Una pelea con Grondona, el pedido de D’Onofrio de “una bomba” en Viamonte y el ¿fin? de una maldición entre River y AFADeportes 

Una pelea con Grondona, el pedido de D’Onofrio de “una bomba” en Viamonte y el ¿fin? de una maldición entre River y AFA

“Mirá Julio… Estás viejo, esto no va más. Te tenés que ir Julio, te tenés que ir para bien del fútbol argentino y de la AFA. Esto es un desastre”. Con esa frase, cargada de furia, Daniel Passarella irrumpió en la reunión del Comité Ejecutivo de AFA, celebrada como todos los martes en la sede de la calle Viamonte, para pedirle la renuncia al por entonces todopoderoso Julio Grondona, quien no se quedó callado y, con amagues de levantarse de su sillón a pelearlo, le respondió: “Vos me venís a decir a mí que me vaya, vos que estás matando a River, vos…”

El aire de aquella sala se tornó irrespirable. Entre silencios, murmullos, y respuestas de algunos dirigentes para increpar a Passarella y defender a Grondona, el tercer piso del histórico edificio de la AFA se transformó en una caldera. El Kaiser, que estaba sentado a la derecha de “Don Julio”, se levantó, se fue, y nunca más volvió a verse con Grondona, quien falleció el 30 de julio de 2014.

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Esa reunión, la del martes 17 de mayo de 2011 no fue una más. Sucedió dos días después del pésimo arbitraje de Patricio Loustau en un Superclásico en la Bombonera en el que Boca, dirigido por Julio César Falcioni, con Jorge Amor Ameal como presidente y con Juan Román Riquelme y Martín Palermo en la cancha, le ganó 2-0 a un River​, conducido por Juan José López, que empezaba a caminar por la cornisa del descenso.

Esa reunión en la que Passarella chocó con Grondona no solo produjo la pelea irreconciliable de dos pesos pesado del fútbol argentino, sino también la pelea de River, dada la representatividad del Kaiser como presidente de la institución de Núñez en ese momento, con la AFA. Y, en consecuencia, la renuncia a la vicepresidencia de la casa madre del fútbol argentino. Con esa actitud, Passarella le puso fin a una larga cantidad de años en los que el club mantuvo ese cargo. Algo que tiene que ver con un pacto tácito histórico entre los dirigentes, de que ni el presidente de River ni el de Boca serían titulares de AFA y alternarían las vicepresidencias primera y segunda.

Con la salida de Passarella, la vicepresidencia primera fue para Luis Segura, exdirigente de Argentinos Juniors. Y River recién volvería a recuperar el cargo tres años y medio después de aquel desplante de Passarella a Grondona y pocos meses más tarde de la muerte de “Don Julio”.

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Tras el deceso de Grondona, Segura asumió la presidencia de la AFA inmediatamente y la vicepresidencia quedó entonces vacante. En noviembre de 2014 Rodolfo D’Onofrio​, quien desde hacía casi un año era presidente de River, fue nombrado vicepresidente primero de AFA.

Así, River volvía a tener el cargo que había perdido y la representación que siempre ostentó en la calle Viamonte. Y el apellido D’Onofrio volvía a inscribirse en los libros de la casa madre del fútbol argentino: el padre de Rodolfo, Raúl D’Onofrio, fue interventor de la AFA entre 1971 y 1973. “Mi padre estuvo al frente de la AFA, pero no lo conoció a Grondona porque Julio era más joven. Esa casa (la AFA) yo la conocí cuando era joven y veía lo importante que era. Siempre le tuve un gran cariño”, afirmó alguna vez el actual presidente de River. En las pocas charlas que compartió con Grondona, Julio le manifestó recordar el trabajo de su padre en AFA en aquellos turbulentos momentos de principios de los 70.

Rodolfo D’Onofrio se mantuvo activo en la política de AFA dado su rol de vicepresidente. Incluso, a mediados de 2015 fue el encargado de emitir el sufragio de la asociación argentina en las elecciones a presidente de la FIFA en Zurich. El voto fue para el Príncipe Ali bin Al Hussein, quien perdió con Joseph Blatter. Pero el suizo inmediatamente tuvo que renunciar porque estaba sospechado en los casos de corrupción de la máxima entidad del fútbol del mundo. Tiempo después llegaría Gianni Infantino​, el actual presidente de la FIFA.

En Argentina, la política de la AFA ​involucionó. Y cuando parecía que se acomodaba, estalló con el resultado de las elecciones que se llevaron a cabo el 3 de diciembre de 2015 en el predio de Ezeiza. El sufragio arrojó un histórico y lamentable 38 a 38 (76 votos) cuando había 75 sufragistas.

