Juan Martín Del Potro se somete a una prueba de fuego para intentar la vueltaDeportes 

Juan Martín Del Potro se somete a una prueba de fuego para intentar la vuelta

Juan Martín Del Potro tiene una esperanza que hace latir más fuerte su corazón de campeón. El argentino emprendió viaje hacia Madrid, donde la semana próxima se jugará un Masters 1000 que reunirá a los mejores jugadores del circuito, y probará su físico para saber si finalmente quedaron atrás los problemas en la rodilla derecha que arrastra desde la fractura de rótula en octubre de 2018.

Todavía no tiene el tandilense una decisión tomada sobre su presentación o no en la capital española. Diversos factores favorecen la posibilidad del regreso: su buen andar en los entrenamientos en polvo de ladrillo; la presencia en la ciudad del médico Ángel Ruiz Cotorro, que fue quien le prescribió el tratamiento para recuperar la rodilla afectada; y el hecho no menor de que podrá arrancar el torneo directamente en segunda ronda, al figurar entre los ocho mejores preclasificados, y así demorar un par de días su debut.

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Delpo buscará de cualquier manera evitar un regreso apresurado como el que ya protagonizó este año en el ATP 250 de Delray Beach. Parecía todo servido en ese torneo, uno de sus preferidos, para que la participación fuera el puntapié inicial de una de sus tantas vueltas triunfales. Pero la realidad le dio un duro golpe: luego de las victorias ante el japonés Yoshihito Nishioka y el estadounidense Reilly Opelka, Del Potro cayó en cuartos de final contra el local Mackenzie McDonald con visibles muestras de dolor en la rodilla maldita. No volvió a jugar después de eso, y se sometió al tratamiento conservador que le propuso Ruiz Cotorro, con la idea de evitar una operación que le daría todavía más incertidumbre a su futuro.

En estos momentos, la prioridad para Del Potro es la salud, como le había ocurrido a la salida de las operaciones de muñeca que le provocaron largos períodos de inactividad en el pasado. Por eso poco le importó su crecimiento esta semana en el ranking de la ATP, donde se favoreció por resultados ajenos para escalar del noveno al octavo puesto. Más allá de que su ubicación actual le permitirá facilidades en los cuadros -como enfrentar a rivales más rezagados en el listado o quedar libre en instancias iniciales de algunos torneos-, el argentino sabe que es inexorable una caída si primero no lo acompaña su físico para poder jugar en plenitud.

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Así las cosas, habrá que esperar las sensaciones de Del Potro en cancha para saber si finalmente, ya con 30 años, está listo para dar otra vez el gran paso del regreso. Ese que realizó en anteriores ocasiones con éxito y que su corazón de campeón lo empuja a dar una vez más. El tema, claro, es que su ajetreado físico le permita otra vuelta en plenitud.

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