El voto en las provincias manda señales que dejan contentos a todosPolítica 

El voto en las provincias manda señales que dejan contentos a todos

Este lunes, María Eugenia Vidal hará un último intento por torcer la decisión de Sergio Massa de firmar un acuerdo con el kirchnerismo. A su regreso de Colombia, la gobernadora bonaerense tiene planeado hablar con Massa y ofrecerle compartir la boleta electoral para las PASO de agosto, una lista que a la vez podría competir con la de Mauricio Macri y Vidal y acaso también con la de Juan Manuel Urtubey y Vidal. De ese modo, Vidal intentará sumar los apoyos de tres candidatos presidenciales para equiparar su propio nivel de intención de voto, visiblemente superior al que consigue Macri en la Provincia.

La gestión de Vidal no será sencilla. Massa lleva varios días negociando y evaluando ofrecimientos y propuestas de Alberto Fernández y Máximo Kirchner, que intentan sumarlo al kirchnerismo, esta vez bajo la forma de una coalición que evite el nombre de Frente Para la Victoria, Unidad Ciudadana y otras etiquetas que se asocian automáticamente a la figura de Cristina Kirchner. A su vez, Massa publicó el sábado un documento en el que volvió a convocar a una amplia coalición opositora que genere “una nueva mayoría posgrieta”.

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Un dato determinante es que en el texto castigó con dureza a Macri y no mencionó, ni siquiera elípticamente, al kirchnerismo. Sin embargo, en una decisión que tomó con plena conciencia, dejó afuera de sus críticas a Vidal. Por esa puerta entreabierta tratará de entrar la gobernadora para conversar con quien fue su mejor aliado en todos sus años de gestión. Massa habló en el fin de semana con Federico Salvai, mano derecha de Vidal y la persona que concentra todas las decisiones políticas en su gobierno.

De esas charlas surgió una sola certeza: que Massa definirá el lunes su destino y lo comunicará el 12, cuando cierre el plazo para inscribir alianzas. ¿Estará dispuesta Vidal a hacer campaña en la provincia sin Macri? ¿Estará dispuesto Macri a no hacer campaña en la provincia y a escuchar todos los días críticas a su gestión de la boca de un candidato que comparte boleta con Vidal? Son condiciones casi imposibles de aceptar para Cambiemos, pero pueden ser la chispa que necesita esa negociación para volver a encenderse. Sin eso, Massa acordará irremediablemente con el kirchnerismo, y el oficialismo tendrá por delante nada más que la noche negra en el distrito que concentra casi el 37 del padrón electoral.

Si se cuentan las votaciones de este domingo, ya eligió gobernador otro 24% de los votantes argentinos. El paisaje de quienes consiguieron ganar es multicolor: dos partidos provinciales de buena relación con Macri, cuatro peronistas volcados a la unidad con el kirchnerismo, un pejotista clásico con aversión por Cristina Kirchner, un gobernador de excelente relación con Sergio Massa y un cambiemita hecho y derecho.

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Dentro de ese panorama, las cinco elecciones de este domingo no desentonan: también traen buenas noticias para todos. El tucumano Juan Manzur y el entrerriano Gustavo Bordet, dos peronistas que anunciaron su apoyo a la fórmula de Alberto Fernández y Cristina Kirchner, consiguieron ser reelectos. Massa viajó a Chubut para festejar con su amigo Mariano Arcioni y Gerardo Morales le dio a Cambiemos su primer triunfo en el año.

En Mendoza, a su vez, la provincia más poblada de las que votan en este turno, con 4,3% del padrón nacional, Cambiemos fue la fuerza más votada. Fue una PASO, no un comicio para designar gobernador como los otros cuatro casos. La mala noticia para Macri fue que su precandidato a gobernador perdió contra el postulante radical. Una sola cosa tienen en común todos esos resultados: siempre ganaron los oficialismos. El Gobierno se pone contento con ese dato, pero lo cierto es que nada indica que esa tendencia vaya a mantenerse todo el año.

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Esa trama de derrotas y buenas noticias para unos y otros en las provincias se teje en un campo que se convirtió en barro desde que Cristina Kirchner decidió darle la candidatura K a su ex jefe de Gabinete. Es cierto que, según las encuestas que se conocen, el nombre de Alberto Fernández no le dio más votos de los que que ya tenía esa boleta sin él, pero sí sucedió que corrió la oferta del kirchnerismo hacia el centro del espectro político, tal como detectó el politólogo Andrés Malamud. Ese movimiento de Cristina le achicó la avenida a Massa y reavivó la posibilidad de que el kirchnerismo recupere votos de desencantados en una segunda vuelta presidencial en noviembre. En cambio, si logran sacar a Massa de la pelea por la presidencia, se les hará más fácil cosechar votos para el primer turno de octubre, la fecha que hoy en el propio Gobierno consideran como la más complicada.

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