Alberto Fernández y Sergio Massa analizan los pros y contras de una primaria presidencialPolítica 

Alberto Fernández y Sergio Massa analizan los pros y contras de una primaria presidencial

Sergio Massa habló con Cristina Kirchner. Ocurrió este año, antes de la entronización de Alberto Fernández como candidato y fue, dice el relato amable sobre ese charla privada, una conversación más personal que política.

Resultó, mirado a la distancia, el germen del pacto que Alberto Fernández selló la semana pasada con Massa y que atraviesa una instancia crucial: lacrar el dibujo definitivo que tendrá la oferta peronista para enfrentar a Mauricio Macri.

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El esqueleto está acordado, falta poner los nombres en cada casillero de las listas y algún ajuste territorial. Sin embargo, Fernández y Massa exploran todavía si les resulta más conveniente enfrentarse en una primaria o compartir boleta.

Massa prefiere la PASO; Fernández cree más adecuado que el tigrense se integre a su boleta como candidato a primer diputado nacional por la provincia. “Hay diálogo y se conocen mucho como para que acordar lo que sea más competitivo”, le dice a Clarín un operador.

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En la mesa de arena peronista hay pros y contras sobre la PASO aunque, no siempre, lo que para uno parece bueno lo es para el otro. Alberto quiere resolver el tema cuando antes, pero Massa pide tiempo.

  • En el Frente Renovador parten de una base global: Massa construyó una identidad política en parte por su distancia con el kirchnerismo, y la confluencia en el Frente de Todos no debería hacerlo perder ese matiz. El formato ideal sería una PASO que le permita retener todo lo posible de los entre 8 y 12 puntos que dice medir en todo el país Cuando hablan de números, mencionan entre 1,5 y 2 millones de votos, un tercio -o menos- de los 5 millones que obtuvo en octubre de 2015 que serían esenciales para que los Fernández superen los 40 y se aproximen al número mágico de los 45 puntos que les permitiría evitar una segunda vuelta.
  • El peronismo milita la tesis de la unidad, con Massa al frente de la boleta de diputados bonaerenses, como emblema de “diversidad” y, en el diseño fino del albertismo, como expresión de un sector que opere de contrapeso de los K en el dispositivo PJ. El riesgo de la PASO, dicen en el corro del candidato, es que se diluya el protagonismo de Massa en la elección general o, peor aún, que la primaria termine con una diferencia muy grande. “Si Sergio queda muy bajo no le sirve a nadie: ni a él ni a nosotros”, apunta un albertista a Clarín.
  • Massa invoca la experiencia de las PASO con José Manuel De la Sota, que aportó 7 puntos y perdió, pero jugó y Massa retuvo el caudal. En Santa Fe, Omar Perotti logró lo mismo con María Eugenia Bielsa. Esos antecedentes potencian la posición del tigrense, aunque sobran casos contrarios donde se dio la máxima que según la cual “lo que la PASO desune, la general no une”. Para que eso no ocurra, la PASO debe ser mansa, sin daño para los contendientes.
  • En el FR se preparan para moverse con esas reglas: contemplan, por caso, que si se define una PASO podría haber conversaciones cruzadas con Alberto respecto a la eventual candidata a vice de Massa, que sería del interior del país, con perfil alto y mujer. Ya no se habla de Natalia De la Sota, pero mencionan a Claudia Ledesma, la esposa del gobernador santiagueño Gerardo Zamora, y también de Lucía Corpacci, gobernadora de Catamarca.  Hay, al respecto, otro “plus”: el nombre de Massa en las PASO tendrá proyección nacional, pero como diputado bonaerense puede terminar relegado en la provincia. Es decir: luego de la primaria, podrá hacer campaña en otras provincias y no solo Buenos Aires.

  • En el bunker alberista dicen que en sus focus groups midió bien el acuerdo con Massa y que gestos posteriores -como el video del Frente Renovador que elogió Cristina en las redes sociales- son buenas señales de convivencia. Que Alberto, así como respetará el predominio de los gobernadores en las listas de legisladores nacionales, respaldará los pedidos de Massa en algunas provincias -Jujuy, por caso- para sellar las listas de unidad. Eso es, en la lectura de Fernández, un interrogante: si tiene sentido ir a una primaria solo en el segmento presidencial.
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