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Volver a esculpir un monumento

No es estrictamente una novedad, pero llegó a la Argentina (en vinilo y en CD) hace apenas dos o tres meses. Como sea, las versiones que Murray Perahia dejó de las sonatas opus 27, Nº 2, “Claro de luna” y opus 106, “Hammerklavier”, de Beethoven, son para toda la vida.

Perahia fue siempre un experto en Beethoven; sin embargo, en estos registros (en los primeros para el sello Deutsche Grammophon conviven el rigor técnico con la sabiduría). No hay dos sonatas más distintas (una, la opus 27, Nº 2, improvisatoria, y la otra, la opus 106, el colmo de la arquitectura), pero Perahia muestra el hilván.

Beethoven llamó Grande Sonate a la “Hammerklavier”. Lo es, por su extensión y su erizada complejidad. “Beethoven predijo que aun 50 años después la gente seguiría transpirando para tocarla”, nos dice Perahia en las notas. El vértigo de su lectura hace transpirar a quien la escucha.

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