El Gobierno busca cicatrizar heridas en las provincias para la elección nacionalPolítica 

El Gobierno busca cicatrizar heridas en las provincias para la elección nacional

El Gobierno buscó relativizar la serie de resultados adversos en las provincias con un argumento conceptual y a la vez con una comparación cuantitativa con 2015. Ante cada derrota apeló al discurso de que separadas de la fecha nacional se dirimen cuestiones locales, que hasta el momento en todos los casos se impusieron los oficialismos y que los candidatos de Cambiemos en general no cosecharon peores números que hace cuatro años.

Para empujar la candidatura de Mauricio Macri el objetivo de la Casa Rosada será curar las heridas lo máximo posible y ya arrancó esa tarea, de cara al cierre de listas. Aun cuando este domingo 16 habrá cuatro comicios más para gobernador, en Santa Fe, San Luis, Tierra del Fuego y Formosa.

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Marcos Peña, Rogelio Frigerio, Francisco Quintana y Humberto Schiavoni encararon reuniones con candidatos y referentes provinciales. Unos 30 intendentes radicales de Córdoba visitaron al jefe de Gabinete en la Casa Rosada la semana pasada, luego de la interna y el paso en falso de Mario Negri y Ramón Mestre. La polarización cada vez más acentuada con el debilitamiento de las terceras vías redujeron el margen de fugas, según consideraron con cierto alivio (“no tienen donde ir”) en el macrismo, aunque en el armado de las listas estará la llave para asegurar el involucramiento en la campaña nacional.

Curioso: lo que el Gobierno espera de los peronistas que separaron las fechas, “que se abran” de la disputa por la presidencia, es decir que no jueguen a fondo en agosto y octubre, intentará evitarlo de los propios. La pelea central estará como siempre en la provincia de Buenos Aires y el puñado de distritos más relevantes, aunque no podrá descuidar ningún territorio en un escenario en el que “no sobra nada”.    

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“Queremos cicatrizar todas las heridas y ellos (por los referentes provinciales) van a tener injerencia en la definición de las candidaturas. Es un rompecabezas, que hay que traducir a nombres propios para cerrar bien”, contó uno de los integrantes de la mesa política y encargado de las negociaciones.

Hasta el momento el macrismo acumuló caídas en diez provincias, nueve en elecciones generales (Neuquén, Río Negro, Córdoba, La Pampa, San Juan, Misiones, Tucumán, Entre Ríos y Chubut) y en las primarias de Santa Fe. Para gobernador cortó la racha con el triunfo en Jujuy, se impuso en las PASO de Mendoza y en las legislativas de Corrientes.

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En estos días circularon por la Casa Rosada mapas y planillas provinciales que incidirán en la estrategia y en la definición de las candidaturas. “Hay un criterio que es el de respetar los espacios que ponen bancas en juego, en principio tienen la prioridad”, marcaron uno de los puntos a favor del PRO: a 28 de sus diputados se les vencerá el mandato en diciembre, a 16 de la UCR y a dos de la Coalición Cívica.

Para medir el volumen de las fuerzas en pugna también apareció un “semáforo” de acuerdo con los apoyos de gobernadores a la fórmula Fernández-Fernández. El Gobierno ubicó diez de ese lado (Juan Manzur, Gerardo Zamora, Sergio Uñac, Gildo Insfrán, Alberto Rodríguez Saá, Lucía Corpacci, Carlos Verna, Sergio Casas, Alicia Kirchner y Rosana Bertone), cuyos distritos representan el 13,5% del electorado nacional; en Cambiemos o fuera del kirchnerismo a 12 (los cinco propios más Juan Schiaretti, Juan Urtubey, Mariano Arcioni y Miguel Lifschitz en principio en Alternativa Federal y los tres provinciales “al margen”, Omar Gutiérrez, Hugo Passalacqua y Alberto Weretilneck), sumados sus distritos un 80,4% del padrón; y en zona gris a Gustavo Bordet -la lista era previa al domingo- y Domingo Peppo, este último en disputa con Jorge Capitanich.

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También aparece la comparación con las elecciones a gobernador en 2015, un argumento con el que el macrismo intenta bajar la preocupación ante las derrotas: “En la mayoría venimos igual o mejor”. En Santa Fe asoma difícil alcanzar 30,56% de hace cuatro años, cuando Miguel Del Sel quedó a menos de dos mil votos de Miguel Lifschitz. “Ahí hay que remontar el tercer puesto, también cuidar que no queden heridos de la interna de Mendoza”, advirtió otro de los armadores en referencia a la disputa entre Rodolfo Suárez y Omar de Marchi. Algunos apuestan a Alfredo Cornejo al tope de la boleta de diputados nacionales, para asegurar el empuje del radicalismo. Lo mismo con Marcelo Orrego en San Juan. 

En algunas provincias los candidatos a legisladores quedaron en principio definidos de antemano como parte de las negociaciones por los postulantes a gobernador, como Federico Angelini en Santa Fe (a condición de liberar el camino a José Corral) y Sergio Wisky en Río Negro (la postulante fue Lorena Matzen). En Entre Ríos la cabeza a senadores también quedó para el PRO y podría ubicar ahí a Alfredo de Angeli.

Las derrotas en Río Negro y Neuquén dejaron radicales afectados por la sintonía del Gobierno con los oficialismos locales para evitar triunfos del kirchnerismo. En el primer caso la Casa Rosada mira la posible postulación de Alberto Weretilneck a senador para explorar un acuerdo y en Neuquén busca recomponer con la elección en la capital, el 22 de septiembre, con cierre de filas a favor de Marcelo Bermúdez.

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