Eduardo Rovner: hacer propia la gran aventura de escribirEspectáculos 

Eduardo Rovner: hacer propia la gran aventura de escribir


Rovner también dirigió el Teatro San Martín Fuente: Archivo

1942-2019

“Soy una máquina de hacer. Tiene que ver con mi personalidad. Vivimos en una sociedad que habla todo el tiempo sobre lo que habría que hacer. Yo hago”. De esta manera sencilla, el autor y director Eduardo Rovner explicaba cierta compulsión que tenía por desarrollar múltiples actividades. El creador, que falleció ayer en Cariló a los 76 años, dejó un legado muy importante. Cerca de cincuenta obras teatrales, la edición de libros que publicó a través de la editorial Emergentes, que él conducía, y la producción de materiales teóricos reunidos en la revista Espacio de crítica e investigación teatral, que dirigió entre las décadas del 80 y 90.

Rovner era un profundo enamorado del teatro y de la música. Y si bien tenía una formación técnica -era ingeniero electrónico egresado de la UBA- eso no impidió que desarrollara estudios de violín en el Conservatorio Municipal de Música Manuel de Falla y que fuera captado por la escritura teatral convirtiéndose, en este campo, en unos de los dramaturgos argentinos más destacados que dio la generación que comenzó a desarrollar su trabajo durante los años 70.

“En todas mis obras aparece, además del humor, el conflicto entre los afectos y los grandes proyectos; entre el deseo y los deberes impuestos culturalmente, los que llevados a sus últimas instancias suelen impulsar al hombre a la insensibilidad, la tolerancia y la crueldad con quienes tiene más cerca (muchas veces, paradójicamente, en nombre de ‘los más puros ideales’)”, explicó el autor, quien en sus inicios mostró una fuerte adhesión al realismo que luego fue matizando con textos en los que asomaban el grotesco o el absurdo. También realizó algunas versiones para teatro musical.

En las últimas dos décadas, las obras de Eduardo Rovner alcanzaron una difusión muy fuerte en Latinoamérica y Europa. Cada año tenía más de diez producciones estrenándose en países como España, Finlandia, República Checa, Eslovenia, Israel, Estados Unidos, Australia, México, Cuba, Costa Rica, Puerto Rico, Colombia, Brasil, Paraguay y Uruguay.

Algunas de sus piezas más solicitadas fueron
Volvió una noche, Cuarteto, Concierto de aniversario, Te voy a matar, mamá y
Lejana tierra mía, textos que tuvieron una fuerte repercusión cuando se estrenaron en Buenos Aires y que siguen representándose con mucha frecuencia. De hecho,
Volvió una noche, Cuarteto y
Una pareja están de gira por España. La primera de estas obras lleva 16 temporadas en la República Checa, mientras que
Viejas ilusiones se presenta en El Crisol de esta ciudad.


Eduardo Rovner, viejas ilusiones Fuente: Archivo

Eduardo Rovner estuvo también muy ligado a la gestión teatral. Formó parte de la comisión directiva de Teatro Abierto en los años 80, época en la que además coordinó el plan de difusión del texto dramático en el exterior, un programa del Ministerio de Relaciones Exteriores; integró el Consejo de Cultura de la Nación y fue director general y artístico del Teatro San Martín, entre 1991 y 1994.

También tuvo una reconocida actividad académica. Fue docente en dramaturgia de la Escuela Nacional de Arte Dramático y en la Maestría de Teatro de la Universidad de Buenos Aires. Fue uno de los fundadores del Grupo de Estudios Dramatúrgicos Iberoamericanos y vicepresidente de la Fundación Roberto Arlt, para estímulo de la investigación teatral.

Galardonado en numerosas oportunidades, algunas de las distinciones que recibió fueron: Premio Casa de las Américas, Primero y Segundo Premio Nacional de Dramaturgia, Premio Argentores (en cuatro oportunidades), Premio ACE de Argentina y también de Nueva York, Premio de la Asociación de Autores de España, Premio Florencio de Uruguay, entre otros.

“Lo interesante de la escritura es que sea una aventura -explicó en una entrevista publicada en
LA NACION hace un par de años-. Quiero descubrir una historia que me descubra a mí mismo. Porque si ya conozco esa historia, lo más probable es que el espectador también la conozca. En la medida en que yo me sorprenda es posible que el espectador también lo haga”.

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