Copa América: la primera cita en Brasil, con el fantasma de la gripe española y el inventor de la bicicletaDeportes 

Copa América: la primera cita en Brasil, con el fantasma de la gripe española y el inventor de la bicicleta

¡Cómo no va a estar en el equipo Calomino! ¡Cómo no va a jugar! Así se quejaban los diarios de la época cuando el plantel argentino ya estaba en Montevideo para la disputa del segundo Campeonato Sudamericano y el wing izquierdo de Boca aún permanecía en Buenos Aires. Viajó para el primer partido pero se ausentó en el segundo.

”¡Dáguele forte, Calumín! ¡Dáguele forte, Calumín!”, gritaban los hinchas boquenses, muchos de ellos genoveses, buscando palabras para hacerse entender y alentar al ídolo cada vez que lo veían en los alrededores de la cancha de Boca.

Pedro Calomino fue tapa de El Gráfico en 1922, que remarcaba su popularidad.

Calomino no era su apellido de origen. Su verdadero nombre era Pedro Bleo Fournol. Pero fue la familia Calomino la que le dio albergue desde chico en pleno centro, en Corrientes al 300. Hábil y pícaro, enseguida se destacó en los potreros de las calles porteñas.

Copa América de 1919, la previa al partido decisivo entre Brasil y Uruguay.

Newsletters Clarín

Lo que tenés que saber hoy | Las noticias más importantes del día para leer en diez minutos

De lunes a viernes por la mañana.

Recibir newsletter

Jugaba como aficionado en Catedral del Norte, pero un día Oreste Abat lo llevó a probarse en Boca, debutó en Tercera haciéndole el gol del triunfo a River y pasó a Intermedia”, relata en su biografía el sitio web Historia de Boca. En 1911 debutó en la Primera División de Boca y sus hazañas y destrezas en las canchas fueron haciéndose populares.

Pero ninguna tan popular como la famosa bicicleta, esa fantasía de hacer pasar la pelota desde atrás hacia delante y por arriba para desairar al rival de ocasión. “Y cuando más tarde, jugador de Boca Juniors, intervino en los seleccionados argentinos, tenía ya su propia personalidad definida, pero con aquel maravilloso suspenso en las tribunas, que siempre esperaba nuevas fantasías“, contó tiempo después Borocotó en el libro Historia del Fútbol Argentino. 

Calomino jugó cuatro de los primeros cinco torneos sudamericanos (1917, 1919, 1920 y 1921). De los 12 encuentros, apenas faltó en uno, el segundo disputado en Montevideo de 1917. En la Copa América jugada en Río de Janeiro, Brasil, en 1919, en el legendario estadio Laranjeiras, del Club Regatas de Fluminense, fue el pulmón de un equipo aguerrido, pero que sucumbió ante uruguayos y brasileños.

Aquel torneo sudamericano no se jugó en 1918, como estaba previsto, por la pandemia de gripe española que causó la muerte de 40 millones de personas en todo el mundo. A Brasil, el virus llegó a fines de septiembre y lo trajeron marineros que prestaban servicios militares en Dakar, en la costa atlántica de África, y desembarcaron en Recife. En pocos días el virus se extendió a otras ciudades, como San Pablo y Río de Janeiro. En la vieja capital de Brasil, donde debía disputarse el torneo, hubo entre octubre y diciembre de ese año 14.348 muertes registradas.

Brasil fue campeón, consagrándose en la última fecha tras igualar 2-2 con Uruguay en la última fecha. El equipo uruguayo sufrió una tragedia. El 17 de mayo, ante Chile y tras un choque en un jugador rival, se lesionó gravemente el arquero Roberto Cherry, quien falleció 13 días después. Luego de la finalización del torneo, los uruguayos debían jugar la Copa Río Branco con Brasil. Ante la grave situación del compañero, los jugadores charrúas decidieron no disputar el encuentro. Pero en solidaridad lo hicieron los argentinos, que vistieron la casaca celeste. Entre ellos, el famoso Calomino.

La Selección Argentina con la Celeste uruguaya. Pedro Calomino es el segundo desde la izquierda.

Calomino, como sucedería en el Sudamericano de Chile en 1920 y en el de 1921, en el que Argentina, como local, consiguió su primera Copa América, fue titular en cada uno de los tres partidos previstos. Aunque los goleadores argentinos en 1919 fueron Carlos Izaguirre y Edwin Clarcke, ambos de Porteño, con tres conquistas cada uno.

En octubre de 1923 fue  protagonista de un hecho insólito para la época. En un amistoso en la cancha de Boca, se enfrentaron un equipo conformado por mujeres criollas y otro por chicas extranjeras. Calomino era el DT de las argentinas. Una historia que rescató la periodista Ayelén Pujol, quien acaba de publicar el libro “¡Qué Jugadora!”, con la historia del fútbol femenino en la Argentina. 

Como el árbitro (un aficionado) había sido un desastre en la primera etapa, Calomino dirigió la segunda etapa. Y lo hizo con criterio, según informan los diarios. Ya en 1927, Calomino fue designado linesman oficial de la delegación de la Asociación que viajó al Sudamericano de Perú. Como se ve, ya en la década del 20 la fama no era puro cuento.

Los partidos de Argentina

  1. 13-5-1919, vs. Uruguay 2-3 (Izaguirre y Varela en contra). 

  2. 18-5-1919, vs. Brasil 1-3 (Izaguirre). 

  3. 22-5-1919, vs. Chile 4-1 (Clarcke 3 e Izaguirre).

El plantel

Arqueros: Carlos Isola (River) y Andrés Barcos (Estudiantes de La Plata)*;  Defensores: Antonio Cortella (Boca), Armando Reyes (Racing) y Roberto Castagnola (Racing);  Volantes: Ernesto Matozzi (Estudiantil Porteño), Eduardo Uslenghi (Porteño), Pedro Martínez (Huracán), Roberto Felices (Gimnasia La Plata), Emilio Sande (Porteño)*. Juan G. Cilley (San Isidro)* y Ernesto Scoffano (Eureka)*. Delanteros: Pedro Bleo Fournol –Calomino- (Boca), José Laiolo (River), Edwin Clarcke (Porteño), Carlos Izaguirre (Porteño), Juan Perinetti (Racing), Enrique Bricchetto (Boca), Alfredo Martín (Boca), Nicolás Rofrano (River)*, Miguel Faivre (Gimnasia de Rosario)* y Francisco Taggino (River)*. *Fueron convocados pero no jugaron. Atilio Badalini, Francisco Olazar y Alberto Marcovecchio fueron designados en su oportunidad pero después dados de baja. El primero como sanción por no presentarse a una citación previa, y los otros dos a pedido de ellos mismos ya que no podían viajar.

Articulos relacionados