Lautaro Martínez define de taquito y se manda al frente como un toroDeportes 

Lautaro Martínez define de taquito y se manda al frente como un toro

Ahí abajo de esa maraña de camisetas celestes y blancas que se tiran unas arriba de la otra, gritando, festejando. Ahí abajo de los abrazos compartidos de a montones que reflejan unión. Ahí abajo de la montaña de jugadores argentinos, ahí está Lautaro Martínez, que va llevando su andar en el conjunto nacional de taquito, como su gol ante Venezuela que encaminó la clasificación a la semifinal a los 9 minutos del inicio, aquí en un Maracaná en el que los brasileños que esperaban ver perder a Lionel Messi y los suyos tuvieron que hacer silencio y dejar cantar a los argentinos.

Lautaro es presente. Pero también es futuro. Es la frescura en el ataque, ahí donde los históricos más presencia tienen. Entre ellos, entre Messi, entre Sergio Agüero, aparece Martínez con su potencia de toro embravecido que se lleva todo por delante. Con fiereza, pero con sutileza, como en la definición del 1-0 que, según confesó después, él vio venir de antemano. “Me imaginé el gol antes, por eso me corrí un poco para atrás en la jugada. Por suerte me salió bien, entró y sirvió para abrir el marcador”, admitió el delantero del Inter.

Se ganó un lugar entre los peso pesados. Suplente en el fallido debut contra Colombia (no ingresó). Titular en reemplazo del Kun con Paraguay. Y de ahí no salió más. Ante Qatar, formó una dupla de ataque con Agüero que cumplió con un tanto cada uno. Y aquí, en Río de Janeiro, fue el mejor en el 2-0 final ante la Vinotinto. Sangre, sudor y fútbol fue Lautaro, que desde el primer minuto demostró ser el más picante de la delantera albiceleste bajando y aguantando todas las pelotas que llegaban por envíos largos y conectándose con sus compañeros.

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El taco después del remate defectuoso del Kun que terminó en la red fue su sexto grito en la era de Scaloni en la que jugó ya diez encuentros. En total tiene once, el debut fue en los últimos minutos del fatídico amistoso con goleada 6-1 en contra España en época de Jorge Sampaoli. Sin lugar en el Mundial de Rusia -para muchos una injusticia no haberlo llevado-, ahora responde con efectividad en el área rival e invita a ilusionarse con su rendimiento.

“Tratamos de dejar todo cuando entramos a la cancha. Y se vio. Hicimos un primer tiempo increíble. Corrimos todos parejos. La verdad es que estamos demostrando que en cada partido damos todo”, aseguró el ex Racing que de a poco se va ganando también mayor consideración en el Calcio. En la última temporada hizo ocho goles en 32 presentaciones.

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Movilidad. Remate. Orientación. Y potencia, sobre todo potencia. La de un toro que mide al torero con la mirada enrojecida y se manda al frente sin importar lo que se le interponga en su camino. Ese es Lautaro Martínez, que en el segundo tiempo tuvo un tiro en el palo y después salió a los 18 minutos de modo inexplicable, reemplazado por Angel Di María. “Estaba cansado, pero es una decisión del entrenador”, contó el nacido en Bahía Blanca. Sólo el agotamiento físico puede ser el argumento de su salida.

Después de zafarse de las apretujadas de sus compañeros y de besarse el escudo de la AFA, Lautaro levantó la vista, buscó a alguien en la platea y levantó sus dos brazos. Para su novia Agustina Gandolfo fue la dedicatoria de este toro enamorado del gol.

“Brasil es el local. Será difícil. Tiene a toda su gente. Nosotros tenemos lo nuestro también. Vamos a estudiarlo como estudiamos a todos los rivales para contrarrestar lo que hacen bien y sacar provecho de eso”, miró hacia adelante, hacia el clásico caliente que se viene en semifinales, el martes en el Mineirao. Antes de pisar el Maracaná, había dicho que este de cuartos de final iba ser el choque más importante de su insipiente carrera. Lejos de pesarle en el lomo, se mostró seguro, confiado y decidido a hacer su mejor papel.

El martes estará frente a otro compromiso trascendental. Y ahí buscará ganarse otra vez el premio al mejor protagónico, el Man of the Match de esta Selección que lo está viendo escribir las primeras líneas de su historia albiceleste.

Río de Janeiro. Enviado especial.

MFV

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