Ni Una Menos: el observatorio de violencia lleva su nombre, pero el femicida está libre y ataca de nuevoSociedad 

Ni Una Menos: el observatorio de violencia lleva su nombre, pero el femicida está libre y ataca de nuevo

En el caso de Adriana Marisel Zambrano, cuyo nombre lleva el Observatorio de Violencia de Género de la Casa del Encuentro, son muchos los motivos que causan dolor a su familia, y muchos también los elementos que indican que la justicia se equivocó no solamente una vez, sino varias.

En principio, Mercedes Zambrano, hermana de Marisel, no puede nombrar al femicida de su hermana. No puede hacerlo por disposición de la Justicia, a pesar de que es público su nombre: se trata de José Zerda, expareja de Marisel y padre de su hija de 9 meses, que la mató brutalmente a puntapiés y la golpeó en la cabeza con un nivel de albañil hasta provocarle pérdida de masa encefálica.

Atravesados por el Femicidio difunde el caso de Marisel, asesinada en Jujuy hace ya diez años.

Abandonó la escena del crimen y dejó a la beba sola, abandonada sobre el cadáver de su madre. Sin embargo, para los jueces, se trató de un homicidio preterintencional, por el que fue condenado a cinco años de prisión “No tomaron en cuenta ni el vínculo ni la alevosía, y al final cumplió solamente dos años y medio, porque estuvo con salidas transitorias por buen comportamiento y por hacerse evangélico“, protesta resignada, Mercedes.

La relación del femicida con su hija fue una verdadera fuente de tortura para la familia de Marisel. “La obligaban a vincularse porque la nena no quería ir. Siempre que volvía, tenía vómitos y diarrea, somatizaba todo. Y cada vez la forzaban a verlo más días. Incluso llegó a pedir llevársela de vacaciones”, recuerda.

Cumplió solamente dos años y medio, porque estuvo con salidas transitorias por buen comportamiento y por hacerse evangélico

El martirio terminó cuando Zerda fue acusado por sus dos siguientes parejas de violencia. “La nena era constantemente testigo de cómo las golpeaba. Incluso llegó a esconderse debajo de una mesa con su hermano mayor”, se angustia Mercedes.

Zerda estuvo prófugo por haber causado daño a su última mujer: le quebró ambas muñecas. “Dicen que lo detuvieron en Río Negro, pero que lo dejaron de nuevo en libertad”, se queja. “Es un peligro para todas las mujeres. Mi sobrina no quiere verlo mas: incluso quiere cambiarse el apellido“, agrega.

“Ella vive presa con mi mamá mientras él sigue libre. No puede salir con amigas, no puede ir a una plaza. Le tiene miedo”, concluye. “No es justo”.

Mercedes dice que el hecho de que el Observatorio lleve el nombre de su hermana le causa sensaciones contradictorias. Orgullo, pero también mucha pena. Está agradecida a la Casa del Encuentro por el acompañamiento y la memoria.

Mercedes, su madre y sus hermanos forman parte de la asociación Atravesados por el Femicidio.

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