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De la Peña no se calla nada

A Horacio de la Peña no se lo puede incluir en la lista de los diez mejores tenistas argentinos de la historia pero sí se lo puede considerar uno de los más carismáticos. Diez años después de su prematuro retiro en 1994, se instaló en Santiago. Y desde allí fue parte de la refundación del tenis chileno que arrojó un número 1 del mundo (Marcelo Ríos) y otros dos top ten (Fernando González y Nicolás Massú).

El excelente podcast “3iguales” le hizo una interesante entrevista y De la Peña, fiel a su estilo, no se guardó nada. Y dijo:

-“Si tuviera un hijo que dijera lo que decía yo de chico, viviría dándole patadas en el culo”.

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-”En Chile llegamos con el tenis a las escuelas con mucha fuerza, con muchos chicos. Y tuvo éxito el programa porque no se metió la política. Me gustaría llevarlo a la Argentina. Hablo permanentemente con los chicos de la Asociación y les dije que se los regalaba. A mí me interesa mucho que eso se pueda hacer en mi país”.

-”¡Cómo nos odiábamos con Jaite! Nos encontramos en una pileta en Miami, hace un año… Qué pelotudos fuimos porque si no nos hubiéramos enfrentado tal vez hubiéramos hecho más de lo que hicimos”.

-”Markus, Pérez Roldán, Mancini y yo tuvimos la desgracia de nacer en la Argentina y estábamos lejos de las nuevas medicinas. Nos retiramos demasiado temprano. Jugamos muy poco”.

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-”La Davis de India en 1987 fue un dolor personal muy grande. Yo el pasto no lo entendía para nada. Me acuerdo que ‘Tito’ Vázquez trataba de que me la creyera, pero cuando me paré en la cancha sentí que estaba improvisando. Me acuerdo también las peleas en el equipo. Lo veo a la distancia y me digo: ‘qué pelotudo’.

-”Guille Coria, en el US Open de 2003, no quería jugar. Yo era su entrenador, lo preparamos, fue a hacer cinta para calentar y me dijo: “No juego”. Después se desgarró”.

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