Divina comida: Guillermo Coppola contó cómo Fidel Castro conoció el viagraEspectáculos 

Divina comida: Guillermo Coppola contó cómo Fidel Castro conoció el viagra


Primer episodio de Divina comida
14 de enero de 2020  • 01:11

¿De qué hablan los famosos cuando se juntan?
Divina comida intenta recrear esos momentos que para el público fueron y son un interrogante. Mezcla de reality, climas y sobremesa, el programa de Telefe busca competencia, disparadores y buena conversación en torno a una cena de consagrados.

El asunto es así: durante cada semana cinco figuras serán, por turno, anfitriones de sus compañeros: los recibirán en sus casas y les cocinarán entrada, plato principal y postre. Luego, cada uno de los invitados englobará lo satisfactorio de la velada en un voto, que el último día consagrará a un ganador.

Los primeros en prestarse al desafío son: Lizy Tagliani, Sol Pérez, Georgina Barbarrosa, Federico Bal y Guillermo Coppola. La elección no fue azarosa, porque a pesar de las diferentes edades y orígenes, el factor común del primer programa (con Lizy como anfitriona) fueron los momentos picantes propuestos y arengados por el quinteto en su totalidad.

El voyeurismo del espectador comienza con un paseo por la casa del anfitrión, en el caso de la conductora la cámara se detuvo en su guardarropa, en sus habilidades culinarias y en sus hobbys, como la impresionante cantidad de autos de colección que atesora, entre ellos la reproducción en miniatura de los colectivos que se tomaba para ir a trabajar: “Acá tengo más de 200 autos y en mi casa de Adrogué, más.Todavía juego”.

Una bienvenida en la pileta ayudó a romper el hielo, y a descubrir que Sol Pérez tiene fotos hot en su celular. Ya en la mesa, y mientras los invitados degustaban los platos creados por Lizy, quien dominó la conversación fue Guillermo Coppola. La pregunta obligada sobre su vida junto a Maradona disparó una respuesta hasta ahora desconocida de los tiempos en que ambos eran como hermanos. “Después de un episodio duro en Punta del Este llegamos a Cuba para recuperar -comenzó Guillermo, en referencia al episodio de enero de 2000-, y yo me convertí en un dealer de viagra en Cuba”.

Entre carcajadas y sorpresas, la mesa pidió detalles de semejante curiosidad, y Coppola continuó: “Les explico, todo tiene un porqué. Resulta que Pelé había hecho una publicidad del viagra, y yo pensé: ‘Si la hizo Pelé, la tiene que hacer Maradona'”. Pero Diego no quería saber nada: “Si ya la hizo el negro, yo no la hago”, le contestó a su por entonces representante.

Guillermo intentó convencerlo, explicándole los beneficios económicos que les traería, también el hecho de que el laboratorio estaba entusiasmado: “Me mandaron muestras, pero no cien: mil. Fidel fue mi primer cliente. Yo siempre digo: si se inventó, se creó y la fabricaron, fue por algo”.

Mientras Fede Bal se sorprendió que su compañero de mesa haya sido “uno de los primeros en llevar el viagra a Cuba, un genio, para nosotros eso es increíble”, Georgina Barbarrosa reflexionó con humor: “Yo creo que media población de Cuba debe ser hija de Fidel, Maradona o Coppola”.

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