Cuentas públicas: ¿hasta cuándo resisten los superávits gemelos?Economía 

Cuentas públicas: ¿hasta cuándo resisten los superávits gemelos?

Después de 8 años, en el primer cuatrimestre de 2019 reaparecieron los superávits gemelos. Los saldos favorables tanto en comercio exterior como en las cuentas públicas no se conseguían en simultáneo desde el primer cuatrimestre de 2011. Pero esta vez la solvencia de estos dos indicadores que en la primera fase del kirchnerismo eran considerados los pilares del modelo económico están puestos en duda. Para los analistas económicos en los próximos meses se perderá el superávit fiscal primario -el saldo que se obtiene antes de computar el pago de los intereses de la deuda- y al mismo tiempo advierten que el saldo comercial favorable tiene pies de barro: existe porque la recesión  tira hacia abajo las importaciones y no por un efecto saludable de expansión de las exportaciones.

En el primer cuatrimestre, el superávit fiscal primario -antes del pago de la deuda- llegó a $ 10.846 millones, equivalente al 01% del PBI. Esto fue fruto del ajuste en la cuentas públicas: mientras los ingresos crecieron 43,8%, los gastos aumentaron 36,2%. En los dos casos, la suba estuvo por debajo de la inflación, que alcanzó el 56% en los últimos doce meses.

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Pero cuando se computa el pago de la deuda, la cuenta pasa a dar negativo. En este caso con un déficit de $ 180.855 millones para los primeros cuatro meses del año. Por esta divergencia los analistas aclaran que los superávits gemelos plenos solo existen cuando se computa también el pago de la deuda.

En el acuerdo con el FMI se estableció originalmente una meta de déficit primario cero para todo el año, pero con la profundización de la recesión el ministro Nicolás Dujovne  negoció llevar el déficit a 0,5% del PBI

Por el lado de la balanza comercial el resultado positivo del primer cuatrimestre fue de US$ 3.147 millones, el más alto para ese período desde 2012. Con relación a igual período del año pasado las importaciones cayeron 28,9% mientras que las exportaciones descendieron 1,2%.

Para Guido Lorenzo, director de la consultora LCG, “mientras que la actividad siga sin repuntar posiblemente veamos un nivel de importaciones muy bajo y eso lleva a tener superávit comercial. Nosotros creemos que eso se va a extender todo el año. Por otro lado, el superávit primario se evaporará antes de las PASO. Para el año tenemos previsto un déficit de 0,5% que podría llegar a 0,8%”.

Nadín Argañaraz, director del IARAF, indica que computando el pago de la deuda “en materia fiscal en todo el año vamos a tener un déficit del 3,5% del PBI. Para llegar a fin de año con un rojo primario en línea con lo pactado con el FMI “es necesario tener a fines de septiembre un superávit primario de $ 100.000 millones, equivalente al 1% del PBI. Por cuestiones estacionales en el último trimestre del año suele darse un déficit del 1% del producto”. 

En un contexto recesivo, cerrar el año con un déficit primario del 0,5% “es un enorme desafío teniendo en cuenta la pobre performance que están teniendo los derechos de exportaciones con relación a lo que se presupuestó. También impuestos como IVA, Ganancias y Cheque están con una dinámica menor a la presupuestada”.

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Con respecto a la balanza comercial, Argañaraz señala que “este año se va a sostener el superávit porque la reactivación no va a ser tan importante. Yo creo que será de US$ 8.000 millones”.

¿Y que pasará en 2020 si como se pronostica la economía vuelve a crecer?

“No sé si el superávit va a desaparecer en un año, pero entiendo que se va a achicar de manera importante”, dice Argañaraz. “La clave hacia adelante es lograr el aumento de las exportaciones que es lo que no se está dando. Sin más exportaciones en algún momento va a volver el déficit comercial, si no es en 2020 será en 2021“.

Federico Furiase, de la consultora EcoGo, estima que el superávit comercial se mantendrá durante el año y llegará a US$ 8.500 millones. “El problema es que esta recomposición del saldo se da de prepo por el desplome de las importaciones antes que por un salto de las exportaciones. Para que las exportaciones crezcan tiene que haber una expectativa de tipo de cambio real más competitivo en el tiempo, para lo cual será clave bajar el gasto y la inflación”.

No creo que el superávit fiscal se sostenga dada la dinámica de una recaudación que viene viajando por detrás de la inflación en un contexto recesivo”, apunta Furiase. “Proyectamos un déficit antes de intereses de 0,9% del PBI, consistente con un gasto primario viajando al 31,6% y una recaudación viajando al 42,7%”.

“Pero queda claro que dada la mochila de la inflación y la deuda y un nivel alto de riesgo país, Argentina va a tener que bajar el gasto público y la inflación de una forma sostenida“, indica Furiase.

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