Eleonora Cassano: “Tratar a artistas como empleados municipales es muy triste”Espectáculos 

Eleonora Cassano: “Tratar a artistas como empleados municipales es muy triste”


Eleonora Cassano Fuente: Archivo – Crédito: Marcelo Gómez

Durante años,
Julio Bocca y Eleonora Cassano fueron (y siguen siendo) sinónimo de la danza clásica. Los dos bailarines formados en el
Teatro Colón comenzaron a trabajar juntos en 1989. Durante años fueron compañeros de ruta en el
Ballet Argentino. Actualmente, hay otra realidad que los emparienta: el tema jubilatorio.

“Yo estoy luchando. Hablé la otra vez con abogados y me dijeron que parece que me sale la jubilación, pero como de ama de casa. […]-afirmó en un reportaje con AM 1300 Radio La Salada-. A nosotros [por Bocca y por ella] nos habían dado una licencia sin goce de sueldo para representar al Teatro Colón en el mundo. Empezamos a hacer eso y no paramos más. En esos años no se hicieron los aportes jubilatorios correspondientes. Es decir -aclaró en el mismo reportaje-: el tiempo de aportes es muy poco en relación a la carrera que tengo. Si quisiera jubilarme tendría que ir al Colón a no hacer hacer nada. Julio estaba en esa misma situación y él decidió renunciar [al Ballet]. Yo no. Es mi lugar, me crié ahí, me lo gané. Alguien tiene que pensar un poco todo esto porque es una vergüenza. Como mi caso hay un montón de bailarines en la misma situación [..-]. Tratar a artistas como empleados municipales, como sucede ahí, es muy triste”.

LA NACION se comunicó con la bailarina, pero Cassano prefirió no hacer más declaraciones.

Desde el Colón aclaran que la artista trabajó durante 7 años y dos meses como “agente municipal” en el teatro, recibiendo sus aportes previsionales correspondientes. Desde que se tomó licencia para sumarse a la compañía de Bocca, licencia otorgada por el Gobierno porteño, no recibe un sueldo ni, por lo tanto, se hacen aportes jubilatorios. Su nombre sigue figurando en los programas de mano como parte del Ballet Estable del Colón (Maximiliano Guerra lo hace como “bailarín emérito”).

Cassano se presentará mañana junto a Bocca en la Gran Gala por los Niños, en el Coliseo, donde interpretará la coreografía de danza contemporánea
El abrazo, ideada especialmente para este momento.


Eleonora Cassano en su despedida de en el obelisco ante 30000 personas Crédito: Prensa Ministerio de Cultura GCBA

Adiós, lejos del Colón

La despedida de Cassano del ballet clásico fue en 2012, lejos del Colón: en un escenario montado junto al Obelisco y frente a 30.000 personas. Tras su retiro, la bailarina pasó por ShowMatch, fue parte de un montaje de Flavio Mendoza y creó sus propios espectáculos en el Teatro Maipo.

Podría haber regresado a ese escenario que la vio nacer como artista en el marco de la gala que la Cumbre del G20 que se realizó en el Colón, y de la que sí formó parte Bocca. En ese mismo reportaje radial, Cassano explicó sus razones para no hacerlo: “Lo que hizo [Julio] me pareció que no estaba a la altura para un regreso. Tendría que haber hecho algo exclusivo, hasta podríamos haber hecho algo juntos. Pasó como si nada. Encima con jean…. No correspondía esa presentación para él”, disparó y agregó sobre su amigo: “A mí me llamaron para ir, pero no fui porque no me terminó de cerrar. A último momento pensé que iba a ser toda una complicación. Fue una decisión personal: si vuelvo a bailar en el Colón para hacer, en una palabra, una pedorrada de 30 o 50 segundos. No me pareció. Simplemente por eso [no acepté]. Yo tuve mi despedida divina en la 9 de Julio y fue relinda. Todavía me duele no haberme despedido en el Colón. Y me duele con las personas responsables de la sala por no haberme invitado para despedirme en la sala”, completó.

El caso de Cassano toca además un tema de fondo: el régimen de jubilación de los bailarines del Colón (y de otras salas estatales, claro). En 2008, cuando era la Directora de la Danza, Olga Ferri recordaba a este diario cómo se jubiló a los 50, tarde para su época. “Queremos que la gente que esté en edad de jubilarse, a los 40 años, lo haga; pero con una jubilación digna, porque, si no [el dinero] no alcanza para nada. Yo tuve la suerte de dedicarme a la enseñanza, pero otros compañeros míos, no”, decía. Se refería al llamado 20/40, un régimen especial de retiro que estableció en 1974 que los bailarines se jubilaran con veinte años de servicio y a los cuarenta años, como mínimo. Luego podían también optar por continuar en actividad más allá de esa edad si querían y se encontraban en condiciones físicas para hacerlo. Las distintas gestiones no le han dado una respuesta definitiva.

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