La variante que debe hacer el fútbol para impedir que haya faltas como la de ValverdeDeportes 

La variante que debe hacer el fútbol para impedir que haya faltas como la de Valverde

Una aclaración se impone de entrada: lejos está de este texto la pretensión de dar un veredicto moral sobre la muy comentada infracción de Federico Valverde. Primero, porque sobre el tema se han expedido miles de personas que se consideraban en condiciones de hacerlo, la amplia mayoría para justificar al uruguayo. Segundo, porque el objetivo central no es juzgar la acción sino hablar de la manera en que se podría evitar una jugada que -y esto sí es difícil de rebatir- va en contra del espíritu del reglamento, que apunta a evitar las faltas graves y no a propiciarlas.

Está claro que Valverde cometió apenas una infracción, contemplada entre las reglas del fútbol. Recién a comienzos de los 90 se empezaron a sancionar con tarjeta roja las faltas como último recurso, con la idea de impedir que una patada que impedía un gol recibiera apenas una amonestación como castigo. Y poco después se decidió también que una mano en situación clara de gol también ameritaba una tarjeta roja. Así, el uruguayo Luis Suárez recibió en Sudáfrica 2010 contra Ghana la pena que no tuvo Mario Kempes en una acción similar ante Polonia en el Mundial 78. Mientras el Matador pudo seguir jugando normalmente, Lucho se perdió lo poco que quedaba de su partido y la semifinal contra Holanda. ¿Qué pasó en el medio? El reglamento del fútbol evolucionó, aunque todavía falte.

Porque algo está fallando cuando la posibilidad más razonable para un futbolista como Valverde, que sabe que un rival se va solo al gol, es derribarlo con una infracción grave. La ecuación para el volante del Real Madrid era muy sencilla: si bien dejaba a su equipo con diez jugadores, a cinco minutos del final del tiempo suplementario esa era una opción mucho mejor que estar un gol debajo en el marcador. Muy probablemente otra habría sido la decisión del uruguayo si iban 20 minutos del primer tiempo.

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Otros deportes trabajaron en sus reglamentos para evitar esas faltas. En el básquet, una infracción flagrante es castigada con dos lanzamientos libres y posesión del balón para el equipo que sufrió la falta. En el rugby, una falta grave o una acumulación de faltas en las cercanías del in-goal se sanciona con try penal.

¿Qué variantes podrían aplicarse entonces en el fútbol para favorecer el espíritu del reglamento? Una posibilidad es pensar en que a partir de cierto momento del partido se aplique un tipo de sanción diferente para las faltas graves. Si es lícito suponer que a 15 minutos del final cualquier jugador preferiría ser expulsado por una de esas faltas a sufrir un gol, puede pensarse en sancionar con penal ese tipo de infracción, aun cuando no haya sido cometida dentro del área. Yendo al caso de la mano que impide un gol en ese lapso, bien podría cobrarse el gol aun cuando la pelota no hubiera entrado al arco -como se cobra la conversión en el básquet cuando se interfiere un tiro que bajaba hacia el aro-.

Es previsible que la posibilidad espante a la gran mayoría de los futboleros. Pero la impresión es que algo debe cambiar: si lo que hizo Valverde era -y es casi imposible rebatirlo- lo más razonable, debería entonces dejar de ser razonable. Y de eso, solo puede ocuparse el reglamento.

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