Tras la “paliza” a la UCR y Alperovich, Juan Manzur sale a armar para Alberto FernándezPolítica 

Tras la “paliza” a la UCR y Alperovich, Juan Manzur sale a armar para Alberto Fernández

Enviado Especial a Tucumán

 

Juan Manzur antepone, en cada frase, que es un viejo amigo de Alberto Fernández. Protohistoria K: lo conoció cuando iba con Alberto Balestrini a juntadas del grupo Calafate, clan que esponsoreó Néstor Kirchner para militar la candidatura de Eduardo Duhalde del ’99. Fernández jugó, primero con sigilo y luego abiertamente, para que Manzur corone el 50% de votos de este domingo. El presidencial del peronismo K maniobró para “neutralizar” la intervención de Cristina Kirchner a favor de José Alperovich.

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El resultado, en Tucumán, fue mejor de lo esperado por Manzur: fue una paliza, llegó a 50%, quedó a 30 puntos del segundo, Cambiemos, y casi 40 encima de Alperovich. Ese score definió el ítem que más inquietaba al gobernador: la jefatura del peronismo.

El lunes, horas después del “tucumanazo” electoral, Alperovich felicitó a su ex vice, convertido en su verdugo, y pidió la unidad del PJ para lograr la victoria de los Fernández y “volver a poner de pie a la Argentina”.

En la matemática de los gobernadores peronistas, Manzur ostenta una cucarda: aún con el peronismo dividido, y con un ex jefe del PJ enfrente, llegó a los 50 puntos. Fue, de todos los resultados del superdomingo del 9-J, el que sacó más diferencia sobre el segundo y el que acumuló más votos: 580 mil. 

Ahora empieza un nuevo desafío electoral. Todos juntos a conseguir la victoria de @alferdez y @CFKArgentina para volver a poner de pie a la Argentina.

— José Alperovich (@JAlperovichOk) June 10, 2019

Fernández lo saludó a la distancia, por Twitter y en TV: no voló a Tucumán por pedido de Cristina, que la semana pasada le reprochó la foto con Manzur en el Otamendi, pero también por la indicación médica que le recomendó no volar tras la internación de la semana pasada.

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Hubo favores mutuos. Manzur, reconocen a Clarín en el entorno de Alberto F, activó en un instante crucial: cuando el sábado 18 de mayo, Cristina Kirchner se bajó a la vice y entronizó a su ex jefe de Gabinete, el tucumano operó para que otros gobernadores respalden la nueva fórmula.

Fue el gran golpe de efecto de la doble F: el respaldo -aún con diferente intensidad- de nueve gobernadores del PJ, fue lo que dinamitó Alternativa Federal que venía a los tumbos pero que perdió peso específico con la migración de los mandatarios.

Esta semana, Manzur viajará a Capital para volver a verse con Fernández. El domingo, elogió al candidato y le dedico varias frases amables a Cristina. En Tucumán es vox populi que la ex presidente es amiga de Beatriz Rojkes, la esposa de Alperovich.

Dueño de la victoria en Tucumán, Manzur armará un scrum de gobernadores para escoltar a Alberto Fernández y defender la boleta que comparte con Cristina. “El peronismo en su totalidad se va a encolumnar detrás de la fórmula de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner”, auguró por TV.

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La ex presidenta llegó anoche a Santiago del Estero para la presentación de su libro “Sinceramente”. En la organización a cargo del gobernador Gerardo Zamora sugerían que Manzur podía asistir, al igual que Lucía Corpacci de Catamarca. En Tucumán no hubo ni confirmación ni desmentida oficial.

Como contó Clarín la semana pasada, Cristina ensayará en Santiago la campaña segmentada y enfocada en los territorios donde tiene más adeptos para buscar el “voto adicional”: sus campañólogos dicen que donde mide 60 puntos puede, con presencia y campaña, crecer 5 o hasta 10 puntos.

​Fernández se enfocará, más adelante, en los territorios donde Cristina y el peronismo K peor miden. En esos dominios, por ejemplo Córdoba, el rol de gobernadores e intendentes puede resultar imprescindible.

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Manzur, al igual que el sanjuanino Sergio Uñac, encajan en la táctica de Alberto Fernández para consolidar el peronismo del interior. Deben resolver un entuerto: las listas de diputados nacionales que deben inscribirse el 22 de junio y donde el peronismo K quiere influir.

Será el primer desafío del candidato presidencial: arbitrar entre los gobernadores, la mayoría ganadores con más de 50 puntos, y los K que bajaron sus boletas locales e invocan que el potencial electoral lo aporta Cristina. 

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