Un potrero digital para la “capacitación inclusiva”Economía 

Un potrero digital para la “capacitación inclusiva”

Lo llamaron Potrero Digital y nació de una iniciativa de la entonces directora del Fondo Nacional de las Artes y actual alma de la Fundación Compromiso, Carolina Biquard; la Cooperativa “La Juanita”, bajo la batuta de “Toty” Flores y su hija Silvia; y la productora “Mundo Loco”, de Juan José Campanella y Gastón Gorali. Está en el corazón de La Matanza y se trata de un espacio de enseñanza en animación, marketing, inglés digital y videojuegos cuyo modelo se está replicando en otras provincias. Cuenta Silvia Flores que no hace falta tener la secundaria completa para convertirse en un programador de clase mundial. Diseñaron los módulos para la gente que trabaja con 12 horas semanales que se acomodan a la mañana y a la tarde. Tienen 100 personas en las aulas. Y hay detrás 300 listas para los próximos cursos. Se sostienen con aportes privados. “Es educación digital inclusiva. Somos una escuela abierta de oficios digitales”, dice quien junto a su padre fundó la cooperativa “La Juanita”, tras la crisis del 2001 en Gregorio de Laferrere. El Potrero Digital tiene un programa de pasantías, a tal punto que el Santander inauguró allí un call center. El Santander fue precisamente uno de sus socios. La embajada de Estados Unidos vía Icana lleva a adelante los programas de las clases de inglés. Y también están Roboticar y la Fundación Argentina de Videojuego.

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Bedson es un laboratorio dedicado a la salud animal que nació en 1979 de la mano de Arnaldo Colusi, ya fallecido, y de Omar Romano Sforza. En 1982 inició “la titánica tarea de apostar al comercio internacional”, según define Sforza. Lo hicieron gracias a ser pioneros en el uso de la fosfomicina, un antibiótico para animales productores de proteína animal para consumo humano. También, en la utilización de hidratos de carbono de alta energía para uso veterinario. Y desarrollaron aditivos alimenticios, de origen natural, para los animales de consumo humano. Cuentan con filiales en Guatemala, República Dominicana, EE.UU., México, España, Malasia y El Líbano. Recientemente instaló una de sus áreas de investigación en el Parque Tecnológico de Andalucía, en Málaga, España. La novedad es que Sforza, ex presidente y principal accionista de Bedson, ha sido designado director asesor del Grupo Armejo Yepez en Perú, un conglomerado de laboratorios y alimenticias, además de fuertes intereses en la industria de la Construcción. Le encomendaron crecer mucho más en Africa.

La historia de los emprendedores Walter Orchessi, Marcelo César y Lucas Tagarelli no difiere de la de tantos otros. Estos ingenieros arrancaron en el dramático 2001 en la bonaerense Victoria con el desarrollo de tecnología para terceros. Bautizaron a su empresa con el nombre de Apexar, una manera de referirse a que, a pesar de todo, seguían. En eso observaron un nicho en el caso de los equipos médicos, como los oxímetros de última generación, que miden las pulsaciones y el nivel de oxígeno en sangre. De allí a la creación de “Koala”, una cuna neonatal que monitorea desde los signos vitales a la posición del bebé, fue un paso. Hoy lideran con ventas en Alemania, Grecia, Chile, México y Polonia.

Los skaters Jamie Thomas y Chad Foreman crecieron en Dothan, Alabama, Estados Unidos. En 2003 crearon una marca de calzado especial para ese deporte. La llamaron Fallen Footwear, que se posicionó entre las cinco más importantes del mundo. Pero dejaron de operar en 2016. La novedad es que, en busca de oportunidades, una pyme bonaerense con nombre en inglés, Town Connection, decidió comprarla. Invirtió $15 millones entre la adquisición, el lanzamiento global, los registros y las redes sociales, que cuentan con más de 470 mil seguidores. “La proyección de ventas para este año es de 160 mil pares, incluyendo nuestro país, donde se fabrica indumentaria bajo la marca O’Neill para el mercado doméstico y Uruguay”, explica Ronnie Mazzei, dueño de Town Connection.

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