Francia: los “chalecos amarillos” buscan renovarseSociedad 

Francia: los “chalecos amarillos” buscan renovarse

Juntos. Ayer se mezclaron reclamos sociales con reivindicaciones de colectivos femeninos.

AP

Los “chalecos amarillos” participaron ayer en su decimoséptimo fin de semana de protestas, con la voluntad de convertirlo en el “acto definitivo” mediante una llamada a la convergencia de luchas, como la urgencia social y el feminismo, aunque la división de los cortejos mostró la erosión del movimiento. Con unos 7.000 manifestantes en todo el país a media jornada, de los cuales 2.800 estuvieron en París, según cifras del Ministerio del Interior, la participación registró, sin embargo, un ligero repunte con respecto al sábado anterior. 

Ante el inminente fin del Gran Debate Nacional -encuentros entre administraciones y ciudadanos organizados por el Gobierno como respuesta al descontento social-, los “chalecos amarillos” querían convertir este fin de semana en el “acto definitivo”, no tanto por ser el último sino por renovar la energía de la protesta.

El movimiento buscaba  evolucionar con una marcha que debía servir para mostrar músculo y unir varias voces: las mujeres debían tener más visibilidad, un día después del Día de la Mujer; pero también denunciar la urgencia social, según Priscillia Ludovsky, una de las líderes.

Ludovsky, una de las que movilizó inicialmente a la población cuando el Gobierno anunció en octubre un aumento de los impuestos al carburante, alertó también de la urgencia climática, una unión que hasta ahora parecía improbable.

“Fin del mundo y fin de mes, mismo combate”, repitió junto a un grupo de manifestantes que abogan por una evolución de las denuncias. “La mayoría de ‘chalecos amarillos’ quiere consumir de forma más sana y son conscientes de que habrá que hacer mejoras para comer y respirar mejor.

Si la fiscalidad ecológica despertó nuestro enfado es porque los impuestos que deben servir a la transición ecológica se consagraban a otra cosa”, dijo Ludovsky en una entrevista al diario Le Parisien. En la capital se mezclaron chalecos de color amarillo con rojos (sindicatos) y rosas, con mujeres que pedían igualdad de género.


 

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