Los temores y los cálculos electorales del ala política del GobiernoPolítica 

Los temores y los cálculos electorales del ala política del Gobierno

Lanzada la campaña electoral, en la Casa Rosada trazan escenarios y planes de acción con todo lo que tienen a su alcance.

Hay funcionarios dedicados a imaginar cómo generar empatía con los jóvenes que, en las urnas y de acuerdo con los sondeos, se inclinarían por la oposición. Hasta las figuras del ala política, que fueron castigadas en el armado de las listas, ejercitan iniciativas en base a las encuestas que arrojan resultados adversos en la provincia de Buenos Aires.

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“Tenemos la piel dura y confiamos en los datos alentadores de Córdoba y Santa Fe”, dicen.

¿Alcanza? “El miedo es el mejor consejero en este espacio”, comenta el funcionario, preocupado porque en el territorio bonaerense, “no hay de dónde rascar”. De allí que las medidas sorpresa e imaginativas estén a la orden del día.

-¿Cuáles son los resultados que proyectan en las Paso?, se le preguntó.

-Será un buen resultado si la diferencia a favor de la fórmula Fernández-Kirchner es inferior a 5 puntos. El límite de tolerancia serían 7 puntos y consideramos una pésima noticia si la diferencia supera los 9 puntos.

En uno de esos despachos sacan pecho al arrogarse el mérito de haber sumado a Miguel Angel Pichetto a la fórmula. Y confían que si el dólar sigue quieto, la inflación baja y mejora el poder de compra del salario, junto con los planes de estímulo al consumo como Ahora 12, pueden mejorar las expectativas.

“Una situación de ese tipo, debería correr el velo para que podamos comenzar a contar las cosas buenas que hicimos, desde la lucha contra las mafias, las obras de infraestructura, el regreso al mundo, la institucionalidad y es probable que la gente piense que al fin le encontramos la vuelta”, se ilusionó uno de los estrategas de campaña.

Cuando se le recuerda que los gobernadores se están alineando con la formula K, en la Rosada deslizan que la otra mitad de los gobernadores está con Cambiemos.

La novedad es que un gobierno que, según describen, no castiga a quienes cometen errores ni premia a los que aciertan; por primera vez; estaría haciendo un profundo mea culpa interno.

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“Tuvimos graves errores como una reforma previsional a medias en diciembre de 2017 con la que se evaporó la victoria electoral de aquel año”.

Otro error que temen haber cometido es no haber desdoblado las elecciones de la provincia de Buenos Aires de las generales de octubre, como proponía el equipo de María Eugenia Vidal.

“Nos pusimos la vara demasiado alta”, admiten.

En caso de ser re-electos suponen otro tipo de gobierno. Aquí lo que sueltan: ”Está agotada la forma actual de consenso. Se agotó el mano a mano, el acuerdo particular. Hay que ampliar la base, ser generosos y compartir el poder. Hay que salir de la comodidad de estar con los que piensan lo mismo”.

De acuerdo con ese razonamiento, debe encararse un gobierno de coalición en serio. “La política es la administración de los disensos”, definen en estos tiempos electorales.

Cuando se insiste por ejemplos y siempre en el tren de las conjeturas, el funcionario le “entregaría la ANSES al gobernador Scharetti y le daría al gobernador Urtubey uno de los ministerios más importantes”. ¿Pura imaginación? 

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