luz las casitas pero no hay iluminación en el predio para que la Policía se meta y vea para dónde van; no pueden ingresar los móviles tampoco”.

“Estamos tratando de individualizar a los sospechosos en las inmediaciones de esas barriadas del Oeste. Tenemos mucho material que analizar”, detalló un investigador aunque admitió que, por el momento, no hay detenidos por el homicidio.

Diego Parés / Los Andes

Creen que fue un magro botín

Al parecer, los delincuentes alcanzaron a robar algunos elementos del local. La familia de la víctima está corroborando algún faltante para tratar de determinarlo fehacientemente y comunicarlo a las autoridades. “Si le robaron algo debe haber sido muy poquito porque él hacía poco que había puesto la despensa; todavía no tenía muchas ganancias y necesitaba hacerse de clientela”, analizó Cassino, quien vive a 100 metros del lugar del homicidio, en el barrio Jardín los Andes.

Quizás ese afán de progresar y generar clientes llevó a Miliotto a cometer algunas imprudencias. Los residentes de ese vecindario de casas bajas cuentan que atendía al público incluso los fines de semana en horario de siesta, cuando casi no hay movimiento, y quedaba expuesto a los “amigos de lo ajeno”. Solía vender hasta las 22, sin rejas en su despensa. “Por ahí se expuso para ver si el negocio funcionaba”, murmuran quienes compartían barrio con la víctima.

Un barrio en shock

Mientras peritos de Policía Científica analizaban el cuerpo de Rodrigo Miliotto y la escena del crimen, los habitantes del vecindario se amontonaron detrás de la cinta de seguridad, conmocionados. Dijeron estar preocupados por los robos pero admitieron que en la zona hay presencia policial. “Todos estamos alarmados por los robos. Además en esa cuadra hay alarma comunitaria y pagan seguridad privada”, confiaron.

“Lo que queremos aclarar es que la presencia policial está. El subcomisario (Manuel López, titular de la subcomisaría Sánchez) envía permanentemente móviles y policías. Incluso tenemos un grupo de WhatsApp. Es un problema de política de seguridad”, explicó Cassino. 

Los vecinos reclaman la erradicación de un asentamiento. | Diego Parés / Los Andes

Y añadió: “El móvil pasa pero los delincuentes hacen logística y después se meten a robar o enganchan a la señora que va con la cartera caminando”.

“Queremos una reunión con el Ministerio de Seguridad y con el municipio para que asignen más personal a la subcomisaría. A veces no tienen móviles disponibles, pero el subcomisario incluso agarra su auto particular y viene inmediatamente. Hemos pedido a la municipalidad más farolas y el cierre de los baldíos porque desde ahí hacen logística los delincuentes, pero no hemos tenido respuestas”, cerró Edith Cassino, entre la preocupación y la resignación.

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