El peronismo no K quedó dividido frente a la convocatoria al diálogo del GobiernoPolítica 

El peronismo no K quedó dividido frente a la convocatoria al diálogo del Gobierno

Sergio Massa y Roberto Lavagna reaccionaron con fuertes críticas al Gobierno de Mauricio Macri, luego de que la Casa Rosada hiciera un llamado al diálogo con la oposición para garantizar la estabilidad del país hasta diciembre. Pero los precandidatos presidenciales, hoy enfrentados en su disputa por captar el voto del espacio opositor alternativo, no cristinista, mostraron diferencias, al menos en su estrategia ante la jugada de la Casa Rosada. 

Temprano, Lavagna habló de “especulación política” del Gobierno y cuestionó que para que haya diálogo tiene que haber “una escucha sincera, y no marketing”. Massa, si bien dejó abierta la puerta a las conversaciones pidió discutir una agenda social y económica para “evitar ir a lo peor” y reclamó que la convocatoria se haga “a todos los sectores sin exclusiones”, desde los jubilados y las pymes hasta -en el terreno político- Cristina Kirchner, si bien no la mencionó en forma directa.

Massa, sin embargo, se mostró descreído de las intenciones de la Rosada, y advirtió de una “trampa electoral para mantener la grieta”. “El Gobierno quiere dividir a la oposición”, sostuvo el tigrense, y remarcó que “sin cambio de rumbo no hay diálogo”.

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El líder renovador habló en conferencia de prensa en sus oficinas de Avenida del Libertador al 800. Venía de analizar con sus asesores de campaña la respuesta al Gobierno frente a los 10 puntos propuestos al peronismo no kirchnerista. En su estrategia electoral hacia el electorado K, se encargó de exhibir que el kirchnerismo no podía quedar afuera, con un Gobierno que dice “quienes son los buenos y los malos”. Más temprano, Lavagna, había salido a cuestionar la convocatoria oficialista como “marketing” de campaña y a advertir que “no funcionará”.

“La propuesta del Gobierno es insuficiente, y no quieren corregir el rumbo. ¿El diálogo es para salvar al Gobierno, o salvar a la Argentina? Macri fracasó y no lo quiere reconocer. El problema es hoy y cómo llegamos a diciembre”, dramatizó Massa. Resaltó que hasta el momento nadie del Gobierno se había comunicado con él, ni con gente de su entorno. “Un diálogo serio no se convoca por whatssapp o por filtraciones de la prensa”, cuestionó. Lavagna también hizo saber que no había sido convocado, aunque hacia la tarde trascendió que el Presidente lo había llamado.

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“Acá no hay ningún acuerdo, hay una operación del Gobierno que carece de contenido, con algunos vacíos y lagunas tremendas. De lo que hay que hablar es de cómo salir de la situación de estancamiento y no de acuerdos que no tienen nada detrás”, planteó Lavagna. En un hilo de twitter respondió críticamente a cada uno de los 10 puntos planteados por el Gobierno.

El también precandidato a presidente por Alternativa Federal, el gobernador de Salta Juan Manuel Urtubey, se mostró más enterado -sería a través de contactos con el ministro del Interior, Rogelio Frigerio- y salió a definir que  ningún dirigente político “se puede negar a debatir políticas públicas con el Gobierno, aunque tengamos diferencias ideológicas sobre cómo se implementarían para poder solucionar los problemas de la gente”.

“Negarse a debatir sobre cómo solucionar los temas sería antidemocrático y lograr consensos entre todos sería una demostración de madurez política”, afirmó Urtubey a Telam.

El senador Miguel Pichetto, jefe del interbloque de Argentina Federal, y actor clave del espacio del peronismo no K, pidió sumar a gobernadores y sindicalistas al acuerdo que propone el Gobierno.

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Pero Pichetto sostuvo que los consensos “deben ser discutidos de manera responsable y sin especulación ni contaminación electoral junto a los gobernadores y los representantes de los trabajadores”. En un comunicado, indicó que “es necesario para la Argentina que las fuerzas políticas acuerden puntos básicos de entendimiento, ya que esto le dará previsibilidad a nuestro país respecto de las políticas públicas básicas que se requieren para una nueva etapa”.

Un punto central es la necesidad del Gobierno de dar señales de estabilidad frente a los mercados y al FMI. En este aspecto Lavagna y Massa parecen coincidir: hablan de un “nuevo” acuerdo con el FMI, para poder pagar los vencimientos. Marco Lavagna, el diputado hijo del economista, ya ha dicho que el segundo acuerdo con el Fondo “va a fracasar” y reclamó a la Casa Rosada negociar rápidamente para que el próximo gobierno tenga un mejor horizonte. Massa este viernes sostuvo -recordando una frase de Néstor KIrchner- que “los muertos no pueden pagar” e insistió en que se debe reactivar primero la economía.

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