Fernando de Andreis, el nuevo Marcos PeñaPolítica 

Fernando de Andreis, el nuevo Marcos Peña

Los autos dan vueltas alrededor de la plaza principal. Es sólo un paseo a baja velocidad en vehículos históricos y excéntricos, pero para Balcarce es toda una tradición. A fines de todos los eneros se celebra allí la Fiesta Nacional del Automovilismo, y hasta la ciudad donde nació Juan Manuel Fangio van miles de personas, decenas de bandas y se exponen coches de todos los estilos. Hay uno que destaca sobre el resto, y hasta tiene nombre. “La Coloradita”, un Chevrolet 1947 de ese color con el que Juan Manuel Bordeu, piloto célebre también nacido en esa localidad, salió campeón del Turismo Carretera. A ese auto se suele subir Fernando de Andreis cuando va hasta el lugar en el que pasó gran parte de su infancia y en donde conoció y se hizo íntimo de su jefe desde hace casi veinte años, Mauricio Macri. Cuentan los vecinos que las últimas veces que fue, incluso, subió a sus hijos al auto. Tiene sentido: Bordeu fue el padrasto de De Andreis, y heredó de él la pasión por los “fierros”. El ex secretario general de la Presidencia, incluso, fue  piloto de TC. Todo queda en familia.

Pasaron cosas desde que Bordeu se casó en los ’80 con Patricia Langan-Murphy y adoptó al hijo de ella. Tanto recorrido hubo de esos veranos en Balcarce hasta hoy que en la actualidad, De Andreis llegó a convertirse en el único ex funcionario que ve a Macri todos los días y uno de los pocos de la Casa Rosada que lo defendió mientras la mayoría planeaba la huida. Es la nueva sombra de Macri, como en su momento fue Marcos Peña.

No Cambiemos. De Andreis vivió con intensidad y desilusión el semestre final del 2019, en el que se decretó la derrota de Macri. Fue uno de los más activos organizadores del #SíSePuede, la gira federal con la que el entonces presidente buscaba remontar el resultado adverso de las PASO de agosto. En la “Marcha del millón”, como llamó el macrismo a uno de los cierres de la campaña sobre la 9 de Julio, a fines de octubre, De Andreis se emocionó. Subió a su pequeño hijo al escenario en sus brazos, y le dijo: “Mirá toda esta gente, nunca más vas a ver algo así”.

Es que no fue fácil la derrota para el hombre. Él lleva el proyecto a flor de piel: fue asesor de Marcos Peña, presidente de la juventud PRO, jefe del bloque en la Legislatura porteña, presidente del Ente de Turismo en la Ciudad y, a pedido directo de Macri, jefe de la campaña de Horacio Rodríguez Larreta en el 2015. Sin embargo, lo que más siente De Andreis es la lealtad con su líder. “Mauricio es como un hermano mayor para él”, cuenta un hombre que se reunió con ambos en lo que va del año. Macri se casó con Ivonne Bordeu en 1981, cuando “Fer” tenía tan sólo cinco años. El que entonces era  un playboy mediático, de 22 años, estuvo una década junto a la hija del piloto, hermanastra de De Andreis, y en la gigantesca estancia “La Pelegrina”, que pertenece a esa familia y es famosa en Balcarce, el niño y el futuro presidente trabaron una estrechísima relación.

El íntimo vínculo, y el nuevo lugar que ocupa el ex funcionario junto a Macri, se notó en la furibunda catarata de tuits que lanzó De Andreis contra Oscar Parrilli. El ahora senador lo denunció, a principios de febrero, ante la Justicia -una causa que cayó en el juzgado de Julián Ercolini, magistrado que cae pésimo en el kirchnerismo-, por ser el responsable, junto al ex Presidente, de la “destrucción” de la Casa Rosada durante la gestión anterior. De Andreis ese día explotó. En una decena de tuits, que tuvieron miles de réplicas, el ex secretario negó todas las acusaciones y remató: “Es preocupante que otra vez volvamos a las alucinaciones, a las mitologías, al engaño. Creíamos que todo eso era una etapa superada, pero parece que no”. Fue llamativo que una persona de perfil tan bajo, que tampoco utiliza asiduamente las redes, haya defendido con el cuchillo entre los dientes la gestión macrista. El hecho, incluso, sorprendió a algunos de sus antiguos compañeros del Gobierno. “Él nunca se metió tan de lleno en peleas así, jamás”, cuenta alguien que lo veía muy seguido en la Casa Rosada.

Seguir al líder. El nuevo rol de De Andreis se notó a días de abandonar la gestión. Durante la última quincena de diciembre, Macri estrenó unas sencillas oficinas en Olivos, a tres cuadras de la quinta en la que vivió durante los últimos cuatro años. En el tercer piso de ese edificio, sobre la Avenida Libertador, hay sólo dos personas que tienen un despacho fijo: Anita “Moschini”, la secretaria de toda la vida del ex presidente, y De Andreis. Hoy ver a Macri significa, y muchas veces antecede, cruzarse  con el ex secretario. “Fernando le maneja la agenda, y todo lo que sea operativo y logístico a Mauricio. Es quien lo ayuda en el día a día”, explica otro de los asesores del ex mandatario. Macri devolvió esa lealtad: lo nombró secretario ejecutivo de su recién estrenada fundación, “El cambio es posible en Latinoamérica”, desde donde piensa posicionarse con armado y recursos propios, y lo ubicó como uno de los vocales en la renovación de autoridades del PRO que ocurrió a principios de febrero.

Incluso, cuentan que De Andreis fue importante para levantar el golpeado ánimo de Macri luego de perder la presidencia. “Desde diciembre que Fernando viene insistiendo en que Mauricio tenía que volver a la actividad, a la política, dejar bien en claro que él es líder de la oposición”, cuentan desde ese entorno. 

Algo debe haber influido De Andreis: en esas oficinas, Macri empezó a recibir a dirigentes, está escribiendo un libro, que ya está avanzado y en el que repasará lo que él considera los aspectos más relevantes de su gestión, y volvió a mostrarse en público (visitó a un niño con cáncer terminal en un hospital de la Ciudad).

Mientras De Andreis gana espacio, Peña, hasta hace meses la mano derecha del antiguo presidente, brilla por su ausencia. Hasta marzo, según le dijo a Macri, el ex jefe de Gabinete continuará de “vacaciones” y su futuro es incierto. Aunque ahora asegura que piensa volver a la política luego de su descanso, todavía resuena el rechazo al ofrecimiento a la Cancillería que le había hecho al entonces presidente, luego de que Peña le comunicara que no pensaba seguir en su función en caso de que lograsen ganar. De Andreis, que creció también de la maño de Peña, hoy ya se ocupa del día a día del ex mandatario y es su mano derecha. Si le suma el costado político que tenía Peña, nadie tiene duda que será su sucesor.

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