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D’Onofrio había entablado vínculos con Matías Lammens y Marcelo Tinelli, presidente y vice de San Lorenzo en aquel momento, y apoyó la candidatura de Tinelli a ocupar el sillón de Viamonte. La elección quedó nula y Luis Segura, que era candidato por la otra lista, respaldado entre otros por Claudio Tapia​, siguió como presidente interino.

“En la AFA se necesita poner una bomba, hacerla volar por el aire y empezar de nuevo”, había declarado D’Onofrio en septiembre de 2015 en una charla en un acto privado en la embajada británica que fue viralizada por uno de los asistentes que grabó su discurso. La frase quedó para el recuerdo y evidenció para siempre la distancia que en Núñez se tomó de la conducción del fútbol argentino. Finalmente, el mandamás millonario renunció a su vicepresidencia en julio de 2016, días antes de que lo hiciera Segura.

“Renuncio a mi cargo porque estoy pidiendo una transformación profunda que no ocurre. He pedido que se profesionalicen las áreas, que haya orden y transparencia. Que los clubes no tengan que ir a pedirle plata y que lo reciban sólo los amigos del poder”, disparó el presidente de River. Luego, intervino la FIFA y designó la Comisión Normalizadora, encabezada por Armando Pérez de Belgrano de Córdoba.

En octubre, Mauricio Macri​ decretó que el Estado iba a dejar de financiar en 2017 la televisación de los torneos nacionales, el principal ingreso de los clubes, y el golpe fue muy duro. Después de la asunción de D’Onofrio como integrante de la Comisión de Grupos de Interés de la FIFA a pedido de la Conmebol, los campeonatos no se reanudaron en febrero ya que los futbolistas iniciaron una huelga por la deuda millonaria de los clubes. Recién en marzo se reinició la actividad, se acordó un contrato por la TV con Fox/Turner y fue elegido Tapia como presidente en una elección con lista única: lo votaron 40 asambleístas de 43 presentes.

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Desde mitad de 2016, entonces, River estaba afuera de la AFA. D’Onofrio no formó parte de esa lista encabezada por Tapia. “Nos ofreció una vocalía cuando River históricamente tuvo la vicepresidencia”, comentó el titular del club de Núñez. Y en los pasillos de Udaondo y Figueroa Alcorta creen que Daniel Angelici​, entonces presidente de Boca, presionó para que River no tuviera puestos de poder. Las vicepresidencias fueron para el propio Angelici (Boca), Hugo Moyano (Independiente) y Guillermo Raed (presidente de Mitre de Santiago del Estero). Entonces, River votó en blanco. Y tuvo su representación en Superliga, con Jorge Brito como vicepresidente primero de esa entidad. 

El tiempo pasó y las diferencias políticas continuaron, a pesar de que en los últimos meses D’Onofrio veía una postura distinta en sus pares. “Creo que se dieron cuenta de que se equivocaron y estoy notando una actitud totalmente distinta. No podemos estar fuera de la AFA. Es la primera vez que sucede en la historia y les marcamos que era un error”, afirmó el presidente de River en una entrevista con Clarín el año pasado.

Aprovechando el cambio de aire político en el país, en el inicio de este 2020 los dirigentes impulsaron la disolución de la Superliga y que la Primera volviera a la órbita de AFA. A River, en principio, no le cayó bien esa decisión, pero quedaba solo en un rincón. Tinelli ya se mostraba en fotos con los que antes fueron sus “enemigos” políticos. Y cuando muchos pensaban que D’Onofrio pateaba el tablero o veían especulaciones políticas tras la decisión de que River no se presentara a jugar ante Atlético Tucumán por la pandemia del CONAVID-19, erraron el diagnóstico… Desde River remarcan que la prioridad fue la salud y que la decisión partió del plantel y fue respaldada por Marcelo Gallardo y su cuerpo técnico y por la dirigencia. Sienten además que la suspensión del fútbol le dio la razón a esa determinación y D’Onofrio, que busca impulsar el fin de la grieta, aceptó la invitación de Tapia a participar de “la nueva AFA”.

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El titular del club de Núñez estuvo en la Asamblea en el predio de Ezeiza, se sentó a la izquierda de Tapia y asumió una de las seis vicepresidencias (quedarán establecidas con el cambio en el estatuto). Las compartirá con Jorge Amor Ameal (Boca), Marcelo Tinelli (San Lorenzo), Hugo Moyano (Independiente), Marcelo Achile (Defensores de Belgrano) y Guillermo Raed (Mitre de Santiago del Estero). “River ocupará el rol institucional que le corresponde por historia y por lo que significa para el fútbol argentino “, le manifestaron a Clarín desde las oficinas de Udaondo y Figueroa Alcorta.

Así, después de tantas idas y vueltas, River vuelve a tener una vicepresidencia de AFA. Ese cargo que cuenta por sí mismo la comedia dramática de la AFA de la última década.

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