La patada del camello, una obra de opuestos y complementariosEspectáculos 

La patada del camello, una obra de opuestos y complementarios


La patada de camello

El arte nos describe y a la vez nos interpela, nos permite desarrollar procesos de evolución y en simultáneo descubrirnos en el acto de la creación. Un claro ejemplo de esa magia radica en
La patada del camello, la obra de teatro creada en conjunto por Sofía Gonzáles y Sandra Criolani que promedia su segunda temporada, y se puede ver los sábados a las 21:00, en
El Método Kairós. En la misma, las autoras y actrices, nos acompañan en la travesía de preguntarnos cómo afrontar la turbulencia que implica hacernos cargo de nuestra existencia, qué hacer frente al sacudón de una noticia -buena o mala-, y hasta cuándo esperar antes de accionar para que todo suceda.

“Quedarse y repetir, como romper todo y escapar, son maneras de no hacernos cargo de los conflictos de nuestras vidas -afirma Sofía Gonzáles- para integrar nuestra persona y trabajar sobre aquello que nos está cortando la libertad, necesitamos hacernos cargo de quiénes somos y lo que está pasando. Y claro que salir de la zona de confort nos preocupa y nos angustia, tenemos que entregar el control y eso da miedo. Pero creo que el arte está precisamente para darnos alas, para volar más allá y así elaborar nuestra vida y nuestros conflictos. Eso es para mí la magia del arte, y en mi caso el proceso de construcción de la obra vino desde ahí y es algo que me transforma cada día”. En esa línea, Sandra Criolani agrega: “Con Sofía nos hicimos cargo de que, como actrices y como seres humanos, tenemos mucho para decir y quizás no encontrábamos por fuera el espacio para hacerlo, entonces decidimos generarlo nosotras. Creo que es muy importante hacerse responsable de que el poder de la creación está en nosotros, y no hay que quedarse esperando propuestas externas sino descubrirse a uno mismo.”

La dupla creativa se conoció en las clases de teatro brindadas por Augusto Fernandes, González cuenta en su haber con participaciones en tiras como
Soy Luna, Un Gallo para Esculapio, Las Estrellas y
La forma de las cosas; mientras que Criolani hizo lo propio en
Once, Las brujas de Salem, Farsantes y también se la puede apreciar en la flamante película
El Kiosko, coprotagonizada junto a Pablo Echarri.

En
La patada del camello Sofía interpreta a Candela Castro, una artista plástica que, al no poder hacer frente a una noticia inesperada, decide escapar hacia Egipto y en el vuelo de avión se encuentra con Sandra que encarna a Pilar, quien está viajando en busca de una nueva realidad. Durante el recorrido el vínculo entre ambas va
in crescendo, a punto tal de fundirlas en el desenlace del relato en un abrazo vital, capaz de vulnerar hasta el fin el lagrimal de la platea entera. “Fue una sincronía natural muy interesante -cuenta Criolani- desde el caso particular complejizamos a los personajes y se fueron convirtiendo en arquetipos. Partiendo de esa premisa real, construimos la historia tomando lo que nos inspiraba de astrología para crear protagonistas en base a opuestos complementarios”.


La patada de camello, la obra culmina su temporada el mes próximo

En esta sumatoria de las partes, es menester destacar la participación de Federico Ferreyra como el Comisario de a Bordo que con sus apariciones aporta diálogos claves para comprender el verdadero eje narrativo de la historia. A su vez, Sebastián Lerena es el encargado de tocar la viola y el violín en vivo, y es el autor de todas las piezas musicales y sonidos de la obra, incluido el de despegue del avión. La escenografía está a cargo de Sabrina López Hovhannessian, y todo el grupo artístico es dirigido con absoluta precisión por Nesti Domínguez.

“Nos basamos en un caso clínico de una terapia alternativa, y a partir de ahí voló nuestra imaginación. Con Sandra desarrollamos un sistema donde cada una escribía por separado y una vez por semana nos juntábamos a poner en común”, agrega González y Criolani suma su voz: “Nos conocimos e inmediatamente nos pusimos a trabajar, en el proceso nos hicimos amigas y nos dimos cuenta de que teníamos mucho para dar cada una por separado, y que además compartir un proceso de creación podía ser muy enriquecedor”.

En el resultado confluyeron temas del interés de las autoras y algunos otros empapados del inconsciente colectivo, en el guión se pone en debate el concepto de familia, la identidad sexual, y el accionar sobre embarazos no deseados y la violencia de género, entre otras situaciones que atraviesan los vínculos humanos en sus diversos estadios.

“Abarcar esos temas fue la consecuencia natural de escribir desde un lugar personal y genuino de cada una. Comenzamos a crear en 2015 y estrenamos la primera temporada en 2018, en pleno auge de la ley por el aborto legal, seguro y gratuito -recuerda González- esa coincidencia con la agenda social nos hizo sentir que íbamos por el camino adecuado, hablamos de temas fundamentales en los que personalmente creo apasionadamente y fue maravilloso estrenar en aquel momento histórico, aunque lamentablemente solo se llegó a la media sanción de la ley. ¿Existen las casualidades? No, fue magia”.

Las funciones a sala llena de
La patada del camello no es una obra al azar del destino, es causalidad por intuición y acción de las personas que componen un elenco que -semana a semana- es capaz de transmutar la violencia de una patada en metáfora de resurrección.

